Internacional
Versiones encontradas sobre el secuestro de jesuitas
Periodistas sostienen que entregó a sus compañeros en la dictadura militar
BUENOS AIRES, ARGENTINA (17/MAR/2013).- Apenas se supo que Jorge Mario Bergoglio era el nuevo Papa de la Iglesia Católica, en Argentina se oyeron las voces críticas con el pasado del clérigo, a quien le recriminan su silencio en el tema de la dictadura militar (1976-1983).
El diario argentino ''Clarín'' reprodujo ayer momentos de su testificación respecto al secuestro de dos de sus compañeros jesuitas en los setenta.
El 23 de mayo de 1976, unos 200 efectivos de un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) rodearon la villa del Bajo Flores y secuestraron encapuchados a los sacerdotes jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics y a varios catequistas. Luego los trasladaron a uno de los sótanos de la ESMA donde se los torturó y sometió a interrogatorios.
El periodista de ''Página/12'' Horacio Verbitsky sostuvo que Bergoglio, quien a los 40 años era el jefe de la orden provincial de los jesuitas, “entregó” a sus subordinados a la dictadura en 1976, .
Varios meses antes del golpe del 24 de marzo de 1976, Bergoglio se había reunido con Yorio y Jalics, y les dijo que estaba recibiendo “presiones muy fuertes de la provincia, de Roma y de sectores de la iglesia argentina” para que se disolviera la comunidad que había armado en la villa. En un escrito que presentó ante sus superiores y se usó en el juicio oral por la ESMA. Yorio cuenta que incursionó en la Teología de la Liberación y que hubo una orden del jefe de orden nacional —el superior de Bergoglio— de disolver la comunidad en 15 días. Contó varias reuniones que tuvo con Bergoglio y que éste les advirtió que sus vidas corrían peligro. En 1974, la Triple A había asesinado al padre Carlos Mugica.
El 19 de marzo de 1976, Bergoglio (dos meses antes del secuestro), comunicó a Yorio que se disolvió la comunidad y que les solicitó a los sacerdotes “la salida de la Compañía”.
Al declarar Bergoglio dijo que se enteró del secuestro por un llamado telefónico de un vecino de la villa y que “al tiempo supo que los responsables pertenecían a la Marina, aunque desconocía que estuvieran alojados en la ESMA”.
Contó que se reunió dos veces con el jefe de la Armada, almirante Emilio Massera, para preguntar por los sacerdotes. “La primera vez lo escuchó, le dijo que no sabía nada al respecto y que iba a investigar”. La segunda “fue muy fea, no duró ni 10 minutos”.
Cuando fueron liberados Yorio y Jalics, Bergoglio hizo que un ayudante del Nuncio Apostólico los acompañara a declarar ante la Policía Federal y luego les pagó el viaje a Roma.
En el fallo, los jueces Daniel Obligado, Ricardo Farías y Germán Castelli señalan que abrieron varias causas por falso testimonio. Pero con la declaración de Bergoglio no hicieron nada.
GOL SIN JUGAR
San Lorenzo tiene la mano santa
> El efecto Bergoglio también se siente en el terreno deportivo. El ahora hincha más popular del club de futbol San Lorenzo de Almagro de la Primera División de Argentina aparece en la camiseta del “Ciclón”, que ayer fue a Santa Fe a derrotar 1-0 al Colón, resultado que la da oxígeno para alejarse del descenso. La foto del Papa fue ubicada al centro de la playera azul y grana, la prenda más vendida.
El diario argentino ''Clarín'' reprodujo ayer momentos de su testificación respecto al secuestro de dos de sus compañeros jesuitas en los setenta.
El 23 de mayo de 1976, unos 200 efectivos de un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) rodearon la villa del Bajo Flores y secuestraron encapuchados a los sacerdotes jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics y a varios catequistas. Luego los trasladaron a uno de los sótanos de la ESMA donde se los torturó y sometió a interrogatorios.
El periodista de ''Página/12'' Horacio Verbitsky sostuvo que Bergoglio, quien a los 40 años era el jefe de la orden provincial de los jesuitas, “entregó” a sus subordinados a la dictadura en 1976, .
Varios meses antes del golpe del 24 de marzo de 1976, Bergoglio se había reunido con Yorio y Jalics, y les dijo que estaba recibiendo “presiones muy fuertes de la provincia, de Roma y de sectores de la iglesia argentina” para que se disolviera la comunidad que había armado en la villa. En un escrito que presentó ante sus superiores y se usó en el juicio oral por la ESMA. Yorio cuenta que incursionó en la Teología de la Liberación y que hubo una orden del jefe de orden nacional —el superior de Bergoglio— de disolver la comunidad en 15 días. Contó varias reuniones que tuvo con Bergoglio y que éste les advirtió que sus vidas corrían peligro. En 1974, la Triple A había asesinado al padre Carlos Mugica.
El 19 de marzo de 1976, Bergoglio (dos meses antes del secuestro), comunicó a Yorio que se disolvió la comunidad y que les solicitó a los sacerdotes “la salida de la Compañía”.
Al declarar Bergoglio dijo que se enteró del secuestro por un llamado telefónico de un vecino de la villa y que “al tiempo supo que los responsables pertenecían a la Marina, aunque desconocía que estuvieran alojados en la ESMA”.
Contó que se reunió dos veces con el jefe de la Armada, almirante Emilio Massera, para preguntar por los sacerdotes. “La primera vez lo escuchó, le dijo que no sabía nada al respecto y que iba a investigar”. La segunda “fue muy fea, no duró ni 10 minutos”.
Cuando fueron liberados Yorio y Jalics, Bergoglio hizo que un ayudante del Nuncio Apostólico los acompañara a declarar ante la Policía Federal y luego les pagó el viaje a Roma.
En el fallo, los jueces Daniel Obligado, Ricardo Farías y Germán Castelli señalan que abrieron varias causas por falso testimonio. Pero con la declaración de Bergoglio no hicieron nada.
GOL SIN JUGAR
San Lorenzo tiene la mano santa
> El efecto Bergoglio también se siente en el terreno deportivo. El ahora hincha más popular del club de futbol San Lorenzo de Almagro de la Primera División de Argentina aparece en la camiseta del “Ciclón”, que ayer fue a Santa Fe a derrotar 1-0 al Colón, resultado que la da oxígeno para alejarse del descenso. La foto del Papa fue ubicada al centro de la playera azul y grana, la prenda más vendida.