Jalisco

Abolir calandrias, la mejor alternativa: ONG

No tiene caso hacer sufrir a los caballos en algo que bien puede hacer una bicicleta, expresa la coordinadora local de Igualdad Animal

GUADALAJARA, JALISCO (24/MAY/2013).- El hecho de que las calandrias sean una tradición que desde 1800 ya se gestaba por las calles de Guadalajara, no significa que sea un acto que se deba perpetuar, porque está en juego el bienestar de los caballos que jalan el carruaje, sostiene Dulce Ramírez, coordinadora local de la organización ciudadana mundial Igualdad Animal.
 
Esa actividad, ante los turistas, da la imagen de una ciudad "retrógrada", lejos de principios ecológicos y sustentables, comenta la activista, por eso, Igualdad Animal y otras organizaciones civiles como Adopta Guadalajara se han unido para pronunciarse por la abolición de las calandrias en la ciudad, porque significa esclavitud para el caballo.
 
"Nos han educado para entender que el caballo existe porque trabaja y si no, no tiene motivo de existencia", expresa Dulce Ramírez. Estos animales tienen un sistema nervioso centralizado similar al del humano, que padece las horas bajo el sol y las cargas con las que labora.
 
Las "jornadas de explotación" son evidentes en sus pupilas dilatadas, en las piernas que levantan esporádicamente, una y luego otra, como señal de cansancio; además que los animales tienen un índice de dolor muy alto.
 
Ante esto, el año pasado las organizaciones ciudadanas en conjunto lanzaron un proyecto para sustituir la labor que hacen los caballos por bicicletas, que además de ser sustentable, no dejaría sin trabajo a los calandrieros. "No tiene ningún sentido hacer sufrir al caballo para un traslado que se puede hacer con bici, no hay ética que lo justifique". Sin embargo, ninguna autoridad le ha dado seguimiento a la iniciativa.
 
A decir de la integrante de Igualdad Animal, a las autoridades les falta darse cuenta de lo que sucede con los animales, probablemente los inspectores competentes no tienen datos del trato que se les da; de hecho, los ciudadanos se dirigen a las ONGs cuando necesitan apoyo o emitir alguna denuncia con respecto a animales, porque las autoridades responden que no hay personal que atienda esos casos.
 
EL INFORMADOR / ALEJANDRA PEDROZA

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