Jalisco
Analizan implicaciones de seguridad en legalización de drogas
A finales del año pasado, el Gobierno federal anunció que la estadística se situaba en cerca de 50 mil fallecidos con hechos relacionados con la narcotráfico
GUADALAJARA, JALISCO (07/FEB/2012).- México suma cada día más muertos por episodios relacionados con el crimen organizado. A finales del año pasado, el Gobierno federal anunció que la estadística se situaba en cerca de 50 mil fallecidos. Ante un combate que libra el país desde hace más de cinco años hay quienes se cuestionan de qué manera la legalización de las drogas podría incidir en el incremento o decremento del índice de homicidios.
“Criminalizar el consumo (de estupefacientes) ha producido efectos no deseados. Algunos especialistas sugieren que si se cambia este esquema y se legaliza, el consumo a la larga va a disminuir y los costos para las sociedades lo harán de la misma forma. Otros insisten en que para combatir las drogas hay que criminalizar las drogas, pero la magnitud del problema no se presta a soluciones sencillas, es necesario hacer un mayor trabajo de análisis”, apunta Craig Deare, investigador de la National Defense University de Washington D.C.
Aunque la propuesta de legalizar o no el consumo de alcaloides suma argumentos tanto a favor como en contra, recalca el especialista, lo que queda claro es que “los altos costos del combate al crimen organizado no han producido los resultados deseados”.
En este sentido, el también decano en administración afirma que “es preocupante que la tasa de homicidios relacionados con cuestiones de la droga se haya disparado”. Recuerda que hasta 2005 la cifra se situaba en mil casos por año; sin embargo a partir de “2006, sobre todo en 2008 (el índice de homicidios) comienza a estallar. (Entonces) ¿Qué factor o serie de factores cambiaron para explicar ese crecimiento abrupto?”, pregunta ante un auditorio de 200 personas, compuesto en su mayoría por jóvenes de 18 a 22 años, estudiantes de licenciaturas de humanidades de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Cuestionado por uno de sus interlocutores, muestra resistencia a valorar si la decisión del titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón Hinojosa, referente a combatir al crimen organizado ha sido un modelo efectivo. Para él, “no se puede acusar a ningún gobierno de haber aplicado una política incorrecta porque no existe la manera de medir el impacto real”; sin embargo, Craig Deare explica que para combatir a cabalidad el problema, es necesaria una valoración más exhaustiva que considere todos los factores que intervienen en él. De esta manera, aspectos como la gobernabilidad del país, niveles de educación, salud y cultura de la población y hasta la calidad de la impartición de justicia y sistemas de seguridad son importantes al momento de decidir.
¿Criminalización o legalización?
A medida que la intervención del especialista avanza, crece el interés del público en el tema. Ya entrado el punto álgido de la disertación, un ligero timbre de celular en la quinta fila del auditorio parece desencadenar una reacción colectiva de desaprobación. A la propietaria del dispositivo, una joven de lentes y cabello castaño no le queda más remedio que apagarlo. Pasados unos minutos y entrada la ronda de preguntas, alguien lanza una pregunta que reanima el interés.
— “Considerando el problema del consumo de droga en México, ¿qué tanto beneficiaría que éstas se legalizaran?”
— “La gente que argumenta a favor de la legalización (de las drogas) dice que si se invierten mayores recursos en educación, prevención y tratamiento del consumo de drogas se tendría un impacto más importante en (la reducción) del consumo que lo que se ha hecho persiguiéndolo como si fuera un delito”, responde el especialista. Y agrega. “Especialistas en Inglaterra concluyen en términos muy sencillos que los costos asociados con la guerra han sido mayores que los beneficios que ésta ha producido. Piensan legalizar las drogas no porque estén de acuerdo con el consumo sino porque los costos de cómo se ha perseguido no son los mejores”.
Para Craig Deare, el tamaño del problema del narcotráfico para México está determinado por su vecindad con Estados Unidos, el mayor consumidor de drogas del mundo, y por las consecuencias de esto en términos de demanda, flujos de dinero y armas, por ende, aunque en otros países del mundo hayan prosperado iniciativas a favor de la legalización de las drogas, la decisión en el entorno de cualquiera de las dos naciones debe tomarse en conjunto. “Cualquier decisión que se tome se debe llegar a un acuerdo entre los gobiernos de México y Estados Unidos, porque la demanda que existe en los Estados Unidos, mucho mayor que la demanda en México está teniendo este efecto. En este momento hay algunos individuos en ambos países que proponen esta iniciativa, pero hasta la fecha la políticas de gobierno de los dos países no han adoptado esta posición”.
