Internacional
Indican que ya son 35 muertos por incendios forestales
La ola de calor y los vientos son los responsables de que los incendios sigan esparciendose entre los pueblos
SIDNEY,AUSTRALIA - Los incendios forestales en Australia han dejado 35 personas muertas y han quemado cientos de casas en el peor desastre de su tipo en el país en tres décadas, mientras la ola de calor y los fuertes vientos avivan las llamas y las impulsan hacia pueblos cercanos a Melbourne.
La policía espera que aumente la cifra de muertos, la peor desde que 75 personas murieron en los incendios del "miércoles de cenizas" de 1983, mientras revisan las ruinas dejadas por las llamas el sábado. El Gobierno puso al Ejército en alerta para que ayude.
Miles de bomberos luchaban el domingo por segundo día consecutivo por contener las llamas, que según testigos alcanzaban los cuatro pisos de altura, se extendían por el terreno como veloces ferrocarriles y dejaban brasas candentes hasta el horizonte.
"Pasó como una bala", dijo Darren Webb-Johnson, residente del pequeño poblado rural de Kinglake, a Sky TV.
"Se quemó la estación de servicio, se quemó el mercado al otro lado del camino, (explotaron) cilindros a la izquierda, derecha y el centro y 80 por ciento del pueblo había sido consumido", agregó.
La policía dijo que temía que hayan muerto hasta 40 personas. Muchas de las víctimas confirmadas estaban atrapadas en vehículos, intentado huir del infierno. La estación estatal ABC mostró imágenes de un pequeño pueblo, Marysville, destruido hasta sus cimientos.
Los incendios forestales son algo común todos los años en Australia, pero actualmente una combinación de un clima abrasador, una sequía y arbustos secos han creado las condiciones perfectas para que las llamas arrecien.
Los incendios se encuentran cerca de pueblos ubicados a unos 80 kilómetros al norte de Melbourne, afectando a zonas rurales y semiurbanas. Cerca de 18 personas han sido hospitalizadas con quemaduras, dijeron medios locales.
"No vamos a poder apagar estos incendios en varios días", dijo John Brumby, autoridad del estado de Victoria, pidiendo que los donantes de sangre acudan a centros médicos para ayudar a las víctimas de quemaduras.
"Vamos a ver más víctimas y heridos confirmados. Tenemos una gran cantidad de personas en hospitales con quemaduras, así que es tan horrible como podría serlo", agregó.
SABADO INFERNAL
La policía cree que todas las muertes, confirmadas y temidas, habrían ocurrido el sábado. La fuerza de seguridad dijo que seis personas murieron en Kinglake, cuatro en Wandong, cuatro en Strathewen y una en Clonbinane. No han dicho donde murieron las otras 20 víctimas.
El principal incendio forestal de Victoria consumió el sábado unas tres mil hectáreas, principalmente de un parque nacional, cuando las temperaturas subieron cerca de los 50 grados centígrados. Dentro de horas, el incendio había quemado unas 30.000 hectáreas luego de que los vientos cambiaron de dirección.
Un residente de Strathewen dijo que el pueblo había sido devastado.
"Hay muchas familias en Strathewen que no hemos podido contactar", dijo Georgina, quien llamó a una radio local.
"La escuela desapareció, el ayuntamiento desapareció (...) algunas personas salieron muy tarde. Hemos perdido amigos, estamos esperando por más (muertes que se confirmen), niños y seres queridos", agregó.
El primer ministro australiano, Kevin Rudd, dedicando sus pensamientos y oraciones a las familias y comunidades afectadas, dijo: "Esta es una atroz pérdida de vidas, una atroz pérdida de propiedades".
Mientras se prevén más condiciones calurosas y fuertes vientos para el domingo, decenas de miles de bomberos luchan con más de 60 incendios en los estados de Victoria y New South Wales.
Los bomberos dijeron que las llamas siguen ardiendo en el estado de Victoria, destruyendo unas 100 mil hectáreas y más de 100 casas, y que tomaría varios días controlarlas.
La policía espera que aumente la cifra de muertos, la peor desde que 75 personas murieron en los incendios del "miércoles de cenizas" de 1983, mientras revisan las ruinas dejadas por las llamas el sábado. El Gobierno puso al Ejército en alerta para que ayude.
Miles de bomberos luchaban el domingo por segundo día consecutivo por contener las llamas, que según testigos alcanzaban los cuatro pisos de altura, se extendían por el terreno como veloces ferrocarriles y dejaban brasas candentes hasta el horizonte.
"Pasó como una bala", dijo Darren Webb-Johnson, residente del pequeño poblado rural de Kinglake, a Sky TV.
"Se quemó la estación de servicio, se quemó el mercado al otro lado del camino, (explotaron) cilindros a la izquierda, derecha y el centro y 80 por ciento del pueblo había sido consumido", agregó.
La policía dijo que temía que hayan muerto hasta 40 personas. Muchas de las víctimas confirmadas estaban atrapadas en vehículos, intentado huir del infierno. La estación estatal ABC mostró imágenes de un pequeño pueblo, Marysville, destruido hasta sus cimientos.
Los incendios forestales son algo común todos los años en Australia, pero actualmente una combinación de un clima abrasador, una sequía y arbustos secos han creado las condiciones perfectas para que las llamas arrecien.
Los incendios se encuentran cerca de pueblos ubicados a unos 80 kilómetros al norte de Melbourne, afectando a zonas rurales y semiurbanas. Cerca de 18 personas han sido hospitalizadas con quemaduras, dijeron medios locales.
"No vamos a poder apagar estos incendios en varios días", dijo John Brumby, autoridad del estado de Victoria, pidiendo que los donantes de sangre acudan a centros médicos para ayudar a las víctimas de quemaduras.
"Vamos a ver más víctimas y heridos confirmados. Tenemos una gran cantidad de personas en hospitales con quemaduras, así que es tan horrible como podría serlo", agregó.
SABADO INFERNAL
La policía cree que todas las muertes, confirmadas y temidas, habrían ocurrido el sábado. La fuerza de seguridad dijo que seis personas murieron en Kinglake, cuatro en Wandong, cuatro en Strathewen y una en Clonbinane. No han dicho donde murieron las otras 20 víctimas.
El principal incendio forestal de Victoria consumió el sábado unas tres mil hectáreas, principalmente de un parque nacional, cuando las temperaturas subieron cerca de los 50 grados centígrados. Dentro de horas, el incendio había quemado unas 30.000 hectáreas luego de que los vientos cambiaron de dirección.
Un residente de Strathewen dijo que el pueblo había sido devastado.
"Hay muchas familias en Strathewen que no hemos podido contactar", dijo Georgina, quien llamó a una radio local.
"La escuela desapareció, el ayuntamiento desapareció (...) algunas personas salieron muy tarde. Hemos perdido amigos, estamos esperando por más (muertes que se confirmen), niños y seres queridos", agregó.
El primer ministro australiano, Kevin Rudd, dedicando sus pensamientos y oraciones a las familias y comunidades afectadas, dijo: "Esta es una atroz pérdida de vidas, una atroz pérdida de propiedades".
Mientras se prevén más condiciones calurosas y fuertes vientos para el domingo, decenas de miles de bomberos luchan con más de 60 incendios en los estados de Victoria y New South Wales.
Los bomberos dijeron que las llamas siguen ardiendo en el estado de Victoria, destruyendo unas 100 mil hectáreas y más de 100 casas, y que tomaría varios días controlarlas.