Internacional

Empieza la Unión Europea semana clave

El Gobierno del Viejo Continente busca una estrategia para “blindarse” de eventuales reclamos de sus socios y debe cubrir cargos vacantes

BRUSELAS, BÉLGICA.- Esta semana será decisiva para ver si se eliminan los obstáculos que mantienen paralizada la modernización institucional de la Unión. El Consejo Europeo, la llamada cumbre de líderes, que se reúne los próximos jueves y viernes, intentará acordar la declaración que exige el presidente checo, Václav Klaus, para firmar el Tratado de Lisboa. Klaus quiere la derogación de la Carta de los Derechos Fundamentales, vinculada al Tratado, para evitar que los alemanes expulsados de los Sudetes tras la II Guerra Mundial puedan reclamar sus propiedades. Aunque ya existe un principio de acuerdo, los líderes europeos temen que la cesión a Praga provoque la demanda de nuevas excepciones, como la formulada ya por el primer ministro eslovaco, Robert Fico.

Los jefes de Estado o de Gobierno de los Veintisiete necesitan asegurar primero la firma de Klaus, para que el Tratado entre en vigor, antes de meterse en harina con los nombramientos de la nueva Comisión, el presidente permanente y el Alto Representante de la Unión. La cuestión de los nombres será también objeto de análisis en las reuniones previas del Partido Popular Europeo y Partido Socialista Europeo. La cumbre intentará también alcanzar un acuerdo sobre la ayuda que aportará la UE a los países en desarrollo para financiar sus planes contra el cambio climático.

Las expectativas del Consejo Europeo están en buena medida condicionadas por la decisión que adopte mañana martes el Tribunal Constitucional checo sobre el recurso presentado por 17 senadores del partido fundado por Klaus. El recurso pide un pronunciamiento sobre la compatibilidad del nuevo tratado con la Constitución checa. El tribunal ya falló hace un año que no había incompatibilidad alguna. Los jueces podrían decidir el martes que al tratarse de ‘cosa juzgada’ no admiten a trámite el nuevo recurso. Fuentes jurídicas comunitarias manifestaron, no obstante, que preferían que el tribunal entrase en el fondo y resolviera rápidamente, para acabar de una vez con el litigio.

El problema que suscita la declaración exigida por Klaus es que pueda provocar nuevas excepciones. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, ya ha advertido: ‘Tenemos solamente dos opciones. Nosotros vetaremos la propuesta checa en el Consejo Europeo o insistiremos en que se aplique también en Eslovaquia’. El presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, reconoció que esta nueva demanda representaba ‘un obstáculo adicional’.

La renovación institucional más urgente empieza por la Comisión Europea, cuyo mandato termina el 31 de octubre. A partir de esta fecha, el Ejecutivo comunitario actuará sólo para gestionar ‘los asuntos corrientes’, con los poderes para plantear iniciativas legislativas muy disminuidas.

El recién reelegido presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Durão Barroso, expresaba esta semana en la Eurocámara su preocupación por los retrasos en el nombramiento de la nueva Comisión. ‘Debemos’, dijo, ‘hacer todo lo que podamos para tener una