Internacional
Obama alimenta índice del miedo
La internacionalista Sara Núñez indica que más allá de las medidas presidenciales, los malos resultados empresariales influyen en la volatilidad bursátil
GUADALAJARA, JALISCO.- La crónica volatilidad de los mercados internacionales admite no sólo explicaciones técnicas, económicas, sino también de otro tipo: filosóficas y psicológicas. Así, se ha acuñado el término “índice del miedo” como una respuesta al cambio que se gesta desde la Casa Blanca.
Sara Núñez de Prado-Clavell, directora de la revista semestral “Tendencias”, especializada en temas internacionales, explica desde Madrid, vía correo electrónico, que el discurso de cambio de Barack Obama sí influye en los operadores de mercado, pero también existen datos concretos, que empujan a Estados Unidos a una depresión económica, diferente a la que vivió a fines de 1929.
Este miedo, dice la funcionaria del campus Guadalajara del Tec de Monterrey, influye directamente en los que compran y venden en los mercados de valores.
Especialistas en temas bursátiles han empezado a explicar el errático movimientos de los mercados, no desde una perspectiva técnica, sino más bien filosófica, de posiciones políticas, e indican que existe un “índice del miedo” por las políticas de Barack Obama, ¿cree que sea tan así, o simplemente responden, como siempre, a una lógica económica?
Es cierto que la política económica de Obama se enfrenta diametralmente a lo que ha sido la clásica postura norteamericana de que el libre mercado se situaba incluso por encima del Estado.
Ahora, las recientes intervenciones del Estado para salvar a los bancos (con una cuantía cercana a los dos billones de dólares) parecen decir exactamente lo contrario, que el elemento imprescindible para salir de la crisis es, precisamente, el Estado. Y otras acciones anunciadas por Obama, como invertir en energía, salud o educación, caminan exactamente en la misma dirección.
Es lógico, por tanto, que independientemente de la bondad o no de las decisiones, estas medidas creen incertidumbre, sobre todo en los círculos más conservadores. Sobre todo, si a ello añadimos que habitualmente Obama se refiere a que uno de los errores del pasado fue “trasladar la riqueza a los ricos” y añade que quiere potenciar una redistribución más equitativa.
Todo ello, indudablemente, alimenta ese índice de miedo al que usted hace referencia, sin olvidar tampoco que el precio que alcanzan los activos en el mercado también tiene algo del efecto psicológico que le inyectan los traders (comerciantes) que operan en un mercado. Y, por supuesto, que el hecho psicológico también influye en los compradores y los vendedores individuales de activos.
Pero, a pesar de ello, no creo que sea el único factor determinante de la inestabilidad de los mercados. La propia crisis, los malos resultados que muchas empresas están dando, las previsiones de la temporalidad de la crisis, etcétera.
Es una realidad, que ahora mismo hay valores que no obtienen rentabilidad, que no tienen beneficios, que ven disminuir sus flujos de caja… todo esos valores está claro que no van a subir y cuando lo hagan, probablemente, no alcancen los niveles que tenían anteriormente. Y eso, desgraciadamente, no es ni filosofía, ni psicología.
Desde otra perspectiva, sectores conservadores del Partido Republicano, advierten que con Obama en la presidencia, Estados Unidos se encamina hacia el socialismo; aunque pareciera exagerado el diagnóstico, ¿en qué punto del arco ideológico ubicaría usted al presidente por lo que ha dejado ver en estas primeras semanas de gestión?
Obama no se sitúa en puntos cercanos al socialismo, aunque sí se aparta de una economía pura de libre mercado.
Pero eso no quiere decir que esté inventando nada nuevo.
Recuerde que (John) McCain, dijo de él que era un liberal, lo que lo situaba en el ala izquierda del Partido Demócrata, con tendencia a la regulación económica (no excesiva), la protección social y la tolerancia en todo lo que tenga que ver con religión, razas, sexo… Y de hecho, su equipo más cercano tampoco puede decirse que sea socialista, más bien lo contrario, destacando además el pragmatismo sobre la ideología.
En definitiva, no parece que Obama sea un socialista, más bien lo situaríamos cercano a un liberalismo con influencia europea, aunque matizándola, ya que el presidente se inclina más por un modelo en el que se mezclen la participación estatal y el sector privado.
Técnicamente, ¿Estados Unidos entró en depresión económica?, la duda surge a partir de la reciente propuesta del primer ministro británico Gordon Brown quien de visita en la Casa Blanca propuso una alianza global para trabajar en un New Deal, en alusión a las respuestas que tuvo que dar en 1932, Franklin D. Roosevelt.
Si hacemos caso a los expertos, que nos dicen que un país está en depresión cuando se dan conjuntamente un elevado índice de desempleo, un bajo nivel de producción y de inversión y una pérdida de confianza generalizada, unida además a quiebras empresariales y a un descenso de precios con el fin de estimular el consumo, entonces podemos decir que Estados Unidos está sufriendo una depresión.
