Internacional
Se vuelcan a la calle en Siria ante misión observadora
Las fuerzas leales al presidente Bashar Assad mataron por lo menos a 22 personas, pese a la presencia de los monitores
BEIRUT, LÍBANO (30/DIC/2011).- En la más grande protesta realizada en
Siria en varios meses, miles de personas salieron el viernes a la calle en una nueva expresión de desafío al régimen para demostrarle a la misión de observadores de la Liga Arabe la fuerza del movimiento opositor.
Pese a la presencia de los monitores, las fuerzas leales al presidente Bashar Assad mataron por lo menos a 22 personas, en su mayoría a tiros durante manifestaciones antigubernamentales, dijeron activistas.
En otro intento por llamar la atención de los observadores, un grupo de soldados que desertaron de las fuerzas armadas sirias dijo que suspendió los ataques a las fuerzas gubernamentales para reforzar la afirmación opositora de que el levantamiento contra Assad es un movimiento pacífico.
Aunque los activistas opositores están muy escépticos sobre los resultados de la misión observadora, la concurrida participación de personas en las manifestaciones en varias partes de Siria ratifica su deseo de exponerle sus propósitos a los monitores extranjeros y aprovechar las menores medidas de seguridad que perciben con la presencia de los observadores.
Los casi 100 observadores de la Liga Arabe son la primera misión que Siria ha permitido ingresar al país durante el levantamiento, que comenzó en marzo. Tienen el objetivo de verificar que el régimen cumpla con las condiciones del plan de la Liga Arabe para que termine la represión de Assad sobre los disidentes. Las Naciones Unidas afirman que unas 5 mil personas han muerto a consecuencia de las acciones del gobierno para sofocar la revuelta.
Las manifestaciones del viernes fueron las más cuantiosas en las provincias de Idlib y Hama con la asistencia de unas 250 mil personas en cada zona, según activistas y testigos que por seguridad pidieron ser identificados sólo como Manhal. También hubo grandes concentraciones en las provincias de Homs y Daraa y el suburbio de Douma en Damasco, de acuerdo con Rami Abdul-Raham, quien dirige el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, radicado en Gran Bretaña.
Las versiones sobre la dimensión de las marchas no pudieron ser identificados en fuentes independientes porque Siria ha prohibido el ingreso de la mayoría de los corresponsales extranjeros y restringe duramente a los medios locales de comunicación.
Haytham Manna, un prominente disidente y defensor de los derechos humanos que vive en París, afirmó que la presencia de los observadores ha envalentonado a los manifestantes y por eso han salido a la calles en vastas multitudes.
"Nos guste o no, la presencia de los observadores ha tenido un efecto psicológico positivo, pues alienta a la gente a realizar protestas pacíficas, (que es) una condición básica del plan de paz de la Liga Arabe", declaró a The Associated Press.
Los observadores comenzaron su misión el martes en Homs, que muchos sirios consideran la "Capital de la Revolución". Desde entones, se han distribuido en grupos pequeños por varias provincias sirias, incluyendo la agitada Idlib en el norte, Hama en el centro y la sureña Daraa, donde comenzó el levantamiento.
A los observadores se les ha visto tomando fotografías de zonas destruidas, visitando a familias de víctimas de la represión y tomando notas. Mientras, la cancillería rusa dijo en un comunicado que una evaluación de los observadores es "alentadora" porque "no se han registrado enfrentamientos" en Homs.
Los Comités de Coordinación Local, una coalición activista, dijeron que al menos 130 personas, entre ellas seis niños, han muerto en Siria desde que los casi 100 observadores árabes iniciaron el martes su misión de un mes.
En Douma, alrededor de 100 mil personas protestaron el viernes. Algunos videos aficionados colocados en internet por activistas mostraron que varios manifestantes trasladaban a un compañero que sangraba luego de ser golpeado por una lata de gas.
El Ejército Libre de Siria afirmó que desde la llegada de los monitores suspendió su ofensiva contra objetivos gubernamentales.
