Internacional
Morales buscará consenso para aprobar nueva Constitución
El presidente boliviano insistió en su deseo de que el “revocatorio” propicie una “gran reconciliación” en Bolivia
VILLA TUNARI, BOLIVIA.- El
presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo ayer que, de superar en el referendo de revocación el apoyo que logró en las elecciones del 2005, buscará el consenso de las autoridades regionales y los movimientos cívicos y sociales para que se apruebe la nueva Constitución de Bolivia.
"Si me ratifican con más de un 54 por ciento, voy a convocar a todas las autoridades ratificadas o a las nuevas autoridades para buscar consensos junto con movimientos sociales, sean sindicales o cívicos, para que el pueblo pueda aprobar una Constitución política del Estado boliviano, que es un tema pendiente", afirmó Morales.
En una cita con periodistas en Villa Tunari, el mandatario señaló que superar el respaldo del 53,7 por ciento que logró en las presidenciales del 2005 le otorgaría "cierta autoridad" para buscar ese diálogo nacional en torno a la Constitución.
También insistió en su deseo de que el "revocatorio" propicie una "gran reconciliación" en Bolivia pero advirtió de que para lograrla "algunas autoridades tienen que dejar de ser racistas".
Bolivia vive una crisis política donde el proyecto de refundación constitucional que defienden Morales y el oficialismo está enfrentado al plan autonomista emprendido por varias regiones gobernadas por la oposición.
El texto que aprobó la Asamblea Constituyente en diciembre del 2007 en ausencia de la mayor parte de la oposición está pendiente de ser aprobado en referendo para que entre en vigor.
Morales someterá su cargo al voto popular en un referendo donde los bolivianos decidirán también sobre la continuidad o revocación de su vicepresidente, Álvaro García Linera, y ocho de los nueve prefectos del país, la mayoría opositores.
El referendo de Bolivia se celebrará en un ambiente de incertidumbre sobre cómo se interpretarán los resultados de la consulta, ya que la Corte Electoral Nacional ha decidido un criterio para los prefectos distinto al que recoge la ley que regula la convocatoria.
La norma establece que para que un prefecto sea revocado el "no" a su gestión debe superar el apoyo que obtuvo en los comicios del 2005 y que va del 38 por ciento que logró el de La Paz al 48 por ciento que obtuvo el de Pando.
La aplicación estricta de este criterio podría suponer que un prefecto quede revocado aunque los votos a su favor sean mayoría.
Sin embargo y para evitar esta circunstancia, la Corte Electoral ha resuelto que los gobernadores sólo serán revocados si los votos negativos superan el 50 por ciento.
Sobre este asunto se pronunció también Morales quien admitió que "hay una cuestión de legitimidad que hay que respetar pero también hay una cuestión de legalidad".
Sin avanzar detalles, el presidente dijo que evaluará "cómo se puede dar una combinación de legalidad y legitimidad".
"Tengo alguna potestad constitucional para tomar decisiones pero por ahora no puedo adelantar nada", manifestó Morales quien saludó la decisión de la Corte Electoral aunque recordó que "no es una ley".
"Si me ratifican con más de un 54 por ciento, voy a convocar a todas las autoridades ratificadas o a las nuevas autoridades para buscar consensos junto con movimientos sociales, sean sindicales o cívicos, para que el pueblo pueda aprobar una Constitución política del Estado boliviano, que es un tema pendiente", afirmó Morales.
En una cita con periodistas en Villa Tunari, el mandatario señaló que superar el respaldo del 53,7 por ciento que logró en las presidenciales del 2005 le otorgaría "cierta autoridad" para buscar ese diálogo nacional en torno a la Constitución.
También insistió en su deseo de que el "revocatorio" propicie una "gran reconciliación" en Bolivia pero advirtió de que para lograrla "algunas autoridades tienen que dejar de ser racistas".
Bolivia vive una crisis política donde el proyecto de refundación constitucional que defienden Morales y el oficialismo está enfrentado al plan autonomista emprendido por varias regiones gobernadas por la oposición.
El texto que aprobó la Asamblea Constituyente en diciembre del 2007 en ausencia de la mayor parte de la oposición está pendiente de ser aprobado en referendo para que entre en vigor.
Morales someterá su cargo al voto popular en un referendo donde los bolivianos decidirán también sobre la continuidad o revocación de su vicepresidente, Álvaro García Linera, y ocho de los nueve prefectos del país, la mayoría opositores.
El referendo de Bolivia se celebrará en un ambiente de incertidumbre sobre cómo se interpretarán los resultados de la consulta, ya que la Corte Electoral Nacional ha decidido un criterio para los prefectos distinto al que recoge la ley que regula la convocatoria.
La norma establece que para que un prefecto sea revocado el "no" a su gestión debe superar el apoyo que obtuvo en los comicios del 2005 y que va del 38 por ciento que logró el de La Paz al 48 por ciento que obtuvo el de Pando.
La aplicación estricta de este criterio podría suponer que un prefecto quede revocado aunque los votos a su favor sean mayoría.
Sin embargo y para evitar esta circunstancia, la Corte Electoral ha resuelto que los gobernadores sólo serán revocados si los votos negativos superan el 50 por ciento.
Sobre este asunto se pronunció también Morales quien admitió que "hay una cuestión de legitimidad que hay que respetar pero también hay una cuestión de legalidad".
Sin avanzar detalles, el presidente dijo que evaluará "cómo se puede dar una combinación de legalidad y legitimidad".
"Tengo alguna potestad constitucional para tomar decisiones pero por ahora no puedo adelantar nada", manifestó Morales quien saludó la decisión de la Corte Electoral aunque recordó que "no es una ley".