Jalisco

Denuncian discriminación en bares de la ciudad

Ciudadanos narran experiencias en centros nocturnos que piden un consumo mínimo o selección al ingreso

GUADALAJARA, JALISCO (16/SEP/2013).- Moni Orendain no bebe alcohol. Tampoco sus amigos. Pero eso no significa que no guste de salir a bailar y divertirse. Lo malo es que, una vez que los meseros notan que no hay un solo mililitro de alcohol en la orden, ella y sus amigos han sido "ocultados". Al menos así les ocurrió en uno de los bares que se encuentran sobre la Avenida Chapultepec, donde a ella y el grupo que la acompañaba "los mandaron a un lado de los baños".
 
"Por más que pedimos nos colocarán junto a la pista, pues no, entonces, ¿necesitamos ser alcohólicos para que nos den un lugar perfecto?", lamenta.
 
Joel González Avalos, por su parte, narra sus amargas experiencias al visitar un centro nocturno que se encuentra en Avenida Clouthier, donde "no respetaron su reservación", y califica como "elitista" el trato recibido. Esto último porque "no dejaron pasar a un amigo por su aspecto".
 
Para ciertos empleados de este tipo de giros, llegar en taxi es sinónimo de "pobreza" y eso significa un consumo bajo. Así es como Fabián Becerra se sintió en un bar de la colonia Providencia, donde la reservación que hizo le fue negada cuando notaron el medio de transporte del cual descendió. Situaciones similares, denuncia, le han ocurrido cuando decide acudir a un bar que se encuentra dentro de la plaza de las avenidas Patria y Acueducto, o a otro de Avenida Vallata.
 
Fabián no es el único lector de este medio que se ha sentido discriminado al llegar a ese bar de Vallarta, y por la misma causa. "Una vez, según los weyes (sic) de la entrada, su razón para no dejarnos pasar fue porque no traíamos coche y, según ellos, ese era un indicio de pobreza y por lo tanto no les consumiríamos nada porque, según ellos, éramos pobres. La verdad me dio entre coraje y risa esa vez", ventila Luis García.
 
Carolina Martínez acudió el pasado 7 de septiembre a un bar que se encuentra entre las avenidas Patria y Acueducto, pero negaron el ingreso a 25 de las 30 personas que iban con ella. "Solo cinco lograron el acceso, y todas eran mujeres", narra.
 
Sus amigas "seleccionadas" trataron de interceder por el resto con el argumento de que todos pagarían los "800 pesos de cover" y "los altos costos del consumo adentro". Fue inútil: asegura que esperaron "dos horas bajo la lluvia" y al final el acceso les fue negado.
 
Miguel Ángel Bañuelos Carlos no ha sentido lo que es la discriminación, pero sí ha visto cómo varios de sus amigos han sido discriminados.
 
"Por 'su cara', son morenitos; otros están pasaditos de peso. Y eso me lo han hecho ver los famosos 'cadeneros', que se creen todopoderosos. Yo amablemente he respondido: 'si entro yo, el entra conmigo, de lo contrario te pierdes de una cuenta de cinco mil pesos', o les enseño el dinero en la cara".
 
También Alberto Castañeda expone que en el bar ubicado frente al ITESO, es requisito "ir a la moda y con mujeres, porque si vas tu solo o con amigos no entras". Asegura que de no cumplir estas reglas, el probable cliente puede esperar "hasta tres horas" aguardando afuera. "Si vas con tus amigas solo pasan a ellas y a uno lo dejan igual afuera".

¿Qué dice la ley sobre discriminación en centros nocturnos?

El artículo 58 de la Ley Federal de Protección al Consumidor prohíbe a cualquier proveedor de bienes, productos o servicios "negarlos o condicionarlos al consumidor por razones de género, nacionalidad, étnicas, preferencia sexual, religiosas o cualquiera otra particularidad.
 
Indica que no puede haber preferencias o seleccionar a la clientela, condicionarle el consumo, reservarse el derecho de admisión o excluir a personas con discapacidad, "salvo por causas que afecten la seguridad o tranquilidad del establecimiento, de sus clientes o de las personas discapacitadas".
 
Sobre el cobro de "propinas", advierte que no es posible aplicar o cobrar tarifas superiores a las autorizadas ni ofrecer descuentos en forma parcial o discriminatoria. Para las personas con discapacidad, prohíbe cobrarles cuotas extraordinarias o compensatorias por sus implementos (médicos, ortopédicos, tecnológicos, educativos o deportivos necesarios para su uso personal, incluyéndose el perro guía en el caso de invidentes).

La Ley faculta establecer ciertas restricciones, en tanto no contradigan la ordenanza; por ejemplo: que un restaurante pida cierto tipo de vestimenta, o que en un centro nocturno impida el ingreso de alguien visiblemente intoxicado por alcohol.
 
Una vez que los verificadores de Profeco confirman la violación a la Ley, dan cinco días para modificar la vieja práctica. De reincidir, se colocarán en el negocio unos sellos con la leyenda:
 "establecimiento sujeto a procedimiento administrativo de verificación por posibles violaciones a la ley", que no se retira hasta que se eliminen las irregularidades.
 
Los derechos en el antro:
 
- No pueden hacer selección para entrar.
 
- No pueden condicionar una mesa por el consumo de algo.
 
- Los precios deben estar a la vista o en la carta.
 
- El consumo mínimo no es válido.
 
- No pueden cobrarte el servicio o exigirte propina (es voluntaria).
 
EL INFORMADOR / ISAACK DE LOZA

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