Jalisco
Comerciantes del Corona, entre libros, tamales y tacos
Los locatarios permanecen junto a Palacio Municipal en espera de la respuesta de las autoridades
GUADALAJARA, JALISCO (09/MAY/2014).- Las calles no siempre son lo que parecen. Y menos el andador Pedro Loza, en los portales del Palacio Municipal. Margarita Magaña tenía un negocio de hierbas en el
Mercado Corona. El suyo estaba cerca de la rampa norte, ahí donde dicen que comenzó el incendio. Tras declararse pérdida total de la planta alta, ella se quedó en la espera de la reubicación. Y la espera fue larga, tanta como el hambre soportaba.
Los cerca de 400 comerciantes del mercado calcinado el domingo pasado, pasaron las de Caín esta semana. Primero fue la incertidumbre por sus pertenencias, luego la desesperación por no encontrar un espacio donde reubicarse. Luego fue el hambre. O quizá el hambre fue desde el principio, "los primeros días nomás nos pusieron toldos, pero ni una gota de agua nos sacaron".
Desde la mañana del jueves, la autoridad decidió operar un fondo de contingencias con el que se está pagando la comida que se llevan a la boca, mientras se concreta la reubicación. El menú está basado en la Vitamita T: Tacos dorados y tamales.
Una de las mujeres que no quiso decir su nombre, es la justiciera en los apoyos. Acompañada de otras tres señoras, su trabajo consiste en acreditar la portación de cara. Los que llegan a la mesa de reparto de los alimentos deben ser locatarios o comerciantes. Si no los reconocen y no hay testigos de su pasado mercantil, lo mandan a volar.
Así pasó ayer, cuando dos hombres se acercaron para pedir tamales pero al no pasar la prueba de la historia compartida, les aclararon que la comida "es sólo apoyo para los afectados del incendio".
Aunque desde la noche del incendio se han llevado a cabo registros de los afectados por parte de los mismos comerciantes, la autoridad apenas comenzó sus propias mesas de registro de los locatarios que serán reubicados conforme a sus necesidades.
Al corte de las 14:30 horas del viernes se habían atendido a 171 personas. Se afirma que el proceso continuará sábado y domingo. Hay quien dice que llegarán despensas, hay otros que sólo creen que es para llevar mejor control, como doña Margarita.
Con el decreto en la mano que les permitirá la venta de sus mercancías en la vía pública, los ánimos se ven más relajados. Y a esto se añade que ya hay una bocina que durante dos semanas tendrá música, pues ha comenzado la Feria Municipal del Libro en los portales del Palacio Municipal.
Así que tacos, comerciantes y libreros se dividen el espacio del andador Pedro Loza. Y a ellos se les agregan los turistas religiosos que llegan al Templo de la Merced para confesarse o los que, nomás al paso, ven cómo las calles no son lo que parece: a veces es diversión, desesperación o simple espera.
EL INFORMADOR / OMAR GARCÍA
Sigue más información actualizada sobre el Mercado Corona aquí.
Los cerca de 400 comerciantes del mercado calcinado el domingo pasado, pasaron las de Caín esta semana. Primero fue la incertidumbre por sus pertenencias, luego la desesperación por no encontrar un espacio donde reubicarse. Luego fue el hambre. O quizá el hambre fue desde el principio, "los primeros días nomás nos pusieron toldos, pero ni una gota de agua nos sacaron".
Desde la mañana del jueves, la autoridad decidió operar un fondo de contingencias con el que se está pagando la comida que se llevan a la boca, mientras se concreta la reubicación. El menú está basado en la Vitamita T: Tacos dorados y tamales.
Una de las mujeres que no quiso decir su nombre, es la justiciera en los apoyos. Acompañada de otras tres señoras, su trabajo consiste en acreditar la portación de cara. Los que llegan a la mesa de reparto de los alimentos deben ser locatarios o comerciantes. Si no los reconocen y no hay testigos de su pasado mercantil, lo mandan a volar.
Así pasó ayer, cuando dos hombres se acercaron para pedir tamales pero al no pasar la prueba de la historia compartida, les aclararon que la comida "es sólo apoyo para los afectados del incendio".
Aunque desde la noche del incendio se han llevado a cabo registros de los afectados por parte de los mismos comerciantes, la autoridad apenas comenzó sus propias mesas de registro de los locatarios que serán reubicados conforme a sus necesidades.
Al corte de las 14:30 horas del viernes se habían atendido a 171 personas. Se afirma que el proceso continuará sábado y domingo. Hay quien dice que llegarán despensas, hay otros que sólo creen que es para llevar mejor control, como doña Margarita.
Con el decreto en la mano que les permitirá la venta de sus mercancías en la vía pública, los ánimos se ven más relajados. Y a esto se añade que ya hay una bocina que durante dos semanas tendrá música, pues ha comenzado la Feria Municipal del Libro en los portales del Palacio Municipal.
Así que tacos, comerciantes y libreros se dividen el espacio del andador Pedro Loza. Y a ellos se les agregan los turistas religiosos que llegan al Templo de la Merced para confesarse o los que, nomás al paso, ven cómo las calles no son lo que parece: a veces es diversión, desesperación o simple espera.
EL INFORMADOR / OMAR GARCÍA
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