Igual que la sufrió a partir de 1929. Además, en ambas depresiones (la de los 30 y la actual) se ha producido contención en el gasto de los consumidores debido a la pérdida de riqueza y al aumento considerable del desempleo.
Recordemos que en enero alcanzó 7.6%, con una pérdida de 598 mil puestos de trabajo, lo que lo convertía en la cifra más alta desde 1945. También los bancos se han visto afectados de manera importante en ambas.
Ahora bien, a pesar de las similitudes entre una y otra depresión hay una gran diferencia: la globalización de las finanzas y de la economía que existe ahora y que no existía en 1932.
Gasto público, proteccionismo, intervencionismo en bancos, asistencia social directa, ¿a qué le hacen acordar estas ideas?, ¿con qué líder actual las asociaría, además de Barack Obama?
A pesar de que hay voces que se están elevando a favor del proteccionismo y de defender las economías propias para salir de la crisis. Y a pesar también de que algunos líderes europeos se hayan referido a la política de la Unión Europea como una nueva dictadura que no permite a los países tomar sus propias decisiones ante la crisis, realmente es muy difícil que alguien hable seriamente de proteccionismo en un momento de la historia en el que la globalización de los mercados es un hecho y el levantamiento de barreras es casi imposible, ya que actuando contra la economía de otro país, directamente se actúa también contra la propia.
Quizás la solución para evitar las tentaciones proteccionistas pase porque en la próxima reunión del G-20 los líderes mundiales opten por ceder ciertos poderes a las instituciones internacionales para gestionar la crisis y que se acuerden soluciones de tipo global.
Entrevista: Daniel Taborda.
Sara Núñez de Prado-Clavell, directora de la revista “Tendencias” del Tec de Monterrey, en Madrid. Advierte que para superar la crisis será clave que los gobiernos cedan poderes a las instituciones internacionales.
Las cifras concretas, los hechos tangibles, tienen mucho que ver en la situación que se vive en los mercados bursátiles, más allá de factores psicológicos.
Aunque con variantes, el presidente de Estados Unidos está recuperando fórmulas económicas que ya se habían ensayado con éxito en Europa desde hace varias décadas.
Por la globalización, las medidas que se tomen ahora, para salir de esta depresión, nunca podrán ser las mismas que las que se tomaron en 1930.
Los únicos que realmente claman hoy por el proteccionismo son grupos muy concretos, con intereses específicos que no ven más allá de su propio beneficio. Sara Núñez de Prado-Clavell, director de la revista “Tendencias” del Tec de Monterrey, campus Guadalajara.
Sara Núñez de Prado-Clavell, directora de la revista semestral “Tendencias”, especializada en temas internacionales, explica desde Madrid, vía correo electrónico, que el discurso de cambio de Barack Obama sí influye en los operadores de mercado, pero también existen datos concretos, que empujan a Estados Unidos a una depresión económica, diferente a la que vivió a fines de 1929.
Este miedo, dice la funcionaria del campus Guadalajara del Tec de Monterrey, influye directamente en los que compran y venden en los mercados de valores.
Especialistas en temas bursátiles han empezado a explicar el errático movimientos de los mercados, no desde una perspectiva técnica, sino más bien filosófica, de posiciones políticas, e indican que existe un “índice del miedo” por las políticas de Barack Obama, ¿cree que sea tan así, o simplemente responden, como siempre, a una lógica económica?
Es cierto que la política económica de Obama se enfrenta diametralmente a lo que ha sido la clásica postura norteamericana de que el libre mercado se situaba incluso por encima del Estado.
Ahora, las recientes intervenciones del Estado para salvar a los bancos (con una cuantía cercana a los dos billones de dólares) parecen decir exactamente lo contrario, que el elemento imprescindible para salir de la crisis es, precisamente, el Estado. Y otras acciones anunciadas por Obama, como invertir en energía, salud o educación, caminan exactamente en la misma dirección.
Es lógico, por tanto, que independientemente de la bondad o no de las decisiones, estas medidas creen incertidumbre, sobre todo en los círculos más conservadores. Sobre todo, si a ello añadimos que habitualmente Obama se refiere a que uno de los errores del pasado fue “trasladar la riqueza a los ricos” y añade que quiere potenciar una redistribución más equitativa.
Todo ello, indudablemente, alimenta ese índice de miedo al que usted hace referencia, sin olvidar tampoco que el precio que alcanzan los activos en el mercado también tiene algo del efecto psicológico que le inyectan los traders (comerciantes) que operan en un mercado. Y, por supuesto, que el hecho psicológico también influye en los compradores y los vendedores individuales de activos.
Pero, a pesar de ello, no creo que sea el único factor determinante de la inestabilidad de los mercados. La propia crisis, los malos resultados que muchas empresas están dando, las previsiones de la temporalidad de la crisis, etcétera.
