Jalisco
Accidentes laborales en Tlaquepaque cobran una vida
En hechos distintos, cuatro individuos resultaron lesionados y un joven falleció sepultado mientras realizaba su labor; en ambos sitios cambiaban tuberías de drenaje
TLAQUEPAQUE, JALISCO.- Sepultado por toneladas de tierra terminó sus días un joven de 20 años que realizaba labores de desazolve en una obra que se realiza en la colonia Arroyo de las Flores. En el percance, dos hombres más quedaron atrapados, pero lograron ser rescatados. Todo sucedió aproximadamente media hora después de que un hecho exactamente igual ocurriera en la colonia Toluquilla, ambas ubicadas en el Municipio de Tlaquepaque.
El primer hecho llegó a oídos de las autoridades a eso de las 12:00 horas de ayer. Dicho llamado puntualizaba que en una obra sobre la calle López Cotilla, en sus cruces con Pino Suárez y Javier Mina, de la colonia Toluquilla, una barda en la que excavaban para realizar el cambio en las tuberías de drenaje colapsó, atrapando a un jóven que, debido a sus lesiones, sólo se identificó con el nombre de José Antonio, de 26 años.
A pesar de que el infortunado trabajador quedó prensado por el peso de la tierra sobre él, fue asistido por vecinos del lugar y compañeros suyos, quienes evitaron que se asfixiara hasta que personal de Bomberos Tlaquepaque llegó y efectuó las maniobras necesarias para rescatarlo; luego de ello fue canalizado a recibir atención médica por paramédicos de la Cruz Roja a la clínica de Toluquilla. Su estado de salud se reportó rato después como estable, aunque su arribo al puesto de socorros lo hizo inconsciente, pues se había desvanecido.
Desafortunadamente, un joven de 20 años que efectuaba exactamente la misma labor, pero en otro punto del Municipio, no corrió con la misma suerte, ya que falleció asfixiado.
Quirino García Ramos realizaba su trabajo de forma normal en una zona de excavación ubicada sobre la calle Vidrio, en las cercanías del tramo sur del Anillo Periférico. En dicha obra se solicitó el cambio en los ductos de alcantarillado, ya que las condiciones en las que se encontraban las tuberías requerían de una reposición completa, según lo explicó el encargado de los trabajadores, Rogelio Rosales Victorino, de 44 años.
“Se colapsó un muro cuando cambiábamos tubería. Era una tubería tapada por azolve y tenía indicaciones de cambiarla por tubería de PVC”, indicó.
El hombre informó que él se encontraba realizando un trabajo similar en una calle aledaña, cuando un empleado llegó corriendo para informarle el accidente, que atrapó, además del finado, a dos hombres más.
“Yo estaba trabajando por otra calle y me avisaron que viniera rápido a auxiliar, porque se me había derumbado un paredón. Al venir encuentro que tres (de los trabajadores) no aparecían”.
Axiliado por dos de sus compañeros, el encargado entró a la zanja para tratar de rescatar a sus camaradas, pero un segundo paredón se derrumbó cuando iniciaban con la excavación manual y atrapó a uno de los que se encontraban con él.
Afortunadamente, rescatistas de la Unidad Estatal de Protección Civil, así como de su homóloga de Tlaquepaque, llegaron al sitio y sacaron con vida a cuatro de los obreros, uno de los cuales fue valorado como grave, pues el alud lo atrapó “de lado”; el informe preliminar refería que al parecer sufrió de varias fracturas en las costillas.
Aunque las labores de rescate continuaron para tratar de salvar la vida de Quirino García, cuando dieron con él, los rescatistas confirmaron que ya no presentaba signos de vida. Yacía inerte, oculto entre varias toneladas de tierra.
Las labores de los peritos forenses para rescatar sus restos se prolongaron por varias horas, pues la zanja en que se hallaba tenía una profundidad estimada de tres metros. Por ello, y para efectos de minimizar el riesgo de un nuevo derrumbe, se solicitó que se retirara la mayor cantidad de tierra posible de los alrededores.
Aunque el accidente ocurrió aproximadamente a las 13:00 horas, el traslado del cadáver inició a eso de las 18:00, debido a la complejidad de su rescate.
