Internacional
Prosiguen enfrentamientos de policías y jóvenes en Belfast
Jóvenes nacionalistas mantienen disturbios tras marcha protestante en barrio católico
DUBLÍN, IRLANDA (12/JUL/2012).- Las marchas protestantes que recorrieron hoy Irlanda del Norte transcurrieron con relativa tranquilidad, a pesar de que un reducido grupo de jóvenes nacionalistas mantiene enfrentamientos con las fuerzas del orden tras el paso de un desfile por el norte de Belfast.
Según un portavoz de la policía norirlandesa PSNI, los agentes del orden fueron atacados con bombas incendiarias, piedras y otros artefactos, después de que una veintena de miembros de la Orden de Orange marchasen por el barrio católico de Ardoyne, en el norte de la capital.
Decenas de efectivos antidisturbios permanecieron hoy desplegados en esta zona, después de que en los últimos dos años los enfrentamientos en Ardoyne provocaran decenas de heridos.
El desfile, no obstante, transcurrió pacíficamente, según la Orden, a pesar de que sus miembros recibieron gritos de desaprobación de algunos nacionalistas, y concluyó esta tarde a la hora prevista, a tiempo para dar paso a una manifestación organizada por asociaciones vinculadas a grupos disidentes del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), opuestas al proceso de paz.
Entre el fin de una marcha y el comienzo de la otra, jóvenes nacionalistas comenzaron a atacar a las fuerzas de seguridad, que se vieron obligadas a usar dos cañones de agua para dispersar a los manifestantes.
A pesar de los esfuerzos de los líderes comunitarios, los disturbios podrían prolongarse durante gran parte de la noche, tal y como ha ocurrido en años anteriores en esta conflictiva zona de Belfast.
En los últimos años, la mayoría de los desfiles han transcurrido, sin embargo, pacíficamente, incluso cuando han pasado por barrios católicos.
Ahora, las rutas que siguen los "orangemen" son pactadas por representantes de ambas comunidades con la Comisión de Desfiles, lo que propicia que el paso de los hombres del traje negro, bastón en mano, bombín y orla naranja al cuello sea vista como una concesión y no como una imposición.
Aún así, un amplio sector nacionalista todavía considera que estas marchas celebran la supremacía de la comunidad protestante-unionista sobre la católica-nacionalista, origen de los más de cuatro siglos de conflicto en Irlanda del Norte.
Como cada año, miles de miembros de la Orden de Orange se echaron a las calles para conmemorar la victoria del rey protestante Guillermo III de Orange sobre el católico Jaime II en la batalla del Boyne en 1690, desfiles que, a menudo, atraviesan zonas nacionalistas.
Según un portavoz de la policía norirlandesa PSNI, los agentes del orden fueron atacados con bombas incendiarias, piedras y otros artefactos, después de que una veintena de miembros de la Orden de Orange marchasen por el barrio católico de Ardoyne, en el norte de la capital.
Decenas de efectivos antidisturbios permanecieron hoy desplegados en esta zona, después de que en los últimos dos años los enfrentamientos en Ardoyne provocaran decenas de heridos.
El desfile, no obstante, transcurrió pacíficamente, según la Orden, a pesar de que sus miembros recibieron gritos de desaprobación de algunos nacionalistas, y concluyó esta tarde a la hora prevista, a tiempo para dar paso a una manifestación organizada por asociaciones vinculadas a grupos disidentes del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), opuestas al proceso de paz.
Entre el fin de una marcha y el comienzo de la otra, jóvenes nacionalistas comenzaron a atacar a las fuerzas de seguridad, que se vieron obligadas a usar dos cañones de agua para dispersar a los manifestantes.
A pesar de los esfuerzos de los líderes comunitarios, los disturbios podrían prolongarse durante gran parte de la noche, tal y como ha ocurrido en años anteriores en esta conflictiva zona de Belfast.
En los últimos años, la mayoría de los desfiles han transcurrido, sin embargo, pacíficamente, incluso cuando han pasado por barrios católicos.
Ahora, las rutas que siguen los "orangemen" son pactadas por representantes de ambas comunidades con la Comisión de Desfiles, lo que propicia que el paso de los hombres del traje negro, bastón en mano, bombín y orla naranja al cuello sea vista como una concesión y no como una imposición.
Aún así, un amplio sector nacionalista todavía considera que estas marchas celebran la supremacía de la comunidad protestante-unionista sobre la católica-nacionalista, origen de los más de cuatro siglos de conflicto en Irlanda del Norte.
Como cada año, miles de miembros de la Orden de Orange se echaron a las calles para conmemorar la victoria del rey protestante Guillermo III de Orange sobre el católico Jaime II en la batalla del Boyne en 1690, desfiles que, a menudo, atraviesan zonas nacionalistas.