Internacional
Oposición siria critica a la Liga Árabe; anuncian discurso de Asad el martes
Con una violencia que no decae y un aumento de la presión contra el régimen, el presidente Bashar el Asad se pronunciará mañana sobre las cuestiones internas en Siria
DAMASCO, SIRIA (09/ENE/2012).- La oposición siria criticó el lunes el informe de los observadores árabes sobre su misión en Siria, tildándolo de "paso atrás en los esfuerzos de la Liga Árabe" tras meses de violenta represión, situación que podría abordar el martes el presidente Bashar el Asad en un discurso anunciado por la prensa estatal.
Turquía, que ha reclamado varias veces la renuncia de Asad, llamó a la oposición a resistir por "vías pacíficas", tras un encuentro con el principal grupo opositor, el Consejo Nacional Sirio (CNS).
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, alertó contra una "guerra civil y de religiones" en Siria.
El papa Benedicto XVI, por su parte, llamó este lunes a la apertura de "un diálogo fructífero entre los actores políticos" en Siria en presencia de "observadores independientes" y reiteró su llamado a poner "fin al derramamiento de sangre".
Con una violencia que no decae y un aumento de la presión contra el régimen, "el presidente Bashar el Asad debe pronunciar el martes por la mañana un discurso en el que hablará de las cuestiones internas en Siria y el desarrollo de la situación en la región", anunció el lunes por la noche la agencia oficial Sana.
Al día siguiente de que el comité ministerial árabe encargado de Siria examinase en El Cairo el informe de los observadores, el CNS aseguró que ese trabajo "representa un paso atrás en los esfuerzos de la Liga y no refleja la realidad constatada por los observadores sobre el terreno".
Criticando la ineficacia de la Liga Árabe a la hora de tratar de frenar la sangrienta represión, la oposición reclamó el traslado del caso al Consejo de Seguridad de la ONU y la "creación de zonas de seguridad y de exclusión aérea" para proteger a los civiles.
Los Hermanos Musulmanes, miembros del CNS, denunciaron por su parte un informe que "equipara al verdugo y a la víctima y hace un paralelismo entre la máquina de matar oficial, con los tanques y los cohetes, y las operaciones individuales de autodefensa".
Rami Adbel Rahman, jefe del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), una organización con base en Londres, denunció que el trabajo de los observadores está "al servicio del régimen".
A modo de ejemplo, este lunes en Homs (centro) dos personas fueron heridas por disparos desde un puesto militar "en presencia de observadores árabes". "Esto constituye una violación clara del protocolo" y no se hizo nada por impedirlo, criticó Rahman.
Paralelamente, las tropas sirias mataron a seis civiles en diferentes puntos del país. Cerca de Damasco, los funerales por un adolescente de 16 años y por un soldado fallecidos por los disparos de las fuerzas de seguridad se transformaron en una manifestación contra el régimen en la que participaron cerca de 20.000 personas, según el OSDH.
El comité ministerial de la Liga decidió el domingo "dar a los observadores el tiempo necesario para mantener su misión conforme al protocolo", que prevé poner fin a la violencia, liberar a los detenidos, retirar al ejército de las ciudades y conseguir la libre circulación en todo el país para los 163 observadores y la prensa.
El régimen, a través del diario Teshrin, criticó al jefe de la diplomacia de Catar, Hamad ben Jasem Al Thani, que preside el comité, acusándole de "incitar a la violencia" y de entorpecer la misión de los observadores.
El jeque Hamad había reclamado el domingo al gobierno sirio que tomase "todas las medidas para poner fin al derramamiento de sangre".
Según la ONU, la represión de la revuelta iniciada a mediados de marzo, causó más de cinco mil muertos.
Turquía, que ha reclamado varias veces la renuncia de Asad, llamó a la oposición a resistir por "vías pacíficas", tras un encuentro con el principal grupo opositor, el Consejo Nacional Sirio (CNS).
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, alertó contra una "guerra civil y de religiones" en Siria.
El papa Benedicto XVI, por su parte, llamó este lunes a la apertura de "un diálogo fructífero entre los actores políticos" en Siria en presencia de "observadores independientes" y reiteró su llamado a poner "fin al derramamiento de sangre".
Con una violencia que no decae y un aumento de la presión contra el régimen, "el presidente Bashar el Asad debe pronunciar el martes por la mañana un discurso en el que hablará de las cuestiones internas en Siria y el desarrollo de la situación en la región", anunció el lunes por la noche la agencia oficial Sana.
Al día siguiente de que el comité ministerial árabe encargado de Siria examinase en El Cairo el informe de los observadores, el CNS aseguró que ese trabajo "representa un paso atrás en los esfuerzos de la Liga y no refleja la realidad constatada por los observadores sobre el terreno".
Criticando la ineficacia de la Liga Árabe a la hora de tratar de frenar la sangrienta represión, la oposición reclamó el traslado del caso al Consejo de Seguridad de la ONU y la "creación de zonas de seguridad y de exclusión aérea" para proteger a los civiles.
Los Hermanos Musulmanes, miembros del CNS, denunciaron por su parte un informe que "equipara al verdugo y a la víctima y hace un paralelismo entre la máquina de matar oficial, con los tanques y los cohetes, y las operaciones individuales de autodefensa".
Rami Adbel Rahman, jefe del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), una organización con base en Londres, denunció que el trabajo de los observadores está "al servicio del régimen".
A modo de ejemplo, este lunes en Homs (centro) dos personas fueron heridas por disparos desde un puesto militar "en presencia de observadores árabes". "Esto constituye una violación clara del protocolo" y no se hizo nada por impedirlo, criticó Rahman.
Paralelamente, las tropas sirias mataron a seis civiles en diferentes puntos del país. Cerca de Damasco, los funerales por un adolescente de 16 años y por un soldado fallecidos por los disparos de las fuerzas de seguridad se transformaron en una manifestación contra el régimen en la que participaron cerca de 20.000 personas, según el OSDH.
El comité ministerial de la Liga decidió el domingo "dar a los observadores el tiempo necesario para mantener su misión conforme al protocolo", que prevé poner fin a la violencia, liberar a los detenidos, retirar al ejército de las ciudades y conseguir la libre circulación en todo el país para los 163 observadores y la prensa.
El régimen, a través del diario Teshrin, criticó al jefe de la diplomacia de Catar, Hamad ben Jasem Al Thani, que preside el comité, acusándole de "incitar a la violencia" y de entorpecer la misión de los observadores.
El jeque Hamad había reclamado el domingo al gobierno sirio que tomase "todas las medidas para poner fin al derramamiento de sangre".
Según la ONU, la represión de la revuelta iniciada a mediados de marzo, causó más de cinco mil muertos.