Internacional

Hace 60 años que nació el mito de Eva

La evocación del natalicio aviva la polémica en el mundo real de la política y en el de la literatura y el cine

Hace 60 años que nació el mito de Eva
CIUDAD DE MÉXICO (27/JUL/2012).- Todavía no había muerto ni se habían levantado decenas de efigies ni develado placas, ni mucho menos le habían dado su nombre a teatros ni a niñitas hijas de sus “descamisados” y “grasitas”, como se refería a los argentinos sin patrimonio y sin futuro; ni tampoco había perdido la batalla contra el cáncer cervical, a los 33 años, cuando María Eva Duarte de Perón se había convertido en santa, y como tal es, hasta el día de hoy, venerada en los hogares humildes.

Esa mujer que pasó de ser actriz de radionovelas sin mucha gracia a primera dama de Argentina como esposa del presidente Juan Domingo Perón es, sin dudas, figura central del imaginario peronista, pero también del imaginario argentino. A 60 años de su muerte, es mito y figura fundamental de la literatura de su patria; es un personaje literario que aún aviva polémicas en la vida real.

Tras su muerte y ante todo, tras la desaparición de su cadáver —episodio que aún es misterio—, ensayistas, novelistas, poetas y dramaturgos argentinos y también uno que otro extranjero, convirtieron a Eva en el personaje trágico de una epopeya y en la protagonista de cuentos, novelas, obras de teatro, estudios culturales, biografías y ensayos que aún hoy, se siguen escribiendo, en el contexto socio-político del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

El personaje literario

Pero ¿qué hizo que esa mujer pobre de ideas se convirtiera en mito? La respuesta la han explorado desde la academia y la ficción varios autores a lo largo de estas seis décadas.

Ha sido tan seductora su personalidad que Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Tomás Eloy Martínez y Rodolfo Walsh, entre muchos otros, han narrado su vida, su muerte, su mito y su leyenda.

El mejor cuento de la literatura argentina, Esa mujer, de Rodolfo Walsh, y también la novela más ambiciosa de Tomás Eloy Martínez y una de las más emblemáticas de la narrativa argentina, Santa Evita, están inspiradas en esa mujer tan querida por muchos y odiada por otros.

Susana Rosano, autora del libro Rostros y máscaras de Eva Perón. Imaginario populista y representación (Beatriz Viterbo Editora) asegura que Eva Perón fue un personaje de interés desde el mismo momento en que a partir de su famosa gira por Europa, en 1947, obtuvo una tremenda visibilidad en la esfera pública mundial.

“En Argentina su figura comienza a agigantarse y a hacerse seductora para los estudiosos a partir de los años sesenta y del enigma que genera en la sociedad la desaparición de su cuerpo. De 1965 es el cuento Esa mujer, de Rodolfo Walsh, donde su nombre aparece como un enigma y también la circulación del cuento de Borges, El simulacro, que si bien escribió a finales de los 50, se conoce varios años después.

Borges y Walsh, (liberal uno, nacionalista el otro), entonces, inauguran en la literatura argentina la omnipresencia de la figura de Evita”, señala Rosano.

A esos libros se sumaron muchos otros: Eva Perón ¿aventurera o militante?, de Juan José Sebreli; Catorce nuevas hipótesis de trabajo en torno a Eva Perón y La señora muerta, de David Viñas; poemas de Nestor Perlongher como El cadáver de la nación y Cadáveres; y de Leónidas Lamborghini, El solicitante descolocado, la obra de teatro Eva Perón de Copi, pero también biografías como Evita, de Marysa Navarro.

Eduardo Jozami, director del Centro Cultural de la Memoria “Haroldo Conti”, que hace unos días organizó un homenaje, reconoce que Evita fue siempre tema importante y recurrente de la literatura argentina donde ha sido tratada de diversas maneras.

“En los años cincuenta, últimos años del gobierno de Perón, Evita era levantada como una figura casi endiosada, pero también había trabajos que la mostraban como autoritaria y fascista, esos textos hoy están casi olvidados porque la verdad es que no reflejaban la complejidad de un personaje como el de Eva Perón; pero a partir de los años sesenta surgen miradas diferentes sobre Evita”.

Es en esa década cuando se conoce El simulacro, de Jorge Luis Borges, una suerte de relato irreal que describe un velatorio imaginario que está en algún lugar de la Argentina con un señor enlutado que arma un altar y en éste se ve una muñeca rubia; también es la década donde surgen otras expresiones literarias, como el cuento de La señora muerta, de David Viñas, donde contrapone la imagen popular de Evita con su faceta comprometida con las luchas sociales; y desde luego el relato Esa mujer, de Rodolfo Walsh “que muchos consideran el mejor cuento de la literatura argentina”, señala Jozami.