A pesar de que las investigaciones del caso apenas iniciaron, la presunción del hombre a cargo de los trabajadores es que ocurrió debido a la humedad del terreno; negó que el desafortunado incidente ocurriera como consecuencia de una mala maniobra en las máquinas retroexcavadoras que se utilizan.
El primer hecho llegó a oídos de las autoridades a eso de las 12:00 horas de ayer. Dicho llamado puntualizaba que en una obra sobre la calle López Cotilla, en sus cruces con Pino Suárez y Javier Mina, de la colonia Toluquilla, una barda en la que excavaban para realizar el cambio en las tuberías de drenaje colapsó, atrapando a un jóven que, debido a sus lesiones, sólo se identificó con el nombre de José Antonio, de 26 años.
A pesar de que el infortunado trabajador quedó prensado por el peso de la tierra sobre él, fue asistido por vecinos del lugar y compañeros suyos, quienes evitaron que se asfixiara hasta que personal de Bomberos Tlaquepaque llegó y efectuó las maniobras necesarias para rescatarlo; luego de ello fue canalizado a recibir atención médica por paramédicos de la Cruz Roja a la clínica de Toluquilla. Su estado de salud se reportó rato después como estable, aunque su arribo al puesto de socorros lo hizo inconsciente, pues se había desvanecido.
Desafortunadamente, un joven de 20 años que efectuaba exactamente la misma labor, pero en otro punto del Municipio, no corrió con la misma suerte, ya que falleció asfixiado.
Quirino García Ramos realizaba su trabajo de forma normal en una zona de excavación ubicada sobre la calle Vidrio, en las cercanías del tramo sur del Anillo Periférico. En dicha obra se solicitó el cambio en los ductos de alcantarillado, ya que las condiciones en las que se encontraban las tuberías requerían de una reposición completa, según lo explicó el encargado de los trabajadores, Rogelio Rosales Victorino, de 44 años.
“Se colapsó un muro cuando cambiábamos tubería. Era una tubería tapada por azolve y tenía indicaciones de cambiarla por tubería de PVC”, indicó.
El hombre informó que él se encontraba realizando un trabajo similar en una calle aledaña, cuando un empleado llegó corriendo para informarle el accidente, que atrapó, además del finado, a dos hombres más.
“Yo estaba trabajando por otra calle y me avisaron que viniera rápido a auxiliar, porque se me había derumbado un paredón. Al venir encuentro que tres (de los trabajadores) no aparecían”.
Axiliado por dos de sus compañeros, el encargado entró a la zanja para tratar de rescatar a sus camaradas, pero un segundo paredón se derrumbó cuando iniciaban con la excavación manual y atrapó a uno de los que se encontraban con él.
Afortunadamente, rescatistas de la Unidad Estatal de Protección Civil, así como de su homóloga de Tlaquepaque, llegaron al sitio y sacaron con vida a cuatro de los obreros, uno de los cuales fue valorado como grave, pues el alud lo atrapó “de lado”; el informe preliminar refería que al parecer sufrió de varias fracturas en las costillas.
Aunque las labores de rescate continuaron para tratar de salvar la vida de Quirino García, cuando dieron con él, los rescatistas confirmaron que ya no presentaba signos de vida. Yacía inerte, oculto entre varias toneladas de tierra.
Las labores de los peritos forenses para rescatar sus restos se prolongaron por varias horas, pues la zanja en que se hallaba tenía una profundidad estimada de tres metros. Por ello, y para efectos de minimizar el riesgo de un nuevo derrumbe, se solicitó que se retirara la mayor cantidad de tierra posible de los alrededores.
Aunque el accidente ocurrió aproximadamente a las 13:00 horas, el traslado del cadáver inició a eso de las 18:00, debido a la complejidad de su rescate.
A pesar de que las investigaciones del caso apenas iniciaron, la presunción del hombre a cargo de los trabajadores es que ocurrió debido a la humedad del terreno; negó que el desafortunado incidente ocurriera como consecuencia de una mala maniobra en las máquinas retroexcavadoras que se utilizan.