Internacional
Mueren cuatro manifestantes en mítines de Yemen
El ejército del país abrió fuego contra manifestantes matando a cuatro de ellos al norte de Saná
SANÁ, YEMEN (04/FEB/2011).-El ejército yemení abrió fuego contra manifestantes el viernes matando a cuatro de ellos al norte de Saná, mientras que en el resto del país centenares de miles de personas se movilizaron a favor y en contra del presidente Alí Abdalá Saleh.
Dirigentes opositores que exigen la renuncia de Saleh, quien gobierna el país desde hace 32 años, consideraron que lo ocurrido prueba que el presidente rechazó una propuesta de la oposición para abandonar el poder antes de fin de año y así salir de la actual crisis.
No obstante, analistas estimaron que el mandatario, pese a estar debilitado, aún está en condiciones de conservar el poder.
Los cuatro manifestantes cayeron bajo las balas de los soldados que defendían una posición militar en la localidad de Semla, que forma parte de la ciudad de Harf Sufian, a unos 170 km al norte de Saná, según fuentes de la rebelión chiita y un responsable local.
Otros siete manifestantes resultaron heridos en esta marcha organizada por rebeldes zaiditas, miembros de una rama del chiismo que combate contra el régimen desde 2004, y que se sumaron a la movilización contra Saleh el 21 de febrero.
En su sitio internet, la rebelión chiita afirmó que los disparos que procedían de esa posición militar habían dejado "decenas de víctimas, entre muertos y heridos", sin dar un balance preciso.
La rebelión de los zaiditas (miembros de una rama del chiismo) en el norte de Yemen se unió al movimiento de protesta que tiene lugar en todo el país desde hace varias semanas para reclamar la partida de Saleh, en el poder desde hace 32 años.
En Saná, la jornada se caracterizó por dos manifestaciones y plegarias hostiles y favorables al régimen del presidente Saleh.
Frente a la universidad, epicentro de la revuelta, centenares de miles de personas, según los organizadores, participaron en la plegaria semanal.
"No abandonaremos esta plaza hasta la caída de los corruptos y los tiranos", declaró en su sermón el jeque Yahia Al Dulaimi, hablando a la muchedumbre que colmaba la gran plaza.
No obstante, según analistas, aún no se puede afirmar a ciencia cierta que el régimen de Saleh terminará cayendo.
"Es obvio que la situación es muy desfavorable" al presidente yemení, estimó Christopher Boucek, del programa para Medio Oriente de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional.
"Pero también pienso que es prematuro decir que la suerte ya está echada y que Saleh se va a tener que ir", agregó.
Para Ibrahim Sharqieh, del Centro Brookings de Doha, "hubo un cambio importante en la balanza de poder en estos últimos días, al sumarse los líderes tribales a la Revolución".
Saleh "perdió mucho poder en el sector tribal, un sector crucial para él en la puja con los manifestantes", estimó Sharqieh.
Sin embargo, Saleh "no lo ha perdido todo", ya que "aún controla importantes instituciones, como el ejército", agregó.
Además, recalcó Boucek, "contrariamente a lo ocurrido en Egipto, Túnez o Libia, pienso que Yemen aún cuenta con el apoyo de la comunidad internacional, Estados Unidos y Arabia Saudita, entre otros".
"Mientras Estados Unidos y Arabia Saudita sigan apoyando al presidente Saleh, no se va a ir", estimó.
Dirigentes opositores que exigen la renuncia de Saleh, quien gobierna el país desde hace 32 años, consideraron que lo ocurrido prueba que el presidente rechazó una propuesta de la oposición para abandonar el poder antes de fin de año y así salir de la actual crisis.
No obstante, analistas estimaron que el mandatario, pese a estar debilitado, aún está en condiciones de conservar el poder.
Los cuatro manifestantes cayeron bajo las balas de los soldados que defendían una posición militar en la localidad de Semla, que forma parte de la ciudad de Harf Sufian, a unos 170 km al norte de Saná, según fuentes de la rebelión chiita y un responsable local.
Otros siete manifestantes resultaron heridos en esta marcha organizada por rebeldes zaiditas, miembros de una rama del chiismo que combate contra el régimen desde 2004, y que se sumaron a la movilización contra Saleh el 21 de febrero.
En su sitio internet, la rebelión chiita afirmó que los disparos que procedían de esa posición militar habían dejado "decenas de víctimas, entre muertos y heridos", sin dar un balance preciso.
La rebelión de los zaiditas (miembros de una rama del chiismo) en el norte de Yemen se unió al movimiento de protesta que tiene lugar en todo el país desde hace varias semanas para reclamar la partida de Saleh, en el poder desde hace 32 años.
En Saná, la jornada se caracterizó por dos manifestaciones y plegarias hostiles y favorables al régimen del presidente Saleh.
Frente a la universidad, epicentro de la revuelta, centenares de miles de personas, según los organizadores, participaron en la plegaria semanal.
"No abandonaremos esta plaza hasta la caída de los corruptos y los tiranos", declaró en su sermón el jeque Yahia Al Dulaimi, hablando a la muchedumbre que colmaba la gran plaza.
No obstante, según analistas, aún no se puede afirmar a ciencia cierta que el régimen de Saleh terminará cayendo.
"Es obvio que la situación es muy desfavorable" al presidente yemení, estimó Christopher Boucek, del programa para Medio Oriente de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional.
"Pero también pienso que es prematuro decir que la suerte ya está echada y que Saleh se va a tener que ir", agregó.
Para Ibrahim Sharqieh, del Centro Brookings de Doha, "hubo un cambio importante en la balanza de poder en estos últimos días, al sumarse los líderes tribales a la Revolución".
Saleh "perdió mucho poder en el sector tribal, un sector crucial para él en la puja con los manifestantes", estimó Sharqieh.
Sin embargo, Saleh "no lo ha perdido todo", ya que "aún controla importantes instituciones, como el ejército", agregó.
Además, recalcó Boucek, "contrariamente a lo ocurrido en Egipto, Túnez o Libia, pienso que Yemen aún cuenta con el apoyo de la comunidad internacional, Estados Unidos y Arabia Saudita, entre otros".
"Mientras Estados Unidos y Arabia Saudita sigan apoyando al presidente Saleh, no se va a ir", estimó.