Internacional
Humala y Fujimori se enfrentarán por segunda vez
Los candidatos a la presidencia que más votos consiguieron el pasado domingo planean alianzas con diferentes fuerzas del país
LIMA, PERÚ (13/ABR/2011).- El nacionalista Ollanta Humala y la legisladora Keiko Fujimori comenzaron el martes a disputarse el apoyo de casi la mitad de los votantes de Perú que optaron por otras fuerzas políticas en la elección del domingo, con miras a definir la presidencia en un balotaje el 5 de junio.
Humala y Fujimori coincidieron además en que buscarán consensos dentro y fuera de Perú, para lograr climas de paz social interno y de amistad con vecinos como Chile, país con el que Lima tiene diferencias por los límites marítimos.
Para “la segunda vuelta electoral, que para nosotros es el segundo tiempo de un partido, creemos en la necesidad de generar estos consensos con las diferentes fuerzas laborales, gremiales, sociales y políticas”, dijo Humala.
La segunda ronda electoral se vislumbra incierta y los peruanos estarían una vez más en la encrucijada de elegir como presidente a un “mal menor”.
El nacionalista aún asusta a los mercados financieros que temen que cambie las reglas del juego económico de un país que registra tasas espectaculares de crecimiento. Aunque Humala ya dejó en claro que no cambiará el modelo económico del país.
Por su parte, Fujimori —una amiga del libre mercado e hija del encarcelado ex presidente Alberto Fujimori— afirmó que buscará dialogar y consensuar con todos los partidos políticos y también conquistar el voto joven, un electorado clave en este país que supo aglutinar el economista Pedro Pablo Kuczynski.
Cualquiera que gane deberá lidiar con un Congreso unicameral fragmentado de 130 miembros, pues según los primeros resultados electorales ningún partido tendrá mayoría.
ANÁLISIS
Fantasmas del crecimiento
Orestes E. Díaz Rodríguez
Desde que en 1990 un desconocido ingeniero de origen japonés derrotó en segunda vuelta nada menos que al autor de Conversación en la Catedral, Mario Vargas Llosa, los comicios peruanos no dejan de atrapar la atención.
El tsunami fujimorista (1990-2000) no cambió la voluntad del votante de apoyar a personalidades distantes de los partidos tradicionales y los sectores favorecidos. En 2001 emergió como vencedor de las elecciones por primera vez un descendiente de aborígenes: Alejandro Toledo.
En 2006, la tendencia sería puesta a prueba. En la segunda vuelta contendieron el ex militar de origen humilde Ollanta Humala y el ex presidente Alán García. Humala no ocultaba su prisa por enganchar a Perú en el tren chavista. Por su parte García clamaba una nueva oportunidad de borrar la pesadilla que resultó su anterior mandato. Fue una elección que la imaginación novelística situó entre lo peor y lo malo, decidida a favor del último.
Cinco años después el escenario de la segunda vuelta es aún más comprometido. Humala se ha incluido nuevamente, pero ahora lo acompaña en la contienda la heredera del fujimorismo. La interpretación literaria no se hizo esperar, la elección es ahora entre el cáncer y el sida.
La economía peruana creció durante 10 años sin una política social inclusiva, mientras el sector político responsable del mejoramiento de los indicadores macroeconómicos se presentó fraccionado a los comicios.
El ex militar tiene un discurso más moderado, ¿pero cuál es la identidad de alguien que en 2006 quería ser Chávez y hoy quiere ser Lula?
Keiko Fujimori no realizó durante la campaña autocrítica alguna de la gestión paterna. Su mensaje es brutalmente diáfano.
Dos fuerzas con antecedentes anti sistémicos se imponen. Los peores temores se confirman. También las certezas. Crecimiento sin inclusión es cosecha de fantasmas. Desempeño macroeconómico satisfactorio no garantiza que una fuerza política fragmentada rebase la primera vuelta.
