Internacional
Jóvenes hispanos en EU borran sus tatuajes para iniciar una nueva vida
Damaris Olaechea huyó de su casa a los 17 años y se tatuó el cuerpo y el rostro con figuras con las que quiso demostrar su inconformidad y su rebeldía hacia la sociedad
LOS ÁNGELES, ESTADOS UNIDOS.- "Borre el Pasado" (Erase the Past) es un programa que ayuda a quienes sienten que los tatuajes perjudican su imagen y quieren borrárselos para iniciar una nueva vida sin ellos.
Damaris Olaechea huyó de su casa a los 17 años y se tatuó el cuerpo y el rostro con figuras con las que quiso demostrar su inconformidad y su rebeldía hacia la sociedad.
Aún hoy, después de varias sesiones para borrar los tatuajes, son varios los rastros de éstos que se pueden apreciar en su pecho, manos, brazos y cara y que, asegura la joven de 22 años, a causa de ellos, se siente incómoda con las miradas de la gente en la calle.
"Decidí removerme mis tatuajes porque sé que va a ser muy difícil encontrar trabajo y porque no quiero los recuerdos de mi estilo de vivir de antes", dijo a Efe la joven, antes de someterse a una nueva sesión para borrarlos.
Esta cubanoamericana es una de las beneficiadas del programa "Borre el Pasado", con el que una dermatóloga, hija de víctimas del holocausto nazi, busca ayudar a quienes sienten el estigma de los tatuajes, con el fin de darles una nueva oportunidad de salir adelante.
"Cuando estaba en la cárcel, pensé en mi vida y en que las cosas no estaban resultando. Nada tenía ya sentido para mí, así que pensé que ya era tiempo para un cambio".
"No importa a donde vayas, la gente va a estigmatizarte y van a tener miedo de ti, porque así son las cosas en la sociedad. Inclusive si estas fuera de las pandillas, trabajando y tratando de mejorar tu vida y la de tu familia. Borra el pasado, deshazte de los vestigios de tu pasado. Si no eres capaz de deshacerte de tus cicatrices físicas, es muy difícil salir de allí, salir adelante, salir de las pandillas".
Damaris Olaechea huyó de su casa a los 17 años y se tatuó el cuerpo y el rostro con figuras con las que quiso demostrar su inconformidad y su rebeldía hacia la sociedad.
Aún hoy, después de varias sesiones para borrar los tatuajes, son varios los rastros de éstos que se pueden apreciar en su pecho, manos, brazos y cara y que, asegura la joven de 22 años, a causa de ellos, se siente incómoda con las miradas de la gente en la calle.
"Decidí removerme mis tatuajes porque sé que va a ser muy difícil encontrar trabajo y porque no quiero los recuerdos de mi estilo de vivir de antes", dijo a Efe la joven, antes de someterse a una nueva sesión para borrarlos.
Esta cubanoamericana es una de las beneficiadas del programa "Borre el Pasado", con el que una dermatóloga, hija de víctimas del holocausto nazi, busca ayudar a quienes sienten el estigma de los tatuajes, con el fin de darles una nueva oportunidad de salir adelante.
"Cuando estaba en la cárcel, pensé en mi vida y en que las cosas no estaban resultando. Nada tenía ya sentido para mí, así que pensé que ya era tiempo para un cambio".
"No importa a donde vayas, la gente va a estigmatizarte y van a tener miedo de ti, porque así son las cosas en la sociedad. Inclusive si estas fuera de las pandillas, trabajando y tratando de mejorar tu vida y la de tu familia. Borra el pasado, deshazte de los vestigios de tu pasado. Si no eres capaz de deshacerte de tus cicatrices físicas, es muy difícil salir de allí, salir adelante, salir de las pandillas".