Jalisco
Afecta muchas actividades productivas vivir con miedo a conducir
El miedo a conducir es una sensación paralizante, produce taquicardias, sudoración
GUADALAJARA, JALISCO (16/NOV/2011).- Técnicamente conocido como amaxofobia, el miedo a conducir, que afecta a un 10 % de la población, llega a afectar actividades productivas y de recreo de quienes la padecen.
El miedo a conducir es una sensación paralizante, produce taquicardias, sudoración y la visualización de accidentes lo que impide al sujeto desempeñar ocupaciones laborales y de recreación, informó la psiquiatra del IMSS en Jalisco, Liduvina González Herrera.
Explicó que la amaxofobia o miedo a conducir se incluye dentro de los trastornos por ansiedad que afectan al 60 % de la población y cerca del 10 % de éstos corresponde al miedo a conducir, en su mayoría jóvenes en edad productiva.
La amaxofobia puede originarse a partir de sentimientos reprimidos producidos en la infancia, problemas laborales o familiares y significa un mal manejo de la ansiedad, por ello el miedo se canaliza, como mecanismo de defensa, en una fobia específica.
Comentó que la mujer tiende a presentar más este miedo por el peso cultural que se traduce en tornarse más dependiente y reprimir sentimientos como forma de auto-castigarse.
'La fobia llega a ser incapacitante porque les impide realizar actividades placenteras, no sólo con relación al trabajo sino cualquier actividad social que requiera la movilización', dijo.
González Herrera señaló la importancia de diferenciar un ataque de pánico de una fobia a conducir, el primero puede suscitarse en cualquier momento incluso dormido, mientras que la fobia se presenta como un pensamiento adverso a la hora de situarse frente al volante.
El evento puede durar de uno a 10 minutos sin causa aparente y produce palpitaciones, sudoración, sensación de asfixia y la sensación de la pérdida del sentido; asimismo, uno de los síntomas recurrentes es la visualización de accidentes, lo cual paraliza al sujeto.
Para este tipo de fobias, dijo, se debe descartar un ataque de pánico o una ansiedad generalizada y se indica un tratamiento con terapia psicológica acompañada de ansiolíticos que han demostrado alta efectividad en dosis bajas durante el día y menores en la noche.
Como medida estratégica de prevención se pueden hacer ejercicios de respiración, incluso portar bolsas de papel que funcionan para hiperventilar y una vez terminado el episodio se debe acudir a consulta para comenzar un tratamiento.
Cuando se tiene conocimiento de que existe un mal manejo de la ansiedad se recomienda buscar alternativas para controlar corajes y frustraciones para evitar cualquier tipo de miedo o episodio que se pueda presentar.
El miedo a conducir es una sensación paralizante, produce taquicardias, sudoración y la visualización de accidentes lo que impide al sujeto desempeñar ocupaciones laborales y de recreación, informó la psiquiatra del IMSS en Jalisco, Liduvina González Herrera.
Explicó que la amaxofobia o miedo a conducir se incluye dentro de los trastornos por ansiedad que afectan al 60 % de la población y cerca del 10 % de éstos corresponde al miedo a conducir, en su mayoría jóvenes en edad productiva.
La amaxofobia puede originarse a partir de sentimientos reprimidos producidos en la infancia, problemas laborales o familiares y significa un mal manejo de la ansiedad, por ello el miedo se canaliza, como mecanismo de defensa, en una fobia específica.
Comentó que la mujer tiende a presentar más este miedo por el peso cultural que se traduce en tornarse más dependiente y reprimir sentimientos como forma de auto-castigarse.
'La fobia llega a ser incapacitante porque les impide realizar actividades placenteras, no sólo con relación al trabajo sino cualquier actividad social que requiera la movilización', dijo.
González Herrera señaló la importancia de diferenciar un ataque de pánico de una fobia a conducir, el primero puede suscitarse en cualquier momento incluso dormido, mientras que la fobia se presenta como un pensamiento adverso a la hora de situarse frente al volante.
El evento puede durar de uno a 10 minutos sin causa aparente y produce palpitaciones, sudoración, sensación de asfixia y la sensación de la pérdida del sentido; asimismo, uno de los síntomas recurrentes es la visualización de accidentes, lo cual paraliza al sujeto.
Para este tipo de fobias, dijo, se debe descartar un ataque de pánico o una ansiedad generalizada y se indica un tratamiento con terapia psicológica acompañada de ansiolíticos que han demostrado alta efectividad en dosis bajas durante el día y menores en la noche.
Como medida estratégica de prevención se pueden hacer ejercicios de respiración, incluso portar bolsas de papel que funcionan para hiperventilar y una vez terminado el episodio se debe acudir a consulta para comenzar un tratamiento.
Cuando se tiene conocimiento de que existe un mal manejo de la ansiedad se recomienda buscar alternativas para controlar corajes y frustraciones para evitar cualquier tipo de miedo o episodio que se pueda presentar.