Internacional
Hará audiencia el Senado de EU sobre escándalo sexual de agentes de Obama
Se determinará qué medidas se tomarán para que no vuelva a repetirse un caso de este tipo, ya que consideran, el comportamiento de los agentes violó el código de conducta del Servicio Secreto
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (13/MAY/2012).- El Comité de Seguridad Nacional del Senado de Estados Unidos realizará una audiencia pública sobre el escándalo con prostitutas en el que se vieron involucrados militares y agentes del Servicio Secreto estadounidense el mes pasado en Colombia.
La audiencia se llevará a cabo el 23 de mayo, dijo hoy el senador independiente Joe Lieberman, presidente del Comité, en el programa dominical "State of the Union", de la cadena CNN.
Está previsto que el director del Servicio Secreto, Mark Sullivan, y el Inspector General Interino, Charles Edwards, ofrezcan sendos testimonios, indicó Lieberman.
Según adelantó el senador, el Comité preguntará a Sullivan si está satisfecho con la investigación de lo ocurrido en Cartagena de Indias (Colombia) y qué medidas va a tomar para que no vuelva a repetirse un caso de este tipo.
Asimismo, cuestionarán si el Servicio Secreto tenían alguna "indicación" sobre la conducta de los agentes antes del incidente "que podría haber sido una advertencia de lo que iba a ocurrir".
El incidente, que según Lieberman fue "doloroso" y "peligroso", se produjo el pasado abril días antes de que el presidente estadounidense, Barack Obama, viajara a Cartagena para participar en la Cumbre de las Américas.
Según las investigaciones, algunos miembros del Servicio Secreto contrataron prostitutas en Cartagena que fueron llevadas al hotel donde se alojaba el destacamento de seguridad, antes de que llegara la delegación presidencial.
Aunque la prostitución es legal en la ciudad, según la comisión del Congreso que está investigando los hechos, el comportamiento de los agentes viola el código de conducta del Servicio Secreto, encargado de la protección del presidente de Estados Unidos, compromete la seguridad de su misión y daña la imagen del país.
En total 12 agentes del Servicio Secreto están siendo investigados por el escándalo, de los que 9 han sido apartados del servicio.
Además, otros once militares estadounidenses, que realizaban tareas de apoyo en los preparativos de la seguridad, también se han visto implicados.
Seis de los militares son de Infantería, dos de los infantes de marina, dos de la Armada y uno de la Fuerza Aérea.
El Departamento de Defensa ha reiterado que espera de sus militares que "dondequiera que estén, cumplan con los más altos estándares de conducta".
La audiencia se llevará a cabo el 23 de mayo, dijo hoy el senador independiente Joe Lieberman, presidente del Comité, en el programa dominical "State of the Union", de la cadena CNN.
Está previsto que el director del Servicio Secreto, Mark Sullivan, y el Inspector General Interino, Charles Edwards, ofrezcan sendos testimonios, indicó Lieberman.
Según adelantó el senador, el Comité preguntará a Sullivan si está satisfecho con la investigación de lo ocurrido en Cartagena de Indias (Colombia) y qué medidas va a tomar para que no vuelva a repetirse un caso de este tipo.
Asimismo, cuestionarán si el Servicio Secreto tenían alguna "indicación" sobre la conducta de los agentes antes del incidente "que podría haber sido una advertencia de lo que iba a ocurrir".
El incidente, que según Lieberman fue "doloroso" y "peligroso", se produjo el pasado abril días antes de que el presidente estadounidense, Barack Obama, viajara a Cartagena para participar en la Cumbre de las Américas.
Según las investigaciones, algunos miembros del Servicio Secreto contrataron prostitutas en Cartagena que fueron llevadas al hotel donde se alojaba el destacamento de seguridad, antes de que llegara la delegación presidencial.
Aunque la prostitución es legal en la ciudad, según la comisión del Congreso que está investigando los hechos, el comportamiento de los agentes viola el código de conducta del Servicio Secreto, encargado de la protección del presidente de Estados Unidos, compromete la seguridad de su misión y daña la imagen del país.
En total 12 agentes del Servicio Secreto están siendo investigados por el escándalo, de los que 9 han sido apartados del servicio.
Además, otros once militares estadounidenses, que realizaban tareas de apoyo en los preparativos de la seguridad, también se han visto implicados.
Seis de los militares son de Infantería, dos de los infantes de marina, dos de la Armada y uno de la Fuerza Aérea.
El Departamento de Defensa ha reiterado que espera de sus militares que "dondequiera que estén, cumplan con los más altos estándares de conducta".