Con peores credenciales en 2006 Ollanta Humala logró sumar en la segunda vuelta 47.3% de votos. La escisión del votante de centro derecha es posible que se mantenga también en la convocatoria del 5 de junio. Los peruanos tendrán que enfrentar esta vez a sus fantasmas o parafraseando la metáfora: resignarse a admitir que ciertas formas de cáncer podrían tener cura.
Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG
www.orestesenriquewordpress.com
Humala y Fujimori coincidieron además en que buscarán consensos dentro y fuera de Perú, para lograr climas de paz social interno y de amistad con vecinos como Chile, país con el que Lima tiene diferencias por los límites marítimos.
Para “la segunda vuelta electoral, que para nosotros es el segundo tiempo de un partido, creemos en la necesidad de generar estos consensos con las diferentes fuerzas laborales, gremiales, sociales y políticas”, dijo Humala.
La segunda ronda electoral se vislumbra incierta y los peruanos estarían una vez más en la encrucijada de elegir como presidente a un “mal menor”.
El nacionalista aún asusta a los mercados financieros que temen que cambie las reglas del juego económico de un país que registra tasas espectaculares de crecimiento. Aunque Humala ya dejó en claro que no cambiará el modelo económico del país.
Por su parte, Fujimori —una amiga del libre mercado e hija del encarcelado ex presidente Alberto Fujimori— afirmó que buscará dialogar y consensuar con todos los partidos políticos y también conquistar el voto joven, un electorado clave en este país que supo aglutinar el economista Pedro Pablo Kuczynski.
Cualquiera que gane deberá lidiar con un Congreso unicameral fragmentado de 130 miembros, pues según los primeros resultados electorales ningún partido tendrá mayoría.
ANÁLISIS
Fantasmas del crecimiento
Orestes E. Díaz Rodríguez
Desde que en 1990 un desconocido ingeniero de origen japonés derrotó en segunda vuelta nada menos que al autor de Conversación en la Catedral, Mario Vargas Llosa, los comicios peruanos no dejan de atrapar la atención.
El tsunami fujimorista (1990-2000) no cambió la voluntad del votante de apoyar a personalidades distantes de los partidos tradicionales y los sectores favorecidos. En 2001 emergió como vencedor de las elecciones por primera vez un descendiente de aborígenes: Alejandro Toledo.
En 2006, la tendencia sería puesta a prueba. En la segunda vuelta contendieron el ex militar de origen humilde Ollanta Humala y el ex presidente Alán García. Humala no ocultaba su prisa por enganchar a Perú en el tren chavista. Por su parte García clamaba una nueva oportunidad de borrar la pesadilla que resultó su anterior mandato. Fue una elección que la imaginación novelística situó entre lo peor y lo malo, decidida a favor del último.
Cinco años después el escenario de la segunda vuelta es aún más comprometido. Humala se ha incluido nuevamente, pero ahora lo acompaña en la contienda la heredera del fujimorismo. La interpretación literaria no se hizo esperar, la elección es ahora entre el cáncer y el sida.
La economía peruana creció durante 10 años sin una política social inclusiva, mientras el sector político responsable del mejoramiento de los indicadores macroeconómicos se presentó fraccionado a los comicios.
El ex militar tiene un discurso más moderado, ¿pero cuál es la identidad de alguien que en 2006 quería ser Chávez y hoy quiere ser Lula?
Keiko Fujimori no realizó durante la campaña autocrítica alguna de la gestión paterna. Su mensaje es brutalmente diáfano.
Dos fuerzas con antecedentes anti sistémicos se imponen. Los peores temores se confirman. También las certezas. Crecimiento sin inclusión es cosecha de fantasmas. Desempeño macroeconómico satisfactorio no garantiza que una fuerza política fragmentada rebase la primera vuelta.
Con peores credenciales en 2006 Ollanta Humala logró sumar en la segunda vuelta 47.3% de votos. La escisión del votante de centro derecha es posible que se mantenga también en la convocatoria del 5 de junio. Los peruanos tendrán que enfrentar esta vez a sus fantasmas o parafraseando la metáfora: resignarse a admitir que ciertas formas de cáncer podrían tener cura.
Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG
www.orestesenriquewordpress.com