Internacional

Yihadistas instan a los musulmanes a jurar lealtad a su jefe

La declaración podría provocar la cólera de la comunidad chiita mayoritaria en Iraq e Irán, así como reacciones alarmistas en los países occidentales y en los países árabes

Yihadistas instan a los musulmanes a jurar lealtad a su jefe
BEIRUT, LÍBANO (30/JUN/2014).- Los yihadistas sunitas que realizan una  ofensiva fulgurante en Iraq proclamaron la creación de un "califato" en las  zonas bajo su control en Iraq y Siria e instaron a todos los musulmanes a jurar  lealtad a su jefe, en una espectacular demostración de sus ambiciones.

Este acontecimiento, que pone en peligro la continuidad de las fronteras  actuales, podría provocar la cólera de la comunidad chiita mayoritaria en Iraq  y en el vecino Irán, así como reacciones alarmistas en los países occidentales  y en los países árabes, considerados moderados.

En Iraq, el anuncio se produce cuando las fuerzas iraquíes intentan retomar  las regiones conquistadas por el Estado Islámico de Iraq y el Levante (EIIL)  durante una rápida ofensiva lanzada el 9 de junio. 

Este grupo, que se hace llamar de ahora en más "Estado Islámico", advirtió  que todos los musulmanes del mundo tenían el "deber" de jurar lealtad a su  jefe, Abu Bakr al Baghdadi, proclamado "califa", según una grabación audio  difundida en internet el domingo, primer día de ramadán.

Las autoridades iraquíes y sirias no reaccionaron todavía al anuncio de la  creación de este califato, que se extendería desde la ciudad de Alepo (norte de  Siria) hasta Diyala (este de Iraq).

"Desde un punto de vista geográfico, el Estado Islámico es perfectamente  operacional en Iraq y en Siria. Asimismo, también se encuentra, aunque  escondido, en el sur de Turquía, parece tener presencia en Líbano y partidarios  en Jordania, Gaza, en el Sinaí, en Indonesia, en Arabia Saudita y en otros  lugares", afirmó Charles Lister, investigador asociado a Brookings Doha.

"Podría tratarse del nacimiento de una nueva era del yihadismo  transnacional", dijo Lister, al subrayar que la creación de un califato  "representa una amenaza importante para Al Qaida y para su papel en la causa  yihadista mundial".

Según el investigador, Baghdadi podría a partir de ahora ordenar  operaciones "en Jordania o en Arabia Saudita", al tiempo que podría aumentar  "la violencia en Iraq", donde su principal enemigo es el primer ministro, el  chiita Nuri al Maliki, acusado de marginar a la minoría sunita.

El califato, cuyo jefe representa el sucesor del profeta Mahoma como "emir  de los creyentes" en el mundo musulmán, es un régimen que desapareció tras el  desmantelamiento del Imperio Otomano.

El Estado Islámico marcó la pauta con el anuncio del califato. "Musulmanes  (...) rechazad la democracia, la laicidad, el nacionalismo y el resto de  basuras de Occidente. Volved a vuestra religión", apuntó su portavoz, Abu  Mohamad al Adnani, en una grabación.
 
El ejército rodea Tikrit
 
Los combatientes del EIIL luchan también contra sus ex aliados de la  rebelión siria y contra el régimen de este país, donde han creado en Raqa  (norte) una "capital" muy organizada y controlan también una gran parte de la  provincia de Deir Ezzor (este), en la frontera con Iraq, y algunas partes de  Alepo.

En Iraq, la ofensiva de los insurgentes sunitas, que ha dejado más de mil  muertos, según Naciones Unidas, y miles desplazados, cuenta con el apoyo de los  ex oficiales de Sadam Husein, de grupos salafistas y de algunas tribus.

Los yihadistas controlan sectores de la provincia de Saladino (norte), así  como Mosul, segunda ciudad de Iraq, gran parte de la provincia de Nínive  (norte), otros sectores de la provincia de Diyala (este), Kirkuk (norte) y Al  Anbar (oeste).

Para ayudar al ejército iraquí en su contraofensiva contra los insurgentes,  Rusia entregó cinco aviones de combate Sukhoi, mientras que Estados Unidos  envió drones y expertos militares.
En el marco de esta contraofensiva, en la que participan miles de soldados  apoyados por la aviación, el ejército rodeaba este lunes la ciudad de Tikrit  (160 kilómetros al norte de Bagdad), feudo del dictador derrocado en 2003 tras  una invasión estadounidense, Sadam Husein.

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