Internacional

Las tres tareas de España en la Unión Europea

España asume el próximo primero de enero su cuarta Presidencia de la Unión Europea (UE)

MADRID.- España asume el próximo primero de enero su cuarta Presidencia de la Unión Europea (UE), centrada en certificar la recuperación económica de la zona y poner en marcha las nuevas reglas internas fijadas por el Tratado de Lisboa, además de ampliar los vínculos con América Latina.

Esos tres objetivos, unidos al acercamiento de los ciudadanos al centro de decisión política de la UE, son los principales desafíos que se ha marcado España, según resumió ante el Parlamento el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

El jefe del Ejecutivo reconoció que no será una tarea fácil, ya que España asume la responsabilidad de guiar a los Veintisiete tras la crisis económica y financiera, en un mundo globalizado con una creciente competencia de los países emergentes, y en un momento de transición interna en la UE, con nuevas normas y cargos.

Como primera “e imprescindible” prioridad situó “la plena y eficaz aplicación del Tratado de Lisboa”, que creó el cargo de presidente estable de la Unión, que asumió el ex primer ministro belga Herman van Rompuy, con quien el jefe del Gobierno español compartirá el liderazgo europeo.

El afianzamiento de la recuperación económica y el lanzamiento de una “nueva estrategia de política económica común”, con una mayor coordinación entre los Estados miembros, centrada en impulsar, a través de la innovación, un “crecimiento sostenible” durante la próxima década, es el segundo objetivo.

El tercer eje tiene como finalidad “reforzar la presencia e influencia de la UE en la nueva realidad internacional”, apartado en el que España concede especial relevancia a América Latina, además de intentar no perder peso frente a la pujanza de las potencias como China y Estados Unidos.

Zapatero citó en concreto la finalización del Acuerdo de Asociación con Centroamérica, además de avanzar en la conclusión de acuerdos multipartitos con algunos países como Colombia y Perú, “sin renunciar tampoco a reactivar las negociaciones” con Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), bloqueadas desde 2004.

España espera dar un fuerte impulso a estas negociaciones de cara a la cumbre bianual UE-América Latina, prevista para el próximo mes de mayo en Madrid.

El calendario de la Presidencia española incluye otra docena de cumbres internacionales, con Estados Unidos, Rusia, Canadá, Chile, Egipto, Japón, Marruecos, México y Pakistán.

La cooperación con los países del Magreb y Oriente Medio está también presente en la agenda, que contempla la celebración de una cumbre con esas naciones en Barcelona en junio, con un eventual relanzamiento de la Unión por el Mediterráneo, cuyo despegue está lastrado por el conflicto palestino-israelí.

El cuarto eje de la Presidencia española busca facilitar la participación ciudadana en el proceso legislativo de la UE, y dar un impulso a las políticas de “igualdad efectiva entre hombres y mujeres" y erradicar "todas las formas de violencia de género”.

El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, tendrá una tarea nada fácil en la Presidencia de la Unión Europea, a partir de 2010.

Prioridades
La economía y el Tratado de Lisboa

Para Ignacio Molina, experto en asuntos europeos del Real Instituto Elcano, los cuatro objetivos de España en la Presidencia de la Unión Europea (UE) pueden reducirse a dos: cómo acompasar el inicio de la recuperación económica con la retirada de las medidas de estímulo fiscal decididas para combatir la crisis, y la “implementación leal del Tratado de Lisboa”.

“Esas son las dos cuestiones por las que se juzgará el éxito o fracaso de la Presidencia española”.

Según el analista, a España le corresponderá decidir si ya ha llegado el momento de suprimir las medidas de estímulo fiscal, decisión “delicada” para un país que está en un momento de “bajo crecimiento económico”.

También tendrá que comenzar la puesta en marcha de los organismos de supervisión financiera decididos por la Unión, y sobre cuyo alcance mantienen discrepancias los Veintisiete, además de impulsar la definición de un nuevo modelo productivo europeo.
Sobre el otro “gran reto”, la puesta en practica del Tratado de Lisboa, considera que “se requiere generosidad e inteligencia para cederle el protagonismo político a Herman  Van Rompuy y es muy importante hacerlo bien” de cara al futuro de la UE.

España --agregó-- lo puede hacer bien “por omisión”, no actuando, lo que a la vez le alivia también de asumir la plena responsabilidad en el caso de crisis inesperadas como fue la guerra de Georgia durante la presidencia francesa de la UE.

“Es menos lucida, pero por otro lado, es más difícil que la Presidencia sea un fracaso”, señaló Molina, que consideró que la visibilidad que perderá Zapatero al entrar en escena el presidente estable de la UE, la ganará con el gran número de cumbres programadas en España.

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