Internacional
Rusia se burla de los espías canjeados con EU
Utilizaban medios de comunicación anacrónicos como el código Morse y tenían fotografías en redes sociales
MOSCÚ, RUSIA (12/JUL/2010).- Usaban código Morse para transmitir información que era de dominio público y tenían sus fotos en Facebook: la prensa y los expertos rusos no dejan de burlarse de lo aficionados que eran los espías detenidos a fines de junio en Estados Unidos y canjeados el pasado viernes.
“Esto parece una farsa. O esto no era espionaje, o los espías trabajaban de cualquier manera”, resume Mijaíl Liubimov, coronel del Servicio de Inteligencia Exterior, en el diario popular “Komsomolskaya Pravda”.
Los medios de comunicación rusos se han deleitado con los detalles de las actividades de los diez agentes del Kremlin arrestados en Estados Unidos, que en su mayoría habían cambiado de nombre, y que fueron canjeados el viernes por cuatro rusos acusados de espiar para Estados Unidos y Gran Bretaña.
Algunos de ellos hablaban inglés con acento ruso, utilizaban métodos de comunicación arcaicos como el código Morse o la tinta invisible, intercambiaban bolsas color naranja idénticas para entregar pasaportes falsos o enterraban dinero en un parque, marcando el lugar con una botella.
Entre los agentes estaba la sensual Anna Chapman, de 28 años, con el pelo rojo como una llamarada, cuyas fotos, colgadas en Facebook, han recorrido el mundo, dándole pimienta al caso.
No se sabe a qué tipo de información secreta ha podido acceder la joven ruso-británica, pero sí se tienen detalles de su vida sexual, con fotografías a la vista, lo que ha fascinado a la prensa internacional.
“Fotos en redes sociales, entrevistas, es extraño (para un agente), es lo menos que se puede decir. No había profesionalismo”, declara Gevorg Vartanian, un ex espía y Héroe de la Unión Soviética.
Para otros especialistas, como Vladimir Yefimovich, un ex agente de inteligencia militar, se podría tratar de una acción deliberada para desprestigiar a los servicios rusos.
“Esto parece una farsa. O esto no era espionaje, o los espías trabajaban de cualquier manera”, resume Mijaíl Liubimov, coronel del Servicio de Inteligencia Exterior, en el diario popular “Komsomolskaya Pravda”.
Los medios de comunicación rusos se han deleitado con los detalles de las actividades de los diez agentes del Kremlin arrestados en Estados Unidos, que en su mayoría habían cambiado de nombre, y que fueron canjeados el viernes por cuatro rusos acusados de espiar para Estados Unidos y Gran Bretaña.
Algunos de ellos hablaban inglés con acento ruso, utilizaban métodos de comunicación arcaicos como el código Morse o la tinta invisible, intercambiaban bolsas color naranja idénticas para entregar pasaportes falsos o enterraban dinero en un parque, marcando el lugar con una botella.
Entre los agentes estaba la sensual Anna Chapman, de 28 años, con el pelo rojo como una llamarada, cuyas fotos, colgadas en Facebook, han recorrido el mundo, dándole pimienta al caso.
No se sabe a qué tipo de información secreta ha podido acceder la joven ruso-británica, pero sí se tienen detalles de su vida sexual, con fotografías a la vista, lo que ha fascinado a la prensa internacional.
“Fotos en redes sociales, entrevistas, es extraño (para un agente), es lo menos que se puede decir. No había profesionalismo”, declara Gevorg Vartanian, un ex espía y Héroe de la Unión Soviética.
Para otros especialistas, como Vladimir Yefimovich, un ex agente de inteligencia militar, se podría tratar de una acción deliberada para desprestigiar a los servicios rusos.