EL INFORMADOR / ADRIÁN MARISCAL
“Criminalizar el consumo (de estupefacientes) ha producido efectos no deseados. Algunos especialistas sugieren que si se cambia este esquema y se legaliza, el consumo a la larga va a disminuir y los costos para las sociedades lo harán de la misma forma. Otros insisten en que para combatir las drogas hay que criminalizar las drogas, pero la magnitud del problema no se presta a soluciones sencillas, es necesario hacer un mayor trabajo de análisis”, apunta Craig Deare, investigador de la National Defense University de Washington D.C.
Aunque la propuesta de legalizar o no el consumo de alcaloides suma argumentos tanto a favor como en contra, recalca el especialista, lo que queda claro es que “los altos costos del combate al crimen organizado no han producido los resultados deseados”.
En este sentido, el también decano en administración afirma que “es preocupante que la tasa de homicidios relacionados con cuestiones de la droga se haya disparado”. Recuerda que hasta 2005 la cifra se situaba en mil casos por año; sin embargo a partir de “2006, sobre todo en 2008 (el índice de homicidios) comienza a estallar. (Entonces) ¿Qué factor o serie de factores cambiaron para explicar ese crecimiento abrupto?”, pregunta ante un auditorio de 200 personas, compuesto en su mayoría por jóvenes de 18 a 22 años, estudiantes de licenciaturas de humanidades de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Cuestionado por uno de sus interlocutores, muestra resistencia a valorar si la decisión del titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón Hinojosa, referente a combatir al crimen organizado ha sido un modelo efectivo. Para él, “no se puede acusar a ningún gobierno de haber aplicado una política incorrecta porque no existe la manera de medir el impacto real”; sin embargo, Craig Deare explica que para combatir a cabalidad el problema, es necesaria una valoración más exhaustiva que considere todos los factores que intervienen en él. De esta manera, aspectos como la gobernabilidad del país, niveles de educación, salud y cultura de la población y hasta la calidad de la impartición de justicia y sistemas de seguridad son importantes al momento de decidir.
¿Criminalización o legalización?
A medida que la intervención del especialista avanza, crece el interés del público en el tema. Ya entrado el punto álgido de la disertación, un ligero timbre de celular en la quinta fila del auditorio parece desencadenar una reacción colectiva de desaprobación. A la propietaria del dispositivo, una joven de lentes y cabello castaño no le queda más remedio que apagarlo. Pasados unos minutos y entrada la ronda de preguntas, alguien lanza una pregunta que reanima el interés.
— “Considerando el problema del consumo de droga en México, ¿qué tanto beneficiaría que éstas se legalizaran?”
— “La gente que argumenta a favor de la legalización (de las drogas) dice que si se invierten mayores recursos en educación, prevención y tratamiento del consumo de drogas se tendría un impacto más importante en (la reducción) del consumo que lo que se ha hecho persiguiéndolo como si fuera un delito”, responde el especialista. Y agrega. “Especialistas en Inglaterra concluyen en términos muy sencillos que los costos asociados con la guerra han sido mayores que los beneficios que ésta ha producido. Piensan legalizar las drogas no porque estén de acuerdo con el consumo sino porque los costos de cómo se ha perseguido no son los mejores”.
Para Craig Deare, el tamaño del problema del narcotráfico para México está determinado por su vecindad con Estados Unidos, el mayor consumidor de drogas del mundo, y por las consecuencias de esto en términos de demanda, flujos de dinero y armas, por ende, aunque en otros países del mundo hayan prosperado iniciativas a favor de la legalización de las drogas, la decisión en el entorno de cualquiera de las dos naciones debe tomarse en conjunto. “Cualquier decisión que se tome se debe llegar a un acuerdo entre los gobiernos de México y Estados Unidos, porque la demanda que existe en los Estados Unidos, mucho mayor que la demanda en México está teniendo este efecto. En este momento hay algunos individuos en ambos países que proponen esta iniciativa, pero hasta la fecha la políticas de gobierno de los dos países no han adoptado esta posición”.
EL INFORMADOR / ADRIÁN MARISCAL