Jalisco
Afloran daños causados por tormenta severa del viernes
En el fraccionamiento Monraz, la historia de una familia que sufrió la inundación de la planta baja de su casa, ejemplifica el impacto
GUADALAJARA, JALISCO.- No sabía qué pasaba. Se encontraba en su habitación, cuando escuchó un fuerte sonido que la hizo correr y bajar apenas algunos escalones desde la planta alta de su casa; de ahí vio cómo una ola comenzó a arrastrar sus muebles. Los cristales y vitrales tronaron.
Consuelo Navarro Portugal, la propietaria de la finca, seguía sin saber qué estaba ocurriendo, y el miedo hizo que entrara en un estado de pavor, porque pensaba que era un terremoto. Tal vez porque era justo el 19 de septiembre, exactamente 23 años después del fatal sismo que sacudió a la ciudad de México.
Sin embargo, la tormenta del viernes por la noche y la “imprudencia” de un estacionamiento público, dejó la casa de la familia Ochoa Navarro totalmente destruida por el agua.
Desde hace 25 años, la familia llegó a la casa ubicada en el número 3175 de la calle Eulogio Parra, en el fraccionamiento Monraz, municipio de Guadalajara. Consuelo Navarro, quien enviudó hace siete años, ahora sentada en lo que era una banca de su jardín, observa cada uno de los espacios de la planta baja de su casa que fueron arrastrados por el agua.
El jardín y el lugar que utilizaban para pasar fines de semana familiares y el cual todavía el viernes por la tarde fue regado, ya no existe, su piso de madera, fue enterrado por el lodo, los muebles y decoraciones se fueron por las calles. En minutos, parte de su patrimonio se perdió.
Viuda y madre de tres jóvenes, narró lo que vivió el viernes por la noche, cuando la tormenta que cayó en la Zona Metropolitana de Guadalajara destruyó su hogar.
“Estaba en mi recamara y escuché un tronido, como una explosión, una cosa horrible. Traté de bajar la escalera, cuando veo como una presa que se desbordó y que entraba el agua a mi casa, llenando todos los rincones. Subió más o menos metro y medio, y por instinto, me regrese a mi recamara”.
A pesar del miedo que tenía, el instinto por salir hizo que Consuelo Navarro bajara y, tratando de caminar y nadar sobre lo que fue su sala, buscaba abrir las puertas, pero éstas seguían cerradas. “Como pude llegué a la cocina”, dice, y a través de la ventana trató de salir, pidiendo auxilio de sus vecinos, quienes a pesar de tener la intención de ayudarla, por la cantidad y fuerza del agua que corría quedaron impedidos de hacer el rescate.
Fue hasta que llegó una patrulla de policía, y uno de los elementos rompió la puerta principal y pudo liberarla.
“Empecé a pedir ayuda a mis vecinos, pero no podían ayudarme porque era un río que salía de la cochera con muebles y objetos de la casa, hasta que llegó una patrulla y una persona me ayudó, rompió la puerta de la entrada para poder entrar, al igual que uno de mis vecinos y me ayudaron a salir”.
Consuelo estaba sola, su hija Lizeth Ochoa, explicó que ella regresaba de su trabajo, y vio el portón eléctrico de su casa abierto y al voltear se dio cuenta que los muebles de su casa estaban en la calle. Comentó que fue un gran susto, pues su madre estaba sola, pero “afortunadamente mi mamá está viva y lo puede contar, pero queremos que el responsable pague los daños”.
Un día después de este trágico hecho, que de milagro no cobró la vida de nadie, la casa de la familia Ochoa Navarro huele a tierra mojada, su ambiente es frío. A pesar de ello, familiares y amigos han llegado a apoyar a Consuelo y a sus hijos, quienes exigen se les paguen las pérdidas, debido a que señalan que las condiciones en que está el estacionamiento contiguo a su casa, al servicio de un casino ubicado sobre avenida México, fue lo que provocó que ellos perdieran su casa.
“La barda era de tres metros de altura, pero era la barda de mi casa, los del estacionamiento no pusieron barda, del lado del estacionamiento había un declive hacia mi casa, el agua se empezó a acumular como una alberca hasta que la barda de tres metros fue destruida”, reclama Consuelo.
Después de la tormenta, la familia afectada pide justicia, aseguran que no ha sido la única ocasión que la apertura del estacionamiento ha causado problemas a los colonos del fraccionamiento Monraz.
Ya había denuncias en contra del estacionamiento
Los vecinos que han estado apoyado a la familia Ochoa Navarro afirmaron que la apertura del estacionamiento del casino (hace tres meses), ha provocado diversas molestias para los colonos.
Por eso, hace unos meses presentaron una denuncia ciudadana, ante las autoridades del Ayuntamiento de Guadalajara, donde les respondieron que el casino está en regla.
Los residentes comentaron que a pesar de ser ésta una zona habitacional, durante las madrugadas se escuchan las alarmas de los vehículos que continuamente son activadas; en otros momentos se escuchan, y desde las ventanas de los vecinos se ven, los arrancones que los trabajadores del valet parking llevan a cabo con los carros que se dejan en resguardo.