El estudioso dice que de algún modo el cuento de Walsh marcó los trabajos posteriores en la literatura argentina, donde a excepción de Santa Evita, la novela de Tomás Eloy Martínez, son trabajos que carecen de importancia.

“Evita está muy presente en la literatura y en el cine argentino, lo que señalo es que en la década de los sesenta se condensan las diferentes miradas sobre la figura de Eva Perón”, señala Jozami y luego agrega que, aunque Juan Domingo Perón, figura inseparable de Evita, ha sido estudiado desde la política argentina y ha protagonizado alguna novela, no alcanza el nivel que tiene Eva Perón.

“Evita se ha constituido más en un tema de la literatura porque tiene una dimensión mítica y eso obviamente atrae más al escritor... la figura de Eva Perón convoca más a la literatura y las artes por el gran misterio que fue la desaparición de su cadáver y toda la repercusión que eso tuvo en la vida argentina, y también por esos rasgos de su carácter, esa pasión que puso en la actividad política, esos odios que desató en los sectores contrarios al peronismo, y además el hecho de que era una mujer bonita, que murió muy joven, todo eso le ha dado una dimensión de mito y la más importante figura de la argentina contemporánea”, dice Eduardo Jozami.

Susana Ragano concluye señalando que los acercamientos a la figura de Evita se dan desde muy distintos planos: desde la historia, con la biografía de Marysa Navarro, quien inaugura la investigación sobre los pormenores reales de su vida; pero también desde los estudios culturales y por supuesto la literatura. “Las lecturas y relecturas de Eva se conectan con las distintas preguntas que atraviesan la vida nacional de Argentina, eso sin duda”, concluye Rosano.

Evita se ha constituido más en un tema de la literatura porque tiene una dimensión mítica y eso obviamente atrae más al escritor...

Las lecturas y relecturas de Eva se conectan con las distintas preguntas que atraviesan la vida nacional de Argentina

BIBLIOGRAFÍA
Inspiración


El Simulacro, de Jorge Luis Borges. 

Esa Mujer, Rodolfo Walsh.

Dormir al sol, Adolfo Bioy Casares.

Eva Perón, Copi.

Evita Vive; Néstor Perlongher.

La señora muerta, David Viñas.

Ella, Juan Carlos Onetti.

Santa Evita, Tomás Eloy Martínez.

Rostros y máscaras de Eva Perón, Susana Rosano.

Evita. Espejo de la Argentina, Marysa Navarro.

Eva Perón, ¿aventurera o militante?, Juan José Sebreli

Evita. Mitos y representaciones,Marysa Navarro.

Evita. Jirones de vida, Felipe Pigna. 

Compañera Evita, Norberto Galasso.

LAS CONMEMORACIONES
Evita, la abanderada de todos los peronistas


BUENOS AIRES.- Es el estandarte  de todos los peronistas. Los homenajes a Eva Duarte dejaron en Argentina mensajes tan singulares como el de Cristina Fernández, quien proclamó que el kirchnerismo resucitó el legado de Evita, o el del líder sindical, Hugo Moyano, quien utilizó a la “abanderada de los humildes” en su “guerra” contra la presidenta.

Sesenta años después de su muerte, Evita, uno de los grandes mitos del imaginario argentino, vuelve a ser pretexto para disputas internas entre las distintas familias peronistas, como lo fue en la década de los setenta, cuando el grupo guerrillero Montoneros se proclamó heredero de su legado y popularizó el eslogan “Si Evita viviera, sería Montonera”.

Ayer en la localidad bonaerense de José C. Paz, Cristina Fernández se refirió a Evita como “eterna, irrepetible y única”, y aseguró que logró cumplir su profecía, “volveré y seré millones”, gracias al Gobierno que estrenó su esposo y antecesor, el fallecido Néstor Kirchner. “Un día volvimos para que ella, que había prometido volver y ser millones, cumpliera con su propia profecía de volver a una Argentina diferente”, afirmó Fernández ante las más de 100 mil personas que, según medios oficiales, acudieron al homenaje oficial a Eva Duarte.

“Díganme si no estamos haciendo las cosas para cumplir con el legado y ese mandato histórico que dejó para todo aquel que se sintiera peronista”, arengó la mandataria.

Minutos después fue Moyano, en un homenaje paralelo a Eva Duarte, quien utilizó la figura de Evita en su guerra contra Fernández: “Evita tenía lo mayor que puede tener el ser humano, la humildad. Ojalá la imitaran en la humildad (...) desgraciadamente es difícil cuando alguien tiene esa soberbia, es difícil imitarla”, agregó el líder sindical, quien no tuvo empacho en autocalificarse como “opositor”.

“Si estar del lado de los trabajadores es ser opositor, entonces soy opositor”, dijo.

Con información de EFE

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