Internacional

La fiesta electoral

Hay comida, vino, meseros, globos y televisiones para monitorear los resultados de las elecciones en Estados Unidos

GUADALAJARA, JALISCO (06/NOV/2012).- Fue una noche participativa. Que todos pregunten. Que todos opinen. Que todos voten, aunque sea en una urna ficticia.

Gente trajeada por el pasillo. Hombres y mujeres peinados y perfumados. Una celebración con más de 100 asistentes. Hay comida, vino, meseros, globos y televisiones para monitorear los resultados de las elecciones en Estados Unidos. En el Instituto Cultural México-Norteamericano, los comicios presidenciales del vecino del Norte son eso: una fiesta.

El ambiente era formal, pero muy colorido. Globos azules y rojos --los colores demócrata y republicano--; mesas largas con manteles blancos más largos, así como arreglos de los mismos colores, colgados del techo.

Algunos se acercan al mapa de Estados Unidos para tratar de explicar los resultados que las televisoras van dando y tratar de predecir los números venideros; otros se acercan a saludar a la cónsul Susan Abeyta, quien posteriormente expresó su orgullo y confianza hacia el sistema electoral estadounidense, en una democracia que ve en esplendor.

¿Gana Barack Obama o Mitt Romney? Lo único que sabe la cónsul, en su papel diplomático, es que la sociedad de su país no se separará por un resultado electoral, a quien sea que éste beneficie. ¿Y la relación entre México y Estados Unidos? Ella afirma que va más allá de lo económico --aunque resalta su importancia-- y la pone en términos fraternales.

Pero también hubo fiesta antes y después de Susan Abeyta. Las charolas con papas, cacahuates, panes y otras delicias se vaciaban e inmediatamente aparecían de nuevo ahí: llenas hasta el tope, rodeadas por comensales animosos.

Para bromas siempre hay tiempo, más cuando se está en una fiesta. Algunos reían de pie, en grupo; otros preferían hacerlo sentados en una sillas que quedaban de espaldas con otras, como si estuvieran dispuestas para aquel juego en el que cada quien tiene que tomar la suya en cuanto la música para. Pero no, no se trataba de una fiesta infantil, sino de una democrática.

Los más juguetones sacaron la cámara fotográfica y la apuntaron hacia dos figuras de Romney y Obama, quienes no por ser de cartón parecían menos felices. Algunos posaban junto a ellos, como si les dijeran: "Vamos campeón, tú serás el presidente".

Incluso hubo el momento didáctico para explicar cómo funciona el sistema electoral estadounidense, con todas sus diferencias respecto al mexicano. Y para que nadie se sintiera excluido, hubo una urna falsa para que todos expresaran su preferencia electoral, aunque ni estadounidenses fueran.

¿Demócratas o republicanos? Fue lo de menos. Todos convivieron como si ellos conformarán un sólo país.

AGENCIA INFORMADOR/ ROBERTO MEDINA

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