Internacional
Mayoría de estadounidenses apoya alternativas a la pena de muerte
Un estudio constató que 'la creencia popular' de que la mayoría de la gente apoya la pena de muerte, es falsa
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (16/NOV/2010).- Dos tercios de los
estadounidenses están a favor de sustituir la
pena de muerte por cadena perpetua con o sin opción de excarcelación, según un estudio publicado el martes, que desafía la idea de que las ejecuciones cuentan con un fuerte apoyo popular.
El estudio, realizado a pedido del Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC), es "el más completo jamás realizado sobre la pena de muerte", según su directora Celinda Lake.
Sesenta preguntas a mil 500 personas registradas como votantes en todo el país, muestran que "la creencia popular de que la mayoría de los estadounidenses apoyan la pena de muerte sin restricciones es equivocada: cuando pueden elegir, la mayoría de los estadounidenses está a favor de una pena alternativa", dijo la experta en una conferencia de prensa.
Concretamente, el 39% está a favor de la cadena perpetua sin posibilidad de excarcelación y con la obligación de trabajar para compensar a las familias de las víctimas.
Varios factores inciden en la tendencia a favor de penas alternativas: el alto costo de la pena de muerte con respecto de otras soluciones, el riesgo de ejecutar a un inocente a menudo por "el color de piel, sus ingresos o el lugar donde reside", según el estudio realizado en mayo.
Asimismo, Lake indicó que los "grupos emergentes" se oponen en gran medida a la pena capital: los latinos (72%), que suelen citar razones morales y religiosas, y los jóvenes menores de 30 años (70 por ciento).
Al ser interrogados sobre las prioridades para destinar el presupuesto de sus estados, las personas entrevistadas relegaron la pena de muerte a los últimos lugares (un 19% lo considera una prioridad absoluta contra 33%), mientras las escuelas son una prioridad para el 50% y la creación de empleo para un 55 por ciento.
"Estos resultados muestran que los estadounidenses están abiertos a un verdadero debate sobre la pena de muerte", dijo Richard Dieter, director del DPIC.
La encuesta fue realizada por Lake Research Partners a una muestra representativa de mil 500 personas registradas como votantes, y con un margen de error del 2.5 por ciento.
El estudio, realizado a pedido del Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC), es "el más completo jamás realizado sobre la pena de muerte", según su directora Celinda Lake.
Sesenta preguntas a mil 500 personas registradas como votantes en todo el país, muestran que "la creencia popular de que la mayoría de los estadounidenses apoyan la pena de muerte sin restricciones es equivocada: cuando pueden elegir, la mayoría de los estadounidenses está a favor de una pena alternativa", dijo la experta en una conferencia de prensa.
Concretamente, el 39% está a favor de la cadena perpetua sin posibilidad de excarcelación y con la obligación de trabajar para compensar a las familias de las víctimas.
Varios factores inciden en la tendencia a favor de penas alternativas: el alto costo de la pena de muerte con respecto de otras soluciones, el riesgo de ejecutar a un inocente a menudo por "el color de piel, sus ingresos o el lugar donde reside", según el estudio realizado en mayo.
Asimismo, Lake indicó que los "grupos emergentes" se oponen en gran medida a la pena capital: los latinos (72%), que suelen citar razones morales y religiosas, y los jóvenes menores de 30 años (70 por ciento).
Al ser interrogados sobre las prioridades para destinar el presupuesto de sus estados, las personas entrevistadas relegaron la pena de muerte a los últimos lugares (un 19% lo considera una prioridad absoluta contra 33%), mientras las escuelas son una prioridad para el 50% y la creación de empleo para un 55 por ciento.
"Estos resultados muestran que los estadounidenses están abiertos a un verdadero debate sobre la pena de muerte", dijo Richard Dieter, director del DPIC.
La encuesta fue realizada por Lake Research Partners a una muestra representativa de mil 500 personas registradas como votantes, y con un margen de error del 2.5 por ciento.