Ante esta situación, las quejas se han incrementado, y los colonos piden el cierre de este estacionamiento.
Por el momento la familia interpuso ya una demanda ante la Procuraduría General de Justicia del Estado, para exigir el pago por los daños sufridos.
Consuelo Navarro Portugal, la propietaria de la finca, seguía sin saber qué estaba ocurriendo, y el miedo hizo que entrara en un estado de pavor, porque pensaba que era un terremoto. Tal vez porque era justo el 19 de septiembre, exactamente 23 años después del fatal sismo que sacudió a la ciudad de México.
Sin embargo, la tormenta del viernes por la noche y la “imprudencia” de un estacionamiento público, dejó la casa de la familia Ochoa Navarro totalmente destruida por el agua.
Desde hace 25 años, la familia llegó a la casa ubicada en el número 3175 de la calle Eulogio Parra, en el fraccionamiento Monraz, municipio de Guadalajara. Consuelo Navarro, quien enviudó hace siete años, ahora sentada en lo que era una banca de su jardín, observa cada uno de los espacios de la planta baja de su casa que fueron arrastrados por el agua.
El jardín y el lugar que utilizaban para pasar fines de semana familiares y el cual todavía el viernes por la tarde fue regado, ya no existe, su piso de madera, fue enterrado por el lodo, los muebles y decoraciones se fueron por las calles. En minutos, parte de su patrimonio se perdió.
Viuda y madre de tres jóvenes, narró lo que vivió el viernes por la noche, cuando la tormenta que cayó en la Zona Metropolitana de Guadalajara destruyó su hogar.
“Estaba en mi recamara y escuché un tronido, como una explosión, una cosa horrible. Traté de bajar la escalera, cuando veo como una presa que se desbordó y que entraba el agua a mi casa, llenando todos los rincones. Subió más o menos metro y medio, y por instinto, me regrese a mi recamara”.
A pesar del miedo que tenía, el instinto por salir hizo que Consuelo Navarro bajara y, tratando de caminar y nadar sobre lo que fue su sala, buscaba abrir las puertas, pero éstas seguían cerradas. “Como pude llegué a la cocina”, dice, y a través de la ventana trató de salir, pidiendo auxilio de sus vecinos, quienes a pesar de tener la intención de ayudarla, por la cantidad y fuerza del agua que corría quedaron impedidos de hacer el rescate.
Fue hasta que llegó una patrulla de policía, y uno de los elementos rompió la puerta principal y pudo liberarla.
“Empecé a pedir ayuda a mis vecinos, pero no podían ayudarme porque era un río que salía de la cochera con muebles y objetos de la casa, hasta que llegó una patrulla y una persona me ayudó, rompió la puerta de la entrada para poder entrar, al igual que uno de mis vecinos y me ayudaron a salir”.
Consuelo estaba sola, su hija Lizeth Ochoa, explicó que ella regresaba de su trabajo, y vio el portón eléctrico de su casa abierto y al voltear se dio cuenta que los muebles de su casa estaban en la calle. Comentó que fue un gran susto, pues su madre estaba sola, pero “afortunadamente mi mamá está viva y lo puede contar, pero queremos que el responsable pague los daños”.
Un día después de este trágico hecho, que de milagro no cobró la vida de nadie, la casa de la familia Ochoa Navarro huele a tierra mojada, su ambiente es frío. A pesar de ello, familiares y amigos han llegado a apoyar a Consuelo y a sus hijos, quienes exigen se les paguen las pérdidas, debido a que señalan que las condiciones en que está el estacionamiento contiguo a su casa, al servicio de un casino ubicado sobre avenida México, fue lo que provocó que ellos perdieran su casa.
“La barda era de tres metros de altura, pero era la barda de mi casa, los del estacionamiento no pusieron barda, del lado del estacionamiento había un declive hacia mi casa, el agua se empezó a acumular como una alberca hasta que la barda de tres metros fue destruida”, reclama Consuelo.
Después de la tormenta, la familia afectada pide justicia, aseguran que no ha sido la única ocasión que la apertura del estacionamiento ha causado problemas a los colonos del fraccionamiento Monraz.
Ya había denuncias en contra del estacionamiento
Los vecinos que han estado apoyado a la familia Ochoa Navarro afirmaron que la apertura del estacionamiento del casino (hace tres meses), ha provocado diversas molestias para los colonos.
Por eso, hace unos meses presentaron una denuncia ciudadana, ante las autoridades del Ayuntamiento de Guadalajara, donde les respondieron que el casino está en regla.
Los residentes comentaron que a pesar de ser ésta una zona habitacional, durante las madrugadas se escuchan las alarmas de los vehículos que continuamente son activadas; en otros momentos se escuchan, y desde las ventanas de los vecinos se ven, los arrancones que los trabajadores del valet parking llevan a cabo con los carros que se dejan en resguardo.
Ante esta situación, las quejas se han incrementado, y los colonos piden el cierre de este estacionamiento.
Por el momento la familia interpuso ya una demanda ante la Procuraduría General de Justicia del Estado, para exigir el pago por los daños sufridos.