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Párroco en Texas dispuesto a perdonar a quien lo apuñaló

El sacerdote recibió cerca de 20 puñaldas

TEXAS, EU.- Fue pateado, golpeado y herido de una veintena de puñaladas. Aún así, el sacerdote Shaji Varghese dice que no siente animosidad alguna hacia su atacante.

Hace cinco meses, el clérigo pudo haber muerto en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe. En vez de ello, el sacerdote católico vive en la misma iglesia, y trata de seguir una de las senseñanzas más importantes de la Biblia: El perdón.

"No considero que este hecho sea algo totalmente malo, porque me enseñó muchas cosas'', dijo Varghese. "Fortaleció mi vocación, mi lealtad hacia el Señor. Me volvió más seguro de que mi Dios es un protector. No somos perfectos. Esto me hizo saber que Dios responde a las plegarias y nos da su ayuda''.

La mañana del 8 de mayo, David Rodríguez se acercó a Varghese, de 42 años, después de la misa, y le pidió que lo escuchara en confesión. Rodríguez, quien había tenido problemas mentales, no dijo nada que sugiriera peligro, dijo Varghese, quien accedió a la confesión.

Minutos después, Varghese fue hallado a unos 100 metros de una puerta lateral de la iglesia, empapado en su propia sangre. Rodríguez fue detenido aproximadamente una hora después.

"Pensé que me moría'', dijo Varghese. "Quedé inconsciente pero al tercer día comencé a ver a la gente. Fue un regocijo volver a ver a las personas''.

Rodríguez ha permanecido en la prisión del condado de San Patricio desde el ataque, acusado de agresión agravada con un arma letal. Se somete a análisis psiquiátricos para determinar si será juzgado, dijo su abogado David Stith.

La respuesta de los parroquianos en la zona fue inmediata, orando por el cura.

"Ellos estaban conmocionados'', dijo Varghese. "Y también asustados. Comencé a conocer a la comunidad cuando esto ocurrió. Fue un hecho que unió a la comunidad para orar por una causa especial, mi vida. Comenzaron a trabajar juntos''.

Guadalupe Aguilar, de 71 años, asiste diariamente a la iglesia, y recuerda haber orado por el sacerdote.

Hace un año y medio, cuando llegó a la iglesia Varghese, originario de Kerala, India, algunos parroquianos en esta congregación predominantemente hispana tenían problemas para entenderle. Pero Aguilar dijo que después de la agresión, toda la feligresía se unió para apoyar al párroco.

"La fe es la misma, sin importar qué idioma hable uno o qué nacionalidad tenga'', dijo Aguilar. ``Se trata de adorar y alabar a Dios''.

Varghese considera que las plegarias salvaron su vida.

"Muchas personas pensaron que yo moriría por las lesiones tan graves'', dijo. ``El riñón, mi cuello, mi mejilla, mi pecho... Fueron las plegarias, creo que las plegarias me salvaron''.

Aunque Varghese no se ha recuperado por completo, los parroquianos suelen reunirse los sábados y domingos con el cura para dar gracias por el hecho de que haya sobrevivido, dijo Aguilar.

"Necesitamos que él sepa cuánto lo hemos extrañado y lo agradecidos que estamos'', añadió.

El ataque dejó su huella en la pequeña parroquia.

Los monaguillos Anthony Sánchez, de 14 años, y Andrew Sánchez, de 12, recuerdan que su abuelo fue una de las primeras personas en llegar a la iglesia después de la agresión. Mientras se refugiaban en el umbral de la iglesia un día reciente, después de la misa, los menores dijeron que el hecho representó la primera vez que vieron de cerca un hecho de violencia.

Otro monaguillo, Joseph Mejías, de 8 años, asintió con la cabeza, de pie y serio junto a su padre Mike, cuando se le preguntó si recordaba aquel día.

Mejías dijo que su hijo estaba inconsolable después de la agresión.

"Fue muy duro para él'', dijo Mejías padre. "El quiere mucho al padre Shaji. Lloró mucho''.

Mientras Varghese estaba en el hospital, recibió la visita de Mejías y de su hijo, quien sin embargo no pudo ver al párroco porque todavía se encontraba muy herido.

Otros clérigos que se reunieron en el hospital consolaron al niño, quien había llorado sin parar durante tres días, dijo Mejías. Después de que hablaron con él, su llanto cesó.

El padre del menor destacó que es muy difícil explicarle a un niño de tercer grado por qué ocurre un ataque a puñaladas.

"Simplemente traté de explicarle que así es la vida. Le dije que algunas personas en el mundo hacen cosas malas''.

Aunque Joseph evita hablar de lo ocurrido al padre Shaji, se le ilumina el rostro cuando se le menciona su recuperación.

"El me hace sentir feliz'', dijo Joseph.

A diferencia del clérigo, el padre de Joseph confiesa que no ha podido perdonar al agresor por herir al párroco ni por causarle una impresión tan negativa a su hijo.

"Es de humanos no perdonar, pero claro que yo trataré de hacerlo, porque es lo correcto''.

Varghese no ha visitado a Rodríguez en prisión, aunque dijo que podría hacerlo cuando sane por completo. Regularmente pregunta a los parroquianos que trabajan en la cárcel cómo está su agresor.

"Oro por él'', dijo Varghese. ``Dios bendiga y perdone a David''.

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