Jalisco
Casos de trastornos alimenticios, al alza
Asociaciones reportan un incremento en enfermedades como la anorexia, bulimia, comedor compulsivo y trastorno por atracón
GUADALAJARA, JALISCO (16/MAY/2013).- Pese a que no se cuenta con una estadística confiable sobre trastornos alimenticios en el Sector Salud, las asociaciones que reciben y tratan a los jóvenes con estas conductas, notan un incremento exponencial en el número de casos.
Estas enfermedades mentales, como la anorexia, bulimia, comedor compulsivo y trastorno por atracón, se presentan más en las mujeres. Sin embargo, la población masculina va ganando terreno, y tres de cada 10 personas diagnosticadas son varones, informó la presidenta de Consulta y Asesoría Integral para el Tratamiento de la Anorexia y la Bulimia A.C (CAITA), María Angélica Pérez García, durante el III Congreso Internacional de Trastornos de la Conducta Alimentaria.
"Hace siete años atendimos en un año a siete pacientes; actualmente, de enero a la fecha, tenemos 32 pacientes en tratamiento, y eso nos da una dimensión tremenda, de que la población ha hecho más conciencia pero, por otro lado, está el que ha aumentado este tipo de conductas".
También preocupa que 30% de los jóvenes que llegan a recibir atención, presenta una situación grave de salud, incluso, siete años después de haberse presentado el trastorno, lo que hace más complicado su tratamiento, pues ya presentan un desgaste físico a nivel renal, gastrointestinal o cardiovascular.
Cuando llegan este tipo de casos, en que la persona debe ser hospitalizada por su gravedad, las asociaciones como CAITA enfrentan el conflicto de no tener dónde internarlos, ya que en Jalisco no hay una clínica especializada, o que al menos trate este tipo de conductas patológicas en el ámbito público.
"Tenemos una carencia enorme en las áreas de salud de atención de este tipo de trastornos, porque de hecho, en los tratamientos de salud pública, este tipo de trastornos no entran, por ejemplo, el Seguro Popular no cubre este tipo de problemáticas tan graves que hay actualmente".
Los casos graves y que requieren internamiento, además del abordaje psicológico, se derivan a nosocomios como el Hospital General de Occidente, de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ), no obstante, lo ideal sería contar con una clínica especializada en trastornos alimenticios.
Estadísticas internacionales indican que 30% de los pacientes se recuperan, si es que son tratados de manera temprana. El 10% muere; un 30% no busca ayuda y el 30% restante no se recupera.
No respeta clases sociales
En el ambiente privado sí hay clínicas, pero sus tratamientos son muy costosos; y acceder a un programa multidisciplinario, como lo requieren estos trastornos, resulta prácticamente imposible para muchas personas.
La anorexia y bulimia no son exclusivas de las clases media y alta, como comúnmente piensa. Muchos de los casos se presentan en pobreza y pobreza extrema, por lo que se trata de un problema general y que tiene que ver también con cuadros depresivos y de ansiedad.
Comenta que los factores sociales y culturales son más influyentes que los mercadológicos, pues son los ambientes familiares problemáticos, en donde se maneja una baja autoestima, los que más intervienen en la presentación de un trastorno de este tipo.
La asociación tiene siete años de haberse fundado, y entre los pacientes que han recibido están al menos cinco niños de seis años.
"Normalmente en un niño de seis o siete años, hay que irnos directo con los papás, ver qué está pasando sobre todo con la mamá; son niños y niñas que viven preocupados; no quien comer tortillas para no engordar".
Dato
Para más información sobre CAITA, pueden comunicarse al 33 34 62 61, o ingresar a la página www.caita.com.mx
EL INFORMADOR / THAMARA VILLASEÑOR
Estas enfermedades mentales, como la anorexia, bulimia, comedor compulsivo y trastorno por atracón, se presentan más en las mujeres. Sin embargo, la población masculina va ganando terreno, y tres de cada 10 personas diagnosticadas son varones, informó la presidenta de Consulta y Asesoría Integral para el Tratamiento de la Anorexia y la Bulimia A.C (CAITA), María Angélica Pérez García, durante el III Congreso Internacional de Trastornos de la Conducta Alimentaria.
"Hace siete años atendimos en un año a siete pacientes; actualmente, de enero a la fecha, tenemos 32 pacientes en tratamiento, y eso nos da una dimensión tremenda, de que la población ha hecho más conciencia pero, por otro lado, está el que ha aumentado este tipo de conductas".
También preocupa que 30% de los jóvenes que llegan a recibir atención, presenta una situación grave de salud, incluso, siete años después de haberse presentado el trastorno, lo que hace más complicado su tratamiento, pues ya presentan un desgaste físico a nivel renal, gastrointestinal o cardiovascular.
Cuando llegan este tipo de casos, en que la persona debe ser hospitalizada por su gravedad, las asociaciones como CAITA enfrentan el conflicto de no tener dónde internarlos, ya que en Jalisco no hay una clínica especializada, o que al menos trate este tipo de conductas patológicas en el ámbito público.
"Tenemos una carencia enorme en las áreas de salud de atención de este tipo de trastornos, porque de hecho, en los tratamientos de salud pública, este tipo de trastornos no entran, por ejemplo, el Seguro Popular no cubre este tipo de problemáticas tan graves que hay actualmente".
Los casos graves y que requieren internamiento, además del abordaje psicológico, se derivan a nosocomios como el Hospital General de Occidente, de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ), no obstante, lo ideal sería contar con una clínica especializada en trastornos alimenticios.
Estadísticas internacionales indican que 30% de los pacientes se recuperan, si es que son tratados de manera temprana. El 10% muere; un 30% no busca ayuda y el 30% restante no se recupera.
No respeta clases sociales
En el ambiente privado sí hay clínicas, pero sus tratamientos son muy costosos; y acceder a un programa multidisciplinario, como lo requieren estos trastornos, resulta prácticamente imposible para muchas personas.
La anorexia y bulimia no son exclusivas de las clases media y alta, como comúnmente piensa. Muchos de los casos se presentan en pobreza y pobreza extrema, por lo que se trata de un problema general y que tiene que ver también con cuadros depresivos y de ansiedad.
Comenta que los factores sociales y culturales son más influyentes que los mercadológicos, pues son los ambientes familiares problemáticos, en donde se maneja una baja autoestima, los que más intervienen en la presentación de un trastorno de este tipo.
La asociación tiene siete años de haberse fundado, y entre los pacientes que han recibido están al menos cinco niños de seis años.
"Normalmente en un niño de seis o siete años, hay que irnos directo con los papás, ver qué está pasando sobre todo con la mamá; son niños y niñas que viven preocupados; no quien comer tortillas para no engordar".
Dato
Para más información sobre CAITA, pueden comunicarse al 33 34 62 61, o ingresar a la página www.caita.com.mx
EL INFORMADOR / THAMARA VILLASEÑOR