Internacional
Francia y Alemania piden cambios al Tratado de Unión Europea
Las enmiendas son en respuesta a la crisis de deuda soberana de la zona euro, dice Sarkozy
PARÍS, FRANCIA (22/NOV/2011).- El presidente francés, Nicolas Sarkozy, adoptó la campaña de Alemania para un cambio al Tratado de la Unión Europea, que permitiría a las autoridades tener competencias intrusivas para intervenir en los presupuestos nacionales de aquellos países que compartan el euro.
Ambos países propondrán en breve unas enmiendas para el Tratado de la Unión Europea en respuesta a la crisis de deuda soberana de la zona euro, dijo Sarkozy el martes.
"Con (la canciller, Angela) Merkel, pronto vamos a hacer propuestas sobre modificar los tratados para evitar que los países diverjan en materia presupuestaria, económica y fiscal", declaró Sarkozy en un foro asiático celebrado en París.
"Haremos lo que haga falta, no sólo para defender a Europa sino para consolidarla", agregó.
El cambio del Tratado de la UE es un proceso muy complicado. Francia ha defendido tradicionalmente su propia soberanía fiscal y económica y sus votantes rechazaron una propuesta de constitución europea en un referéndum en 2005.
Pero según diplomáticos, el presidente francés no tiene muchas alternativas más que ir con Merkel porque la máxima calificación crediticia del país, la preciada "AAA", está bajo amenaza y la prima que los inversores piden por tener deuda francesa en lugar de la alemana está subiendo.
En un día en el que los costos de financiación de débiles economías del bloque siguieron al alza, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, pidió "medidas anticrisis", una aparente insinuación para que el Banco Central Europeo adopte más medidas.
Sarkozy alabó el rol del BCE en la compra limitada de bonos de la zona euro para calmar a los mercados, pero no pidió una intervención más decisiva, como sí hizo su ministro de Finanzas.
Alemania, el país que más aporta en la UE, sigue bloqueando las dos vías de salida más mencionadas a una crisis que está sacudiendo a la economía mundial: una intervención masiva del BCE comprando bonos de los países afectados o una emisión conjunta de deuda del bloque de 17 países.
"(El BCE) iría más allá de su mandato y pondría en duda la legitimidad de su independencia aceptando el papel de prestamista de último recurso para países muy endeudados", dijo en Berlín el consejero del BCE y jefe del Bundesbank alemán Jens Weidmann.
Merkel pidió medidas mucho más duras para superar la soberanía nacional presupuestaria si los países de la moneda única no cumplen las reglas comunitarias.
La canciller insiste en que la única respuesta para los mercados de bonos es que los estados adopten medidas de austeridad y reformas estructurales para hacer más competitivas sus economías.
También ha pedido que el fondo de rescate europeo acelere sus planes de reforzarse para dar garantías y mejoras de los créditos para los inversores.
Se espera que los ministros de Finanzas de los 17 países de la moneda única aprueben las propuestas detalladas el próximo lunes, pero analistas dudan que se cumpla el objetivo de un billón de euros en apalancamiento establecido por los líderes europeos en una cumbre celebrada el mes pasado.
Ambos países propondrán en breve unas enmiendas para el Tratado de la Unión Europea en respuesta a la crisis de deuda soberana de la zona euro, dijo Sarkozy el martes.
"Con (la canciller, Angela) Merkel, pronto vamos a hacer propuestas sobre modificar los tratados para evitar que los países diverjan en materia presupuestaria, económica y fiscal", declaró Sarkozy en un foro asiático celebrado en París.
"Haremos lo que haga falta, no sólo para defender a Europa sino para consolidarla", agregó.
El cambio del Tratado de la UE es un proceso muy complicado. Francia ha defendido tradicionalmente su propia soberanía fiscal y económica y sus votantes rechazaron una propuesta de constitución europea en un referéndum en 2005.
Pero según diplomáticos, el presidente francés no tiene muchas alternativas más que ir con Merkel porque la máxima calificación crediticia del país, la preciada "AAA", está bajo amenaza y la prima que los inversores piden por tener deuda francesa en lugar de la alemana está subiendo.
En un día en el que los costos de financiación de débiles economías del bloque siguieron al alza, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, pidió "medidas anticrisis", una aparente insinuación para que el Banco Central Europeo adopte más medidas.
Sarkozy alabó el rol del BCE en la compra limitada de bonos de la zona euro para calmar a los mercados, pero no pidió una intervención más decisiva, como sí hizo su ministro de Finanzas.
Alemania, el país que más aporta en la UE, sigue bloqueando las dos vías de salida más mencionadas a una crisis que está sacudiendo a la economía mundial: una intervención masiva del BCE comprando bonos de los países afectados o una emisión conjunta de deuda del bloque de 17 países.
"(El BCE) iría más allá de su mandato y pondría en duda la legitimidad de su independencia aceptando el papel de prestamista de último recurso para países muy endeudados", dijo en Berlín el consejero del BCE y jefe del Bundesbank alemán Jens Weidmann.
Merkel pidió medidas mucho más duras para superar la soberanía nacional presupuestaria si los países de la moneda única no cumplen las reglas comunitarias.
La canciller insiste en que la única respuesta para los mercados de bonos es que los estados adopten medidas de austeridad y reformas estructurales para hacer más competitivas sus economías.
También ha pedido que el fondo de rescate europeo acelere sus planes de reforzarse para dar garantías y mejoras de los créditos para los inversores.
Se espera que los ministros de Finanzas de los 17 países de la moneda única aprueben las propuestas detalladas el próximo lunes, pero analistas dudan que se cumpla el objetivo de un billón de euros en apalancamiento establecido por los líderes europeos en una cumbre celebrada el mes pasado.