Internacional
Estados Unidos recibirá el año con nuevo conflicto por deuda
El presidente Barack Obama decide esperar a que los congresistas regresen de vacaciones para iniciar las nuevas negociaciones.
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (31/DIC/2011).- El presidente estadounidense, Barack Obama, decidió a última hora posponer la solicitud al Congreso para elevar el techo de deuda del país, con lo que 2012 comenzará con una nueva votación que previsiblemente enfrentará otra vez a republicanos y demócratas.
En agosto, luego de varias semanas de encuentros entre ambas bancadas, Obama logró publicar un acuerdo que evitó que el país dejara de pagar sus deudas.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos había anunciado a principios de semana que la deuda nacional se encontraba a unos 100 mil millones de dólares del límite pactado en agosto, de 15.2 billones de dólares.
Por ello, se esperaba que Obama remitiera ayer, al cierre de los mercados, la petición al Congreso para que los legisladores sometieran a votación en los próximos 15 días la propuesta de elevar el tope de deuda pública hasta los 16.4 billones de dólares.
Sin embargo, los congresistas se encuentran de vacaciones y no tienen previsto retomar las actividades hasta el 17 de enero, por lo que pidieron al presidente que enviara la propuesta unos días más tarde.
Ante esta situación, Obama ha accedido a esperar a la reapertura de ambas Cámaras y no forzar una decisión, para evitar dar una imagen de dureza e intransigencia ante la ciudadanía.
''La Administración está en discusiones con los líderes de ambas Cámaras para determinar el mejor momento para la presentación de la solicitud y la subsiguiente votación en el Congreso'', afirmó Josh Earnest, portavoz adjunto de la Casa Blanca, desde Honolulu, en Hawai, donde Obama descansa en estas fiestas de fin de año.
Mientras tanto, el Departamento del Tesoro asegura que dispone de mecanismos de contabilidad válidos para mantener las cuentas públicas sin dañar la credibilidad crediticia del país hasta que la solicitud sea finalmente presentada.
El enfrentamiento en torno al tope de la deuda nacional supuso uno de los capítulos más calientes en las tensas relaciones entre Obama y el Congreso durante 2011.
Desde las pasadas elecciones legislativas de noviembre de 2010, el Congreso está divido entre los republicanos, que controlan la Cámara de Representantes, y los demócratas, que tienen mayoría en el Senado, lo que ha provocado que muchas de las iniciativas presidenciales queden paralizadas en el trámite legislativo.
El pulso entre ambos ocasionó que el país perdiera su calificación crediticia AAA, la máxima posible, ante la incertidumbre sobre la capacidad de las instituciones para requilibrar el abultado déficit fiscal.
Finalmente, un acuerdo temporal y de última hora en agosto evitó que el país se declarara en suspensión parcial de pagos, pero solo sirvió para subrayar la incapacidad de ambos partidos de llegar a un pacto sostenible y duradero.
Entonces, el legislativo estadounidense acordó un aumento del techo de la deuda en 2.1 billones de dólares en tres pasos, al tiempo que se comprometió a reducir dos billones de dólares del abultado déficit de Estados Unidos en los próximos diez años.
Hasta ahora, el tope de deuda se ha elevado en 900 mil millones de dólares.
El fracaso se volvió a producir dos meses después cuando el llamado “supercomité” bipartidista, formado por seis congresistas de cada partido, que fue encargado de elaborar un plan de reducción del déficit, acabó arrojando la toalla y reconociendo que las diferencias entre las posiciones eran demasiado grandes.
FICHA TÉCNICA
Ríspidas negociaciones
Tuvieron que pasar cerca de seis semanas de pugnas políticas para que la Casa Blanca publicara el acuerdo bipartidista que elevó el techo de deuda de Estados Unidos.
Aunque el acuerdo no contaba con todas las simpatías, era necesario para desaparecer la amenaza de la bancarrota.
