Jalisco

Desvirtúan la tradición de las calandrias por falta de atención

El director del Patronato del Centro Histórico de Guadalajara indica que se perdió el sentido y diseño original de las calandrias

GUADALAJARA, JALISCO (24/MAY/2013).- La poca atención de parte de las autoridades y empresarios en las tradicionales calandrias ha desvirtuado su sentido original, aseguró el director del Patronato del Centro Histórico de Guadalajara, Carlos Ramírez Castro.

"El diseño de las calandrias ha sufrido pavorosas modificaciones y adaptaciones que las ha llevado a convertirlas en objeto de arte popular, más que conservación de una tradición. Y hay pocos intentos por rescatarla".

Agrega que las calandrias son una manifestación cultural que está en sus últimas fases, "creo que está insuficientemente explotado. Ha sido desatendido. Los calandrieros representan una expresión cultural de algo que no quiere morir, que quiere sobrevivir en un mundo que está poniendo mucha adversidad de por medio".

"Merece la pena conservar la identidad de los vehículos y revitalizar los valores originales de esta tradición".

Para ello, según Ramírez Castro, se requiere una postura muy clara en cuanto a qué se debe rescatar, qué merece la pena conservar, además del giro que se le debe dar a la imagen actual.

"El afán de extender el chasis de la carreta las ha llevado a deformarlas un poco (...) debería retomarse cosas que pudieran significar mucho desde el punto de vista cultural''.

Ramírez Castro ve la venta de calandrias clásicas como una oportunidad de crecer el negocio económicamente, y no se pierda la tradición, ya que indica que en otros países se considera como una obra de arte.

"La salida la tienen por ahí y se podría retomar cuál era el diseño original de las carretas (...) Hay que tomarlo como una industria que pueda exportar calandrias, hay mercado para eso porque está perdida la tradición en muchas partes del mundo".

Sin embargo, ve lejano ese panorama, explica que el tapatío no conoce la historia de las calandrias porque lo ve como una cuestión de todo los días; en contraste, refiere que para un extranjero "subirse a una cosa de estas es maravillosa" porque no se ve en otra parte del mundo. "Pero para quien aprecia el diseño y las tradiciones asociadas a esto, subirse a una calandria que mantiene su diseño original tiene mucho valor. Y esto la gente lo sabe poco".

El tráfico y la protección animal

El director Carlos Ramírez Castro indica que gracias a la normatividad vial, las calandrias "no molestan mayormente. Es algo que es aceptado por todo el público".

En cuanto a la protección de los caballos dice que se ha diluido el conocimiento sobre su cuidado, "esto no es fácil en una ciudad tan grande. Vale la pena investigar y regular el mantenimiento de estos caballos en corrales muy alejados, y sus condiciones de vida".

EL INFORMADOR / SAÚL PRIETO

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