Jalisco
Bomberos sofocan incendio en Sector Libertad
Informan que el fuego se registró en el patio y la cocina de una finca
GUADALAJARA, JALISCO (03/OCT/2013).- La tarde de este jueves ocurrió un incendio en un domicilio en la calle Josefa Ortiz de Domínguez casi al cruce con la calle 34, en Guadalajara, lo que provocó primero sorpresa entre los vecinos y después espanto, cuando los bomberos sacaron un tanque de gas a media calle con una fuga.
Los hechos ocurrieron hacia las 11:00 horas en la finca propiedad de doña Magdalena Abundis Rodríguez, de 91 años. Las personas vecinas comenzaron a ver que salía humo por el patio de la casa y dieron aviso a Protección Civil y Bomberos de Guadalajara. Al llegar al lugar se encontraron con la puerta de ingreso cerrada, pero como sea entraron.
El sitio estaba lleno de humo, por lo que cuatro de los elementos se colocaron máscaras antigás e ingresaron al sitio con una manguera de los dos vehículos motobomba que arribaron. El fuego estaba en el patio y en la cocina, al fondo de la vivienda. Desde la calle se veía que el lugar estaba lleno de bienes flamables, como vestidos, cajas, papeles, muebles y demás pertenencias de doña Magdalena.
Los bomberos se dieron a la tarea de buscar personas dentro del lugar pero no lograron encontrar a nadie; otros concentraban sus esfuerzos en el incendio mientras el humo aumentaba.
Los vecinos comenzaron a apiñarse y algunos preguntaban por la moradora del lugar; sin embargo, advirtieron que ella no siempre estaba en el inmueble. Y en esta ocasión ella no estaba, confirmaron los bomberos. De repente un par de ellos se abrió paso entre la multitud de curiosos con un tambo de gas flameado desde donde se escuchaba una fuga.
La gente se echó para atrás para guarecerse en los vehículos con la impresión de que éste podía estallar. Uno de los bomberos comenzó a echar agua entonces sobre el cilindro para controlar el peligro.
Tras este, los tragahumos sacaron otro tanque, pero este no presentaba daño. Minutos después controlaron el incendio.
Llegó entonces una anciana en compañía de sus hijas: era doña Magdalena, a quien no se le permitió el ingreso al lugar donde guardaba sus pertenencias de casada. Dijo que se había ido a vivir a San Andrés con familiares y que sólo venía en ocasiones, y que no se explicaba la razón del incendio, pues si bien una fuga de gas puede encenderse con un chispazo eléctrico, aquello no podía ser en su casa, aseveró.
La razón: a ella le habían cortado la luz hace un par de semanas porque no pagó el recibo. La sospecha: en la casa deshabitada de al lado, donde trabajaban albañiles, se acostumbraba a fumar y las hijas de doña Magdalena creen que arrojaron una bachicha de cigarro al patio desde la azotea, más porque lo único que se quemó fue lo que había en el patio y en la cocina.
--¿Qué le pasó a su casa señora? --preguntó una conocida.
--Pus se quemó --contestó doña Magdalena a la pregunta obvia.
La sugerencia de la vecina fue que nada más pintaran. Las autoridades procedieron a averiguar las causas del siniestro.
Los hechos ocurrieron hacia las 11:00 horas en la finca propiedad de doña Magdalena Abundis Rodríguez, de 91 años. Las personas vecinas comenzaron a ver que salía humo por el patio de la casa y dieron aviso a Protección Civil y Bomberos de Guadalajara. Al llegar al lugar se encontraron con la puerta de ingreso cerrada, pero como sea entraron.
El sitio estaba lleno de humo, por lo que cuatro de los elementos se colocaron máscaras antigás e ingresaron al sitio con una manguera de los dos vehículos motobomba que arribaron. El fuego estaba en el patio y en la cocina, al fondo de la vivienda. Desde la calle se veía que el lugar estaba lleno de bienes flamables, como vestidos, cajas, papeles, muebles y demás pertenencias de doña Magdalena.
Los bomberos se dieron a la tarea de buscar personas dentro del lugar pero no lograron encontrar a nadie; otros concentraban sus esfuerzos en el incendio mientras el humo aumentaba.
Los vecinos comenzaron a apiñarse y algunos preguntaban por la moradora del lugar; sin embargo, advirtieron que ella no siempre estaba en el inmueble. Y en esta ocasión ella no estaba, confirmaron los bomberos. De repente un par de ellos se abrió paso entre la multitud de curiosos con un tambo de gas flameado desde donde se escuchaba una fuga.
La gente se echó para atrás para guarecerse en los vehículos con la impresión de que éste podía estallar. Uno de los bomberos comenzó a echar agua entonces sobre el cilindro para controlar el peligro.
Tras este, los tragahumos sacaron otro tanque, pero este no presentaba daño. Minutos después controlaron el incendio.
Llegó entonces una anciana en compañía de sus hijas: era doña Magdalena, a quien no se le permitió el ingreso al lugar donde guardaba sus pertenencias de casada. Dijo que se había ido a vivir a San Andrés con familiares y que sólo venía en ocasiones, y que no se explicaba la razón del incendio, pues si bien una fuga de gas puede encenderse con un chispazo eléctrico, aquello no podía ser en su casa, aseveró.
La razón: a ella le habían cortado la luz hace un par de semanas porque no pagó el recibo. La sospecha: en la casa deshabitada de al lado, donde trabajaban albañiles, se acostumbraba a fumar y las hijas de doña Magdalena creen que arrojaron una bachicha de cigarro al patio desde la azotea, más porque lo único que se quemó fue lo que había en el patio y en la cocina.
--¿Qué le pasó a su casa señora? --preguntó una conocida.
--Pus se quemó --contestó doña Magdalena a la pregunta obvia.
La sugerencia de la vecina fue que nada más pintaran. Las autoridades procedieron a averiguar las causas del siniestro.