Internacional

Sobresale tema de inmigración en debates de aspirantes republicanos

El ex líder de la mayoría en la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, se pronunció a favor de establecer una vía a la legalización de indocumentados

DALLAS, ESTADOS UNIDOS (27/NOV/2011).- La inmigración y seguridad de la frontera con México han sido temas frecuentes a lo largo de los debates de aspirantes republicanos a la Casa Blanca, que algunos interpretan como un reflejo de la creciente atención de esos asuntos.

A lo largo de los 11 encuentros realizados hasta ahora, los nueve precandidatos republicanos a la Presidencia de Estados Unidos han tenido oportunidad de fijar en varias ocasiones sus posturas en ambos asuntos.

Los pronunciamientos de los aspirantes presidenciales han ido desde apoyar 'un camino a la legalidad' para los millones de indocumentados que residen en Estados Unidos, hasta realizar deportaciones masivas y construir muros electrificados para impedir el ingreso ilegal.

En el más reciente de los debates, del pasado 22 de noviembre en Washington, la inmigración fue uno de los temas centrales, luego de que el ex líder de la mayoría en la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, se pronunció a favor de establecer una vía a la legalización de indocumentados.

La posición de Gingrich, emitida en momentos en que encabeza las encuestas de popularidad con miras a las elecciones primarias que inician este 3 de enero en Iowa, fue capitalizada por sus opositores que criticaron su propuesta como una nueva amnistía para la inmigración ilegal.

Gingrich se pronunció por un 'camino a la legalidad' para los 11 millones de indocumentados que se estima residen en Estados Unidos. Aunque, advirtió que antes de actuar en ello se deben tomar varios pasos, incluyendo el de asegurar la frontera, hacer del inglés el idioma oficial e instituir un programa de trabajadores huéspedes.

En una visita este fin de semana a Florida, Gingrich respondió a las críticas de sus adversarios al sostener que 'yo no estoy a favor de la amnistía para los 11 millones de personas. No estoy realmente a favor una amnistía para nadie".

Aclaró que 'estoy a favor de un camino a la legalidad para aquellas personas cuyos lazos son tan profundos en Estados Unidos que sería verdaderamente trágico el tratar de extirparlos y alejarlos de sus familias".

Gingrich se ubicó así como el único precandidato republicano en apoyar una vía a la legalización, separándose del resto de los aspirantes.

Una encuesta de CN emitida esta semana mostró que una ligera mayoría de estadunidenses, el 55 por ciento, favorece el detener a los indocumentados y deportarlos a sus países de origen, mientras el 42 por ciento se pronunció a favor de permitirles convertirse en residentes legales.

La encuesta, empero, reveló que la opinión de los estadunidenses se está inclinando lentamente a favor de la legalización de inmigrantes, al ganar cuatro puntos porcentuales desde mayo pasado cuando en un sondeo similar, el 38 por ciento se pronunció por ello.

En los últimos seis meses, los que favorecen la detención y deportación retrocedieron cinco puntos, al pasar del 60 por ciento al 55 por ciento.

Otro de los aspirantes republicanos que ha sido presa de las críticas de sus contrincantes por mantener posturas 'blandas' en cuanto a la inmigración ilegal ha sido el gobernador de Texas, Rick Perry.

Una y otra vez en los distintos debates, Perry ha sido criticado por defender la concesión de beneficios a inmigrantes, tras aprobar bajo su administración una ley que concede colegiaturas baratas a los estudiantes indocumentados.

Perry, quien ha retrocedido en las encuestas de popularidad, se ha mantenido firme defendiendo su decisión de haber firmado en 2002 una ley estatal en Texas que autoriza colegiaturas reducidas a inmigrantes indocumentados en las universidades estatales.

'Esto fue el darle a la gente la oportunidad de asistir a la universidad y de no ser una carga para el sistema', dijo el gobernador de Texas.

Perry ha sido el único pre candidato opuesto a eliminar todo tipo de ayuda o beneficio social a inmigrantes indocumentados, incluyendo el de la atención a la salud y la educación.

Los otros ocho aspirantes a la candidatura presidencial republicana han prometido que de obtener la nominación y llegar a la Casa Blanca, prohibirían el uso de recursos públicos para otorgar algún tipo de subsidio a indocumentados.

El ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, quien se ha mantenido como uno de los aspirantes punteros, ha criticado tanto a Gingrich como a Perry de dar concesiones a gente que conscientemente ha violado las leyes de Estados Unidos al ingresar en forma ilegal en el país.

En los distintos debates, Romney se ha negado a conceder una vía a la legalización de los indocumentados. 'La idea de una propuesta tipo amnistía, algo a lo que me opongo y continuaré oponiendo. La inmigración ilegal tiene que terminar y cualquier forma de una amnistía es problemática'.

En septiembre pasado, en uno de los debates, Romney se pronunció por asegurar a la frontera, y poner en marcha un sistema de verificación de empleo para impedir que los indocumentados puedan ser contratados para laborar en este país y establecer multas a los patrones que aun así les ofrezcan trabajo.

La congresista Michele Bachmann, la única mujer en aspirar a la Casa Blanca, comparte una posición similar a la de Romney en el tema de la inmigración y ha insistido en los debates en que el problema no son las leyes de inmigración, sino en la falta de voluntad de hacerlas valer.

Bachmann ha expuesto en varias ocasiones su oposición a la Enmienda 14 de la Constitución, específicamente en conceder la ciudadanía en forma automática a los hijos de indocumentados que nacen en Estados Unidos, al ver esto como un beneficio a los inmigrantes ilegales.

En el extremo del campo republicano en cuanto a inmigración se ubica el precandidato Herman Caín, carente de experiencia política, pero con logros empresariales, realizó pronunciamientos excesivos de los que ha tenido luego que distanciarse con aclaraciones y desmentidos.

En octubre pasado, en mítines en Tennessee, cuando se encontraba en la cúspide de su popularidad, Caín sostuvo que promovería la construcción de un muro eléctrico en la frontera con México, capaz de emitir descargas mortales a quienes trataran de cruzarlo.

Afirmó también que consideraría el uso de tropas militares "con armas de fuego real y balas de verdad" en la frontera para detener la inmigración ilegal.

Caín, un empresario afroamericano de 67 años, tuvo luego que retractarse de las afirmaciones, al sostener que las había dicho en tono de broma para responder a los señalamientos hechos antes por el presidente estadunidense Barack Obama.

En una crítica a los republicanos a principio de este año por no estar nunca satisfechos con el nivel de seguridad y control establecido ya en la frontera con México, Obama dijo que 'tal vez los republicanos dirán que necesitamos una valla más alta'.

Añadió que 'tal vez dirán que necesitamos un foso circundante, o caimanes. Nunca estarán satisfechos. Y lo comprendo. Así es la política'.

Los demás precandidatos republicanos, el ex senador de Pennsylvania, Rick Santorum, el congresista Ron Paul, el ex gobernador de Utah, John Huntsman, y el ex gobernador de Nuevo México, Gary Johnson, quien sólo ha participado en dos debates, han fijado posturas moderadas.

Sin embargo, ninguno de ellos ha mencionado la vía de la legalización como Gingrich ni caído en los extremos de Caín.

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