Internacional
Los iraníes votaron en legislativas con resultados conocidos de antemano
Las elecciones registraron una participación superior a la de las anteriores legislativas, superando a veces el 60% en provincia
TEHERÁN, IRÁN (02/MAR/2012).- Los iraníes votaron el viernes para renovar los 290 diputados de un Parlamento que seguirá dominado por los conservadores en el poder, mientras que la oposición rechazó participar para protestar contra la represión de la que ha sido víctima desde 2009.
Conforme a lo anunciado por dirigentes, la mayoría de las evaluaciones oficiales parciales registraba en la noche una participación superior a la de las anteriores legislativas, superando a veces el 60% en provincia.
Como en cada elección general, el cierre de los comicios previsto inicialmente para las 18:00 (14:30 GMT) fue aplazado en varias ocasiones para permitir que el mayor número de personas votase. Finalmente las oficinas de voto se cerraron cinco horas después del horario previsto.
Si bien el resultado parece establecido de antemano, el gobierno llamó a los 48 millones de electores iraníes a concurrir en masa a las urnas para marcar su apoyo al régimen, enfrentado a severas sanciones internacionales y a una amenaza militar de Israel, debido a su controvertido programa nuclear.
Irán, cuyo programa nuclear fue condenado por seis resoluciones de la ONU, sufre desde hace dos años de un embargo comercial, financiero y ahora petrolero de los occidentales, que comienza a hacer mella en su economía.
A pesar de sus reiterados desmentidos, los occidentales sospechan que Irán quiere dotarse del arma atómica, e Israel ha multiplicado en los últimos meses las amenazas de ataques militares contra las instalaciones nucleares iraníes.
"En los últimos tiempos ha habido mucha propaganda y presión contra Irán" y "cuanta más gente vote mejor será para el futuro, el prestigio y la seguridad del país", subrayó el guía supremo, ayatola Ali Jamenei, tras votar.
Antes de la votación, el presidente Mahmud Ahmadinejad llamó a la movilización para "dar un Parlamento fuerte y popular" al país.
La afluencia fue desigual en las oficinas de votación de Teherán visitadas.
Muchos electores de todas las edades, mayoritariamente favorables a los conservadores, afirmaron votar por deber y con la esperanza de que el nuevo parlamento enfrentará los problemas económicos, prioritarios para todos.
La participación en las elecciones legislativas se sitúa tradicionalmente entre 50% y 70%, y había sido de 55,4% en las últimas elecciones en 2008, según cifras oficiales.
Una participación masiva es importante para el régimen pues numerosos movimientos de oposición reformadora decidieron boicotear las elecciones para protestar contra la violenta represión de la que han sido víctimas desde la controvertida reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad en 2009.
Ningún incidente fue señalado por los responsables al margen de la votación, excepto la detención, en la región de Teherán, de unas diez personas que prepararon "acciones de sabotaje" no precisadas.
Recordando todas la restricciones contra las libertades políticas en Irán, la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) denunció por su parte una elección retorcida e "injusta".
La batalla electoral se jugará entonces especialmente entre conservadores divididos en el seno de una nebulosa de coaliciones de circunstancia con programa muy difusos.
Los dos principales protagonistas de esta confrontación son el "Frente Unido de los Conservadores", allegados al actual presidente del Parlamento Alí Larijani, que critica el balance del presidente Ahmadinejad y plantea un mayor "realismo" político, y el Frente de la Persistencia de la Revolución Islámica, una asociación heterogénea pero también conservadora, que defiende al presidente y denuncia la "blandura" política de sus adversarios.
Los resultados deberían ser conocidos dentro de dos o tres días, indicó el ministerio del Interior.
Conforme a lo anunciado por dirigentes, la mayoría de las evaluaciones oficiales parciales registraba en la noche una participación superior a la de las anteriores legislativas, superando a veces el 60% en provincia.
Como en cada elección general, el cierre de los comicios previsto inicialmente para las 18:00 (14:30 GMT) fue aplazado en varias ocasiones para permitir que el mayor número de personas votase. Finalmente las oficinas de voto se cerraron cinco horas después del horario previsto.
Si bien el resultado parece establecido de antemano, el gobierno llamó a los 48 millones de electores iraníes a concurrir en masa a las urnas para marcar su apoyo al régimen, enfrentado a severas sanciones internacionales y a una amenaza militar de Israel, debido a su controvertido programa nuclear.
Irán, cuyo programa nuclear fue condenado por seis resoluciones de la ONU, sufre desde hace dos años de un embargo comercial, financiero y ahora petrolero de los occidentales, que comienza a hacer mella en su economía.
A pesar de sus reiterados desmentidos, los occidentales sospechan que Irán quiere dotarse del arma atómica, e Israel ha multiplicado en los últimos meses las amenazas de ataques militares contra las instalaciones nucleares iraníes.
"En los últimos tiempos ha habido mucha propaganda y presión contra Irán" y "cuanta más gente vote mejor será para el futuro, el prestigio y la seguridad del país", subrayó el guía supremo, ayatola Ali Jamenei, tras votar.
Antes de la votación, el presidente Mahmud Ahmadinejad llamó a la movilización para "dar un Parlamento fuerte y popular" al país.
La afluencia fue desigual en las oficinas de votación de Teherán visitadas.
Muchos electores de todas las edades, mayoritariamente favorables a los conservadores, afirmaron votar por deber y con la esperanza de que el nuevo parlamento enfrentará los problemas económicos, prioritarios para todos.
La participación en las elecciones legislativas se sitúa tradicionalmente entre 50% y 70%, y había sido de 55,4% en las últimas elecciones en 2008, según cifras oficiales.
Una participación masiva es importante para el régimen pues numerosos movimientos de oposición reformadora decidieron boicotear las elecciones para protestar contra la violenta represión de la que han sido víctimas desde la controvertida reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad en 2009.
Ningún incidente fue señalado por los responsables al margen de la votación, excepto la detención, en la región de Teherán, de unas diez personas que prepararon "acciones de sabotaje" no precisadas.
Recordando todas la restricciones contra las libertades políticas en Irán, la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) denunció por su parte una elección retorcida e "injusta".
La batalla electoral se jugará entonces especialmente entre conservadores divididos en el seno de una nebulosa de coaliciones de circunstancia con programa muy difusos.
Los dos principales protagonistas de esta confrontación son el "Frente Unido de los Conservadores", allegados al actual presidente del Parlamento Alí Larijani, que critica el balance del presidente Ahmadinejad y plantea un mayor "realismo" político, y el Frente de la Persistencia de la Revolución Islámica, una asociación heterogénea pero también conservadora, que defiende al presidente y denuncia la "blandura" política de sus adversarios.
Los resultados deberían ser conocidos dentro de dos o tres días, indicó el ministerio del Interior.