"Nos detuvimos para expresarle respeto a los hermanos árabes a fin de mostrar que no hay pandillas armadas en Siria, y para que los monitores puedan ir a donde quieran", dijo el coronel desertor de la fuerza aérea Riad al-Assad, jefe de ese ejército. Este grupo afirma que cuenta con 15 mil desertores. Al-Assad hizo las declaraciones a la AP por teléfono desde su base en Turquía.
Pese a la presencia de los monitores, las fuerzas leales al presidente Bashar Assad mataron por lo menos a 22 personas, en su mayoría a tiros durante manifestaciones antigubernamentales, dijeron activistas.
En otro intento por llamar la atención de los observadores, un grupo de soldados que desertaron de las fuerzas armadas sirias dijo que suspendió los ataques a las fuerzas gubernamentales para reforzar la afirmación opositora de que el levantamiento contra Assad es un movimiento pacífico.
Aunque los activistas opositores están muy escépticos sobre los resultados de la misión observadora, la concurrida participación de personas en las manifestaciones en varias partes de Siria ratifica su deseo de exponerle sus propósitos a los monitores extranjeros y aprovechar las menores medidas de seguridad que perciben con la presencia de los observadores.
Los casi 100 observadores de la Liga Arabe son la primera misión que Siria ha permitido ingresar al país durante el levantamiento, que comenzó en marzo. Tienen el objetivo de verificar que el régimen cumpla con las condiciones del plan de la Liga Arabe para que termine la represión de Assad sobre los disidentes. Las Naciones Unidas afirman que unas 5 mil personas han muerto a consecuencia de las acciones del gobierno para sofocar la revuelta.
Las manifestaciones del viernes fueron las más cuantiosas en las provincias de Idlib y Hama con la asistencia de unas 250 mil personas en cada zona, según activistas y testigos que por seguridad pidieron ser identificados sólo como Manhal. También hubo grandes concentraciones en las provincias de Homs y Daraa y el suburbio de Douma en Damasco, de acuerdo con Rami Abdul-Raham, quien dirige el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, radicado en Gran Bretaña.
Las versiones sobre la dimensión de las marchas no pudieron ser identificados en fuentes independientes porque Siria ha prohibido el ingreso de la mayoría de los corresponsales extranjeros y restringe duramente a los medios locales de comunicación.
Haytham Manna, un prominente disidente y defensor de los derechos humanos que vive en París, afirmó que la presencia de los observadores ha envalentonado a los manifestantes y por eso han salido a la calles en vastas multitudes.
"Nos guste o no, la presencia de los observadores ha tenido un efecto psicológico positivo, pues alienta a la gente a realizar protestas pacíficas, (que es) una condición básica del plan de paz de la Liga Arabe", declaró a The Associated Press.
Los observadores comenzaron su misión el martes en Homs, que muchos sirios consideran la "Capital de la Revolución". Desde entones, se han distribuido en grupos pequeños por varias provincias sirias, incluyendo la agitada Idlib en el norte, Hama en el centro y la sureña Daraa, donde comenzó el levantamiento.
A los observadores se les ha visto tomando fotografías de zonas destruidas, visitando a familias de víctimas de la represión y tomando notas. Mientras, la cancillería rusa dijo en un comunicado que una evaluación de los observadores es "alentadora" porque "no se han registrado enfrentamientos" en Homs.
Los Comités de Coordinación Local, una coalición activista, dijeron que al menos 130 personas, entre ellas seis niños, han muerto en Siria desde que los casi 100 observadores árabes iniciaron el martes su misión de un mes.
En Douma, alrededor de 100 mil personas protestaron el viernes. Algunos videos aficionados colocados en internet por activistas mostraron que varios manifestantes trasladaban a un compañero que sangraba luego de ser golpeado por una lata de gas.
El Ejército Libre de Siria afirmó que desde la llegada de los monitores suspendió su ofensiva contra objetivos gubernamentales.
"Nos detuvimos para expresarle respeto a los hermanos árabes a fin de mostrar que no hay pandillas armadas en Siria, y para que los monitores puedan ir a donde quieran", dijo el coronel desertor de la fuerza aérea Riad al-Assad, jefe de ese ejército. Este grupo afirma que cuenta con 15 mil desertores. Al-Assad hizo las declaraciones a la AP por teléfono desde su base en Turquía.