Internacional
La energía nuclear, en el ojo del huracán
Ante la tragedia que vive Japón, el mundo profundiza su escepticismo con relación a la nuclearización y sus impactos
TOKIO, JAPÓN (16/MAR/2011).- La energía nuclear nunca ha sido bien vista, ya sea por quejas relativas a su impacto ambiental en caso de una falla en los dispositivos de seguridad o por su indisociable vinculo natal con la bomba atómica que remonta a las masacres sufridas en Hiroshima y Nagasaki. De esta manera, la energía nuclear, catalogada como la fuente menos contaminante descubierta hasta ahora, ha sido objeto de críticas constantes y de denuncias por su pasado de destrucción, guerra y sangre.
Sin embargo, ésta ha sido la única fuente de provisión energética que ha resultado factible para reemplazar una parte del consumo mundial todavía dominado por los hidrocarburos, ya sea petróleo, carbón o gas.
En la actualidad, países europeos como Francia o Bélgica se proveen en más de 70% de energía que proviene de plantas nucleares; Alemania también ha comenzado a aumentar sus niveles de nuclearización con fines pacíficos.
Sin embargo, la interrogante acerca de los niveles de seguridad aceptables sigue en el aire.
El Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares impone severas restricciones de acceso a energías nucleares para países que no poseen plantas consolidadas (los países en vías de desarrollo), aunque olvida la supervisión de las naciones que han desarrollado aceleradamente la energía nuclear desde el fin de la Segunda Guerra Mundial (SGM).
Particularmente, las llamadas potencias nucleares del mundo, que han presenciado dentro de sus fronteras los dramas más complejos de la historia de la energía nuclear: desde Chernóbil y Kyshtyn en la Unión Soviética pasando por Sellafield y Cadarache en la Gran Bretaña y Francia respectivamente, hasta Three Mile Island, en los Estados Unidos.
Petróleo provoca desastres
A pesar de que los accidentes en plantas nucleares han traído consigo muertes y destrucción ambiental, si se la compara con energías tradicionales, los costos no han sido relativamente tan altos. Según la organización no gubernamental Oil Watch, el petróleo es “el causante de los más dolorosos desastres ecológicos ocurridos en los océanos en las últimas décadas”. Cientos de miles de especies marítimas han muerto por derrames, kilómetros y kilómetros de costas han quedado completamente anegados para el más elemental uso humano, son algunos de los saldos más visibles de los desastres ecológicos provocados por el petróleo.
En la actualidad, líderes mundiales debaten, de nuevo, qué tan riesgoso es depositar en las manos nucleares el futuro energético de una nación.
La tragedia en Chernóbil (Ucrania, 1986) provocó que se detuviera el desarrollo de plantas nucleares a nivel mundial. Tras los sucesos ocurridos en Japón, el abandono de los proyectos de desarrollo de energía nuclear pueden dar paso a una etapa de profundización de la dependencia con respecto al petróleo, lo que puede elevar el precio y acelerar la producción que obstaculice cualquier intento de encontrar alguna fuente confiable de abastecimiento energético para los años venideros.
Consumo en algunas naciones
País Energía que proviene
de plantas nucleares
Estados Unidos 21%
Francia 75%
Rusia 17%
Gran Bretaña 17%
Ucrania 48%
India 2%
China 2%
México 4%
FUENTE: Agencia Internacional de Energía Atómica y “Le Monde Diplomatique”.
Sin embargo, ésta ha sido la única fuente de provisión energética que ha resultado factible para reemplazar una parte del consumo mundial todavía dominado por los hidrocarburos, ya sea petróleo, carbón o gas.
En la actualidad, países europeos como Francia o Bélgica se proveen en más de 70% de energía que proviene de plantas nucleares; Alemania también ha comenzado a aumentar sus niveles de nuclearización con fines pacíficos.
Sin embargo, la interrogante acerca de los niveles de seguridad aceptables sigue en el aire.
El Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares impone severas restricciones de acceso a energías nucleares para países que no poseen plantas consolidadas (los países en vías de desarrollo), aunque olvida la supervisión de las naciones que han desarrollado aceleradamente la energía nuclear desde el fin de la Segunda Guerra Mundial (SGM).
Particularmente, las llamadas potencias nucleares del mundo, que han presenciado dentro de sus fronteras los dramas más complejos de la historia de la energía nuclear: desde Chernóbil y Kyshtyn en la Unión Soviética pasando por Sellafield y Cadarache en la Gran Bretaña y Francia respectivamente, hasta Three Mile Island, en los Estados Unidos.
Petróleo provoca desastres
A pesar de que los accidentes en plantas nucleares han traído consigo muertes y destrucción ambiental, si se la compara con energías tradicionales, los costos no han sido relativamente tan altos. Según la organización no gubernamental Oil Watch, el petróleo es “el causante de los más dolorosos desastres ecológicos ocurridos en los océanos en las últimas décadas”. Cientos de miles de especies marítimas han muerto por derrames, kilómetros y kilómetros de costas han quedado completamente anegados para el más elemental uso humano, son algunos de los saldos más visibles de los desastres ecológicos provocados por el petróleo.
En la actualidad, líderes mundiales debaten, de nuevo, qué tan riesgoso es depositar en las manos nucleares el futuro energético de una nación.
La tragedia en Chernóbil (Ucrania, 1986) provocó que se detuviera el desarrollo de plantas nucleares a nivel mundial. Tras los sucesos ocurridos en Japón, el abandono de los proyectos de desarrollo de energía nuclear pueden dar paso a una etapa de profundización de la dependencia con respecto al petróleo, lo que puede elevar el precio y acelerar la producción que obstaculice cualquier intento de encontrar alguna fuente confiable de abastecimiento energético para los años venideros.
Consumo en algunas naciones
País Energía que proviene
de plantas nucleares
Estados Unidos 21%
Francia 75%
Rusia 17%
Gran Bretaña 17%
Ucrania 48%
India 2%
China 2%
México 4%
FUENTE: Agencia Internacional de Energía Atómica y “Le Monde Diplomatique”.