Aunque el arreglo no contempla un aumento en los impuestos, Obama afirmó que a la larga sería necesario que los más ricos aumentaran su contribución.
El Fondo Monetario Internacional consideró que el acuerdo tendría efectos positivos tanto para la economía de Estados Unidos como del mundo.
En agosto, luego de varias semanas de encuentros entre ambas bancadas, Obama logró publicar un acuerdo que evitó que el país dejara de pagar sus deudas.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos había anunciado a principios de semana que la deuda nacional se encontraba a unos 100 mil millones de dólares del límite pactado en agosto, de 15.2 billones de dólares.
Por ello, se esperaba que Obama remitiera ayer, al cierre de los mercados, la petición al Congreso para que los legisladores sometieran a votación en los próximos 15 días la propuesta de elevar el tope de deuda pública hasta los 16.4 billones de dólares.
Sin embargo, los congresistas se encuentran de vacaciones y no tienen previsto retomar las actividades hasta el 17 de enero, por lo que pidieron al presidente que enviara la propuesta unos días más tarde.
Ante esta situación, Obama ha accedido a esperar a la reapertura de ambas Cámaras y no forzar una decisión, para evitar dar una imagen de dureza e intransigencia ante la ciudadanía.
''La Administración está en discusiones con los líderes de ambas Cámaras para determinar el mejor momento para la presentación de la solicitud y la subsiguiente votación en el Congreso'', afirmó Josh Earnest, portavoz adjunto de la Casa Blanca, desde Honolulu, en Hawai, donde Obama descansa en estas fiestas de fin de año.
Mientras tanto, el Departamento del Tesoro asegura que dispone de mecanismos de contabilidad válidos para mantener las cuentas públicas sin dañar la credibilidad crediticia del país hasta que la solicitud sea finalmente presentada.
El enfrentamiento en torno al tope de la deuda nacional supuso uno de los capítulos más calientes en las tensas relaciones entre Obama y el Congreso durante 2011.
Desde las pasadas elecciones legislativas de noviembre de 2010, el Congreso está divido entre los republicanos, que controlan la Cámara de Representantes, y los demócratas, que tienen mayoría en el Senado, lo que ha provocado que muchas de las iniciativas presidenciales queden paralizadas en el trámite legislativo.
El pulso entre ambos ocasionó que el país perdiera su calificación crediticia AAA, la máxima posible, ante la incertidumbre sobre la capacidad de las instituciones para requilibrar el abultado déficit fiscal.
Finalmente, un acuerdo temporal y de última hora en agosto evitó que el país se declarara en suspensión parcial de pagos, pero solo sirvió para subrayar la incapacidad de ambos partidos de llegar a un pacto sostenible y duradero.
Entonces, el legislativo estadounidense acordó un aumento del techo de la deuda en 2.1 billones de dólares en tres pasos, al tiempo que se comprometió a reducir dos billones de dólares del abultado déficit de Estados Unidos en los próximos diez años.
Hasta ahora, el tope de deuda se ha elevado en 900 mil millones de dólares.
El fracaso se volvió a producir dos meses después cuando el llamado “supercomité” bipartidista, formado por seis congresistas de cada partido, que fue encargado de elaborar un plan de reducción del déficit, acabó arrojando la toalla y reconociendo que las diferencias entre las posiciones eran demasiado grandes.
FICHA TÉCNICA
Ríspidas negociaciones
Tuvieron que pasar cerca de seis semanas de pugnas políticas para que la Casa Blanca publicara el acuerdo bipartidista que elevó el techo de deuda de Estados Unidos.
Aunque el acuerdo no contaba con todas las simpatías, era necesario para desaparecer la amenaza de la bancarrota.
Aunque el arreglo no contempla un aumento en los impuestos, Obama afirmó que a la larga sería necesario que los más ricos aumentaran su contribución.
El Fondo Monetario Internacional consideró que el acuerdo tendría efectos positivos tanto para la economía de Estados Unidos como del mundo.