Es una realidad, que ahora mismo hay valores que no obtienen rentabilidad, que no tienen beneficios, que ven disminuir sus flujos de caja… todo esos valores está claro que no van a subir y cuando lo hagan, probablemente, no alcancen los niveles que tenían anteriormente. Y eso, desgraciadamente, no es ni filosofía, ni psicología.
Desde otra perspectiva, sectores conservadores del Partido Republicano, advierten que con Obama en la presidencia, Estados Unidos se encamina hacia el socialismo; aunque pareciera exagerado el diagnóstico, ¿en qué punto del arco ideológico ubicaría usted al presidente por lo que ha dejado ver en estas primeras semanas de gestión?
Obama no se sitúa en puntos cercanos al socialismo, aunque sí se aparta de una economía pura de libre mercado.
Pero eso no quiere decir que esté inventando nada nuevo.
Recuerde que (John) McCain, dijo de él que era un liberal, lo que lo situaba en el ala izquierda del Partido Demócrata, con tendencia a la regulación económica (no excesiva), la protección social y la tolerancia en todo lo que tenga que ver con religión, razas, sexo… Y de hecho, su equipo más cercano tampoco puede decirse que sea socialista, más bien lo contrario, destacando además el pragmatismo sobre la ideología.
En definitiva, no parece que Obama sea un socialista, más bien lo situaríamos cercano a un liberalismo con influencia europea, aunque matizándola, ya que el presidente se inclina más por un modelo en el que se mezclen la participación estatal y el sector privado.
Técnicamente, ¿Estados Unidos entró en depresión económica?, la duda surge a partir de la reciente propuesta del primer ministro británico Gordon Brown quien de visita en la Casa Blanca propuso una alianza global para trabajar en un New Deal, en alusión a las respuestas que tuvo que dar en 1932, Franklin D. Roosevelt.
Si hacemos caso a los expertos, que nos dicen que un país está en depresión cuando se dan conjuntamente un elevado índice de desempleo, un bajo nivel de producción y de inversión y una pérdida de confianza generalizada, unida además a quiebras empresariales y a un descenso de precios con el fin de estimular el consumo, entonces podemos decir que Estados Unidos está sufriendo una depresión.
Igual que la sufrió a partir de 1929. Además, en ambas depresiones (la de los 30 y la actual) se ha producido contención en el gasto de los consumidores debido a la pérdida de riqueza y al aumento considerable del desempleo.
Recordemos que en enero alcanzó 7.6%, con una pérdida de 598 mil puestos de trabajo, lo que lo convertía en la cifra más alta desde 1945. También los bancos se han visto afectados de manera importante en ambas.
Ahora bien, a pesar de las similitudes entre una y otra depresión hay una gran diferencia: la globalización de las finanzas y de la economía que existe ahora y que no existía en 1932.
Gasto público, proteccionismo, intervencionismo en bancos, asistencia social directa, ¿a qué le hacen acordar estas ideas?, ¿con qué líder actual las asociaría, además de Barack Obama?
A pesar de que hay voces que se están elevando a favor del proteccionismo y de defender las economías propias para salir de la crisis. Y a pesar también de que algunos líderes europeos se hayan referido a la política de la Unión Europea como una nueva dictadura que no permite a los países tomar sus propias decisiones ante la crisis, realmente es muy difícil que alguien hable seriamente de proteccionismo en un momento de la historia en el que la globalización de los mercados es un hecho y el levantamiento de barreras es casi imposible, ya que actuando contra la economía de otro país, directamente se actúa también contra la propia.
Quizás la solución para evitar las tentaciones proteccionistas pase porque en la próxima reunión del G-20 los líderes mundiales opten por ceder ciertos poderes a las instituciones internacionales para gestionar la crisis y que se acuerden soluciones de tipo global.
Entrevista: Daniel Taborda.
Sara Núñez de Prado-Clavell, directora de la revista “Tendencias” del Tec de Monterrey, en Madrid. Advierte que para superar la crisis será clave que los gobiernos cedan poderes a las instituciones internacionales.
Las cifras concretas, los hechos tangibles, tienen mucho que ver en la situación que se vive en los mercados bursátiles, más allá de factores psicológicos.
Aunque con variantes, el presidente de Estados Unidos está recuperando fórmulas económicas que ya se habían ensayado con éxito en Europa desde hace varias décadas.
Por la globalización, las medidas que se tomen ahora, para salir de esta depresión, nunca podrán ser las mismas que las que se tomaron en 1930.
Los únicos que realmente claman hoy por el proteccionismo son grupos muy concretos, con intereses específicos que no ven más allá de su propio beneficio. Sara Núñez de Prado-Clavell, director de la revista “Tendencias” del Tec de Monterrey, campus Guadalajara.