Internacional
Tailandia, un paraíso para los turistas y un infierno para los refugiados
Las condiciones de vida pasan desapercibidas para los más de 14 mil turistas que visitan el lugar
MANILA, TAILANDIA.- Tailandia, uno de los destinos turísticos más apreciados del mundo, ha sido calificada de mal anfitrión para los refugiados, en un informe del Comité de los Estados Unidos para los Inmigrantes y los Refugiados (
USCRI) difundido hoy en Bangkok.
El director de USCRI para Tailandia, Veerawit Tianchainan, dijo que las autoridades tailandesas no reconozcan el estatus de refugiados a los miles de birmanos que se ven forzados a huir de su país y, mientras deporta a muchos a la fuerza, otros viven en condiciones precarias en los campos.
La versión tailandesa de la "Encuesta sobre los refugiados en el Mundo 2009: Sobreviviendo a lo peor", elaborado por el USCRI con motivo del Día Internacional del Refugiado que se celebra mañana, dice que no muy lejos de las concurridas zonas turísticas tailandesas, unos 361 mil birmanos y cinco mil laosianos viven hacinados en campos de refugiados sin posibilidad de trabajar o recibir una educación apropiada, o son explotados en situación irregular.
Sus duras condiciones de vida pasan desapercibidas para los más de 14 mil turistas que el año pasado viajaron a las paradisíacas playas y a las atractivas junglas de Tailandia o experimentaron la trepidante vida de Bangkok.
Moe, de 20 años, es un refugiado de la etnia karen, una minoría en Birmania (Myanmar) y vive junto con su familia en el campo de refugiados de Mae La, cerca de la ciudad tailandesa de Mae Sot y uno de los ocho repartidos por la frontera.
Hacinados en una cabaña de madera, entre estrechos caminos de barro y algunos animales domésticos, sus hijos tienen acceso a una cobertura sanitaria básica, pero no tienen expectativas de futuro.
En las últimas semanas, las ofensivas del Ejército birmano y sus aliados karen ha forzado a otros cuatro mil miembros de esta minoría a cruzar la frontera cerca de Mae Sot.
El director de USCRI en Tailandia indicó que países como Malasia, Gaza, Kenia o Brasil acompañan a Tailandia entre los que peor tratan a los refugiados, mientras que los mejores son Brasil, Ecuador y Costa Rica por sus proyectos para integrar a los desplazados.
En el informe, el comité de EU critica al Ejército birmano por abandonar en alta mar y en cayucos sin motor a cerca de mil miembros de la etnia rohingya en diciembre de 2008, lo que causó la muerte de decenas.
También denuncia la deportación forzosa a Laos de 100 de los cinco mil hmong encerrados en un campo de refugiados en la provincia norteña de Phetchabun, en Tailandia.
Estos refugiados son antiguos combatientes aliados de Estados Unidos en la guerra secreta que este país llevó a cabo en Laos para combatir a la movimiento comunista del Pathet Lao entre 1965 y 1975.
El USCRI quiere que las autoridades tailandesas dejen libertad de movimiento a los refugiados y permitan que trabajen para mejorar sus condiciones de vida, y pide un mayor compromiso de la comunidad internacional para hacerse cargo de esas personas que no pueden volver a sus países y que llevan 20 años sin esperanza.
En 2009, 66 mil 200 nuevos refugiados, la mayor parte procedente de Birmania, han buscado asilo político en Tailandia, y la mayoría terminará trabajando en condiciones precarias en las fábricas o en los barcos de pesca.
El director de USCRI para Tailandia, Veerawit Tianchainan, dijo que las autoridades tailandesas no reconozcan el estatus de refugiados a los miles de birmanos que se ven forzados a huir de su país y, mientras deporta a muchos a la fuerza, otros viven en condiciones precarias en los campos.
La versión tailandesa de la "Encuesta sobre los refugiados en el Mundo 2009: Sobreviviendo a lo peor", elaborado por el USCRI con motivo del Día Internacional del Refugiado que se celebra mañana, dice que no muy lejos de las concurridas zonas turísticas tailandesas, unos 361 mil birmanos y cinco mil laosianos viven hacinados en campos de refugiados sin posibilidad de trabajar o recibir una educación apropiada, o son explotados en situación irregular.
Sus duras condiciones de vida pasan desapercibidas para los más de 14 mil turistas que el año pasado viajaron a las paradisíacas playas y a las atractivas junglas de Tailandia o experimentaron la trepidante vida de Bangkok.
Moe, de 20 años, es un refugiado de la etnia karen, una minoría en Birmania (Myanmar) y vive junto con su familia en el campo de refugiados de Mae La, cerca de la ciudad tailandesa de Mae Sot y uno de los ocho repartidos por la frontera.
Hacinados en una cabaña de madera, entre estrechos caminos de barro y algunos animales domésticos, sus hijos tienen acceso a una cobertura sanitaria básica, pero no tienen expectativas de futuro.
En las últimas semanas, las ofensivas del Ejército birmano y sus aliados karen ha forzado a otros cuatro mil miembros de esta minoría a cruzar la frontera cerca de Mae Sot.
El director de USCRI en Tailandia indicó que países como Malasia, Gaza, Kenia o Brasil acompañan a Tailandia entre los que peor tratan a los refugiados, mientras que los mejores son Brasil, Ecuador y Costa Rica por sus proyectos para integrar a los desplazados.
En el informe, el comité de EU critica al Ejército birmano por abandonar en alta mar y en cayucos sin motor a cerca de mil miembros de la etnia rohingya en diciembre de 2008, lo que causó la muerte de decenas.
También denuncia la deportación forzosa a Laos de 100 de los cinco mil hmong encerrados en un campo de refugiados en la provincia norteña de Phetchabun, en Tailandia.
Estos refugiados son antiguos combatientes aliados de Estados Unidos en la guerra secreta que este país llevó a cabo en Laos para combatir a la movimiento comunista del Pathet Lao entre 1965 y 1975.
El USCRI quiere que las autoridades tailandesas dejen libertad de movimiento a los refugiados y permitan que trabajen para mejorar sus condiciones de vida, y pide un mayor compromiso de la comunidad internacional para hacerse cargo de esas personas que no pueden volver a sus países y que llevan 20 años sin esperanza.
En 2009, 66 mil 200 nuevos refugiados, la mayor parte procedente de Birmania, han buscado asilo político en Tailandia, y la mayoría terminará trabajando en condiciones precarias en las fábricas o en los barcos de pesca.