Jalisco

Cuando el Parque Morelos se disfraza de cartón

Más de 100 puestos instalados en el parque dan un toque especial al Día de Muertos

GUADALAJARA, JALISCO.- Desde la cuadra de enfrente se distinguen los puestos. Una muralla verde impide ver el centro del Parque Morelos. Es octubre y la Feria del Cartón, con más de 100 puestos, vuelve para adornar la zona como todos los años.

Calaveritas de azúcar, de chocolate y de cartón siguen con la mirada a los paseantes que acuden fielmente a esta feria. Desde que uno se incorpora en el pasillo del tianguis se olvida del mundo exterior. Olores dulces se meten en el organismo y la vista se llena de colores.

Cada puesto tiene lo suyo: están los que venden toda clase de adornos para el altar de muertos, comida en todas las escalas, calacas y hasta decoración con papel de china; los que saturan la vista de máscaras de demonios y fantasmas, disfraces y accesorios para celebrar Halloween, y los que empalagan con dulces y panes de todos los tipos.

El Parque Morelos se disfraza de la feria, se convierte en tianguis, pero en sus adentros nada cambia. Las tardes son iguales. El señor de los elotes se para en el mismo lugar, las chicas de la “vida alegre” a las cinco empiezan a salir, algunas familias descansan en las bancas, unos niños corren con sus máscaras puestas y de fondo se escuchan las patinetas de algunos jóvenes que, de vez en cuando, asoman su cabellera cuando suben y bajan por la estructura para patinadores.

Pero dentro de la feria todos se divierten, compran, comen, ríen.

“Es el tianguis obligado para el Día de Muertos”, dicen algunos, pero por dentro, el parque sigue siendo el mismo, con olor a Centro, con las neverías enfrente, frío y un poco oscuro.

A su lado, un par de moteles con unas chicas en la puerta, las banquetas sucias, “San Juan de Dios” tan cerca.
El Parque Morelos se disfraza de feria, se convierte en tianguis y muchos de los que asisten sólo le conocen ese lado, el bonito, el colorido… pero ese rostro se acaba al iniciar noviembre.

EL INFORMADOR/ ITESO/ Erika Peredo Ibarra

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