Internacional
Las heridas de líder yemení podrían ser más serias de lo previsto
En un primer momento se informó que Saleh recibió heridas de metralla, además tiene quemaduras en más del 40 por ciento de su cuerpo
SANÁ, YEMEN (07/JUN/2011).- Las heridas sufridas por el presidente yemení, Ali Abdullah Saleh, en un ataque contra su palacio el fin de semana fueron más serias de lo que se reportó inicialmente, dijo un funcionario, lo que planteó más dudas sobre su futuro político en la empobrecida nación árabe.
En un primer momento se informó que Saleh recibió heridas de metralla. Su vicepresidente fue citado el lunes diciendo que regresaría a Yemen en los próximos días desde Arabia Saudita, donde está recibiendo tratamiento médico.
El funcionario yemení, al igual que otro estadounidense más temprano, dijo que Saleh está en una condición más grave, con quemaduras en más del 40 por ciento de su cuerpo. Gran Bretaña reclamó el martes una transición ordenada del poder.
En tanto, miles de manifestantes se reunieron frente a la residencia del vicepresidente yemení para exigirle al líder interino que forme un consejo para crear un nuevo gobierno y reemplazar a Saleh.
Paralelamente a la protesta pacífica en la capital Saná, se libraban el martes violentas batallas en una ciudad al sur en manos de militantes islamistas.
Unos cuatro mil manifestantes en Saná, que durante cinco meses han estado pidiendo la dimisión de Saleh, convocaron una "marcha de un millón" para que el presidente se quede en Arabia Saudita.
"El pueblo quiere formar un consejo de transición. No dormiremos, no nos sentaremos hasta que se forme el consejo", cantaban los manifestantes.
Algunos manifestantes llevaban carteles que decían "La sangre de los liberados logró la victoria". En una pancarta se leía "Nuestra revolución es yemení. No del Golfo Pérsico ni estadounidense".
"Permaneceremos frente a la residencia del vicepresidente durante 24 horas para presionarlo a formar el consejo de transición", dijo Omar al-Qudsi, un activista, "La era Saleh ha acabado", comentó.
Ataque con cohetes
Saleh, de 69 años, resultó herido el viernes en un ataque con cohetes contra su palacio en Saná. Siete personas murieron en lo que funcionarios de alto rango describieron como un intento de asesinato. Está siendo tratado en un hospital de Riad.
La volátil situación en Yemen, una empobrecida nación situada en medio de las rutas de transporte de petróleo, alarma a las potencias occidentales y al vecino gigante petrolero Arabia Saudita, que temen que el caos facilite las acciones de una facción local de Al Qaeda.
La ausencia de Saleh podría ser una oportunidad para expulsarlo del poder luego de casi 33 años.
"Estamos pidiendo una transición pacífica y ordenada", dijo el lunes la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton.
El ministro de Relaciones Exteriores británico, William Hague, declaró el martes que "la situación en Yemen es extremadamente incierta".
"Instamos al vicepresidente a que trabaje de cerca con todas las partes para implementar el Acuerdo del Consejo de Cooperación del Golfo e inicie la transición política ahora", dijo en un mensaje al Parlamento.
Las autoridades saudíes dicen que Saleh decidirá si regresa o no, pero Riad, igual que otras potencias extranjeras, podrían intentar revivir un acuerdo de transición mediado por varios países del Golfo Pérsico para que el líder yemení renuncie a cambio de recibir inmunidad judicial.
"La salida de Saleh probablemente es permanente", dijo Robert Powell, analista de Yemen de la Economist Intelligence Unit. "Los saudíes, así como Estados Unidos y la Unión Europea, están presionando para que se quede en Arabia Saudita ya que ven la perspectiva de su regreso como una catástrofe", agregó.
"Antes de su salida, el país se estaba deslizando inexorablemente hacia una guerra civil. Sin embargo, su traslado ha abierto de repente una ventana diplomática para reiniciar la propuesta mediada por el Golfo que parecía fracasada. Parece que Arabia Saudita y otras partes interesadas no permitirán que Saleh la desbarate esta vez", añadió.
Arabia Saudita teme por las acciones de Al Qaeda en la Península Arábiga, una facción con base en Yemen, que ha realizado audaces aunque no muy efectivos ataques contra blancos saudíes y estadounidenses.
El ejército yemení dijo que había matado a decenas de militantes islamistas, incluyendo a un líder local de Al Qaeda, en la localidad sureña de Zinjibar, la capital de la convulsionada provincia de Abyan.
Un funcionario local dijo que 15 soldados habían muerto en las batallas por el control de la ciudad capturada hace unos 10 días por los militantes.
En un primer momento se informó que Saleh recibió heridas de metralla. Su vicepresidente fue citado el lunes diciendo que regresaría a Yemen en los próximos días desde Arabia Saudita, donde está recibiendo tratamiento médico.
El funcionario yemení, al igual que otro estadounidense más temprano, dijo que Saleh está en una condición más grave, con quemaduras en más del 40 por ciento de su cuerpo. Gran Bretaña reclamó el martes una transición ordenada del poder.
En tanto, miles de manifestantes se reunieron frente a la residencia del vicepresidente yemení para exigirle al líder interino que forme un consejo para crear un nuevo gobierno y reemplazar a Saleh.
Paralelamente a la protesta pacífica en la capital Saná, se libraban el martes violentas batallas en una ciudad al sur en manos de militantes islamistas.
Unos cuatro mil manifestantes en Saná, que durante cinco meses han estado pidiendo la dimisión de Saleh, convocaron una "marcha de un millón" para que el presidente se quede en Arabia Saudita.
"El pueblo quiere formar un consejo de transición. No dormiremos, no nos sentaremos hasta que se forme el consejo", cantaban los manifestantes.
Algunos manifestantes llevaban carteles que decían "La sangre de los liberados logró la victoria". En una pancarta se leía "Nuestra revolución es yemení. No del Golfo Pérsico ni estadounidense".
"Permaneceremos frente a la residencia del vicepresidente durante 24 horas para presionarlo a formar el consejo de transición", dijo Omar al-Qudsi, un activista, "La era Saleh ha acabado", comentó.
Ataque con cohetes
Saleh, de 69 años, resultó herido el viernes en un ataque con cohetes contra su palacio en Saná. Siete personas murieron en lo que funcionarios de alto rango describieron como un intento de asesinato. Está siendo tratado en un hospital de Riad.
La volátil situación en Yemen, una empobrecida nación situada en medio de las rutas de transporte de petróleo, alarma a las potencias occidentales y al vecino gigante petrolero Arabia Saudita, que temen que el caos facilite las acciones de una facción local de Al Qaeda.
La ausencia de Saleh podría ser una oportunidad para expulsarlo del poder luego de casi 33 años.
"Estamos pidiendo una transición pacífica y ordenada", dijo el lunes la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton.
El ministro de Relaciones Exteriores británico, William Hague, declaró el martes que "la situación en Yemen es extremadamente incierta".
"Instamos al vicepresidente a que trabaje de cerca con todas las partes para implementar el Acuerdo del Consejo de Cooperación del Golfo e inicie la transición política ahora", dijo en un mensaje al Parlamento.
Las autoridades saudíes dicen que Saleh decidirá si regresa o no, pero Riad, igual que otras potencias extranjeras, podrían intentar revivir un acuerdo de transición mediado por varios países del Golfo Pérsico para que el líder yemení renuncie a cambio de recibir inmunidad judicial.
"La salida de Saleh probablemente es permanente", dijo Robert Powell, analista de Yemen de la Economist Intelligence Unit. "Los saudíes, así como Estados Unidos y la Unión Europea, están presionando para que se quede en Arabia Saudita ya que ven la perspectiva de su regreso como una catástrofe", agregó.
"Antes de su salida, el país se estaba deslizando inexorablemente hacia una guerra civil. Sin embargo, su traslado ha abierto de repente una ventana diplomática para reiniciar la propuesta mediada por el Golfo que parecía fracasada. Parece que Arabia Saudita y otras partes interesadas no permitirán que Saleh la desbarate esta vez", añadió.
Arabia Saudita teme por las acciones de Al Qaeda en la Península Arábiga, una facción con base en Yemen, que ha realizado audaces aunque no muy efectivos ataques contra blancos saudíes y estadounidenses.
El ejército yemení dijo que había matado a decenas de militantes islamistas, incluyendo a un líder local de Al Qaeda, en la localidad sureña de Zinjibar, la capital de la convulsionada provincia de Abyan.
Un funcionario local dijo que 15 soldados habían muerto en las batallas por el control de la ciudad capturada hace unos 10 días por los militantes.