Jalisco

En la lucha por sobrevivir

A pesar de tener el peor de los diagnósticos, Luz Padilla decidió resistirse a la muerte

GUADALAJARA, JALISCO (17/OCT/2013).- Yo no me voy a morir, tengo que durar más”, se dijo repetidamente Luz Padilla, después de enterarse en 2002 de que padecía cáncer de mama del tipo carcinoma ductal infiltrante.

Ella, que había escuchado una plática sobre la enfermedad, detectó en la ducha que la areola del seno derecho tenía una hendidura alrededor. Un médico la diagnóstico y le dio un estimado de un mes de vida.

Con antecedentes familiares de la enfermedad —su padre falleció de cáncer de colon—, por la mente de Luz pasó lo peor: “Al saber que tienes cáncer, piensas en muerte, no en cuánto puedes sobrevivir”.

No obstante, insistió para sí misma: “Yo no me voy a morir”.

Así que la empleada federal de 53 años, comenzó a buscar opciones para tratarse y dio con el Hospital Civil “Viejo”. En el nosocomio la operaron el 10 de julio de 2002 y un mes después inició con la primera de seis quimioterapias en el sector médico privado.

Vómito, ansiedad, pérdida de peso —de 74 kilos pasó a 49—, mareo, falta de apetito, caída del cabello, sobrevinieron a las secesiones de quimioterapia —de seis horas cada una— que tuvo que soportar para “acabar” con todo rastro del cáncer.

Luz no acudió al psicólogo. Cree que superar vivencias como la del cáncer es cuestión de actitud.

Para ella, “cambia tu vida al mil” un padecimiento así. Hay muchos “no”: no refrescos, café, cigarros, vino, carne roja, tintes para el cabello; se prohíbe cocinar, planchar, cargar objetos de más de dos kilos.

Luego de la operación y el tratamiento, en 2003 formó parte de un grupo, “Floreciendo”, en el que mujeres que superaron el cáncer de mama apoyaron a otras de bajos recursos que empezaban con la enfermedad; también dieron pláticas sobre el padecimiento y compartieron con decenas de féminas su propia vivencia.

Que si las mujeres a las que les quitan un seno son señaladas u observadas, que si llama la atención su falta de cabello... “A veces el cáncer no es tan agresivo como son las personas con los comentarios”, dice Padilla. “Hay muchas cosas qué hacer sin un seno”.

Ahora, después de casi 11 años desde la última quimioterapia, puede decir que no ha vuelto a presentar cáncer ni ha necesitado de transfusiones de sangre. Cuida su alimentación y su integridad, además de ir periódicamente al médico.

La mujer de 53 años no dejó “nunca” de trabajar. No quería que su madre volviera a ver decaer a uno de los miembros de la familia, a causa de cáncer.

Luz recomienda a las mujeres una revisión continua de los senos y visitas recurrentes al doctor. Insiste en que la actitud hace la diferencia. Ella, por ejemplo, no quiso dejarse morir.

Apoyo constante

Para librar con éxito la lucha contra el cáncer, la parte emocional es esencial, por lo que hay diversos grupos y asociaciones que proporcionan ayuda terapéutica.

Grupos de Acompañamiento Emocional (GAE). Su objetivo es acompañar a las y los pacientes con cáncer de mama para que puedan expresar sentimientos, preocupaciones y/o dudas difíciles de abordar en otros espacios sabiéndose acompañados. Hay un grupo en el viejo Hospital Civil, y otro en el Centro Médico de Occidente del IMSS.

Fundación Decídete a Reconstruirte (DAR). Su misión es educar y apoyar a mujeres y familias afectadas por el cáncer de mama, promoviendo la salud física, emocional y social. DAR se encuentra en el Instituto Jalisciense de Cirugía Reconstructiva.

Grupo RETO Guadalajara, surgido con la intención de dar apoyo integral a mujeres de escasos recursos con esta enfermedad, y fomentar la educación. Búscalos en el Hospital de Ginecoobtetricia del Centro Médico del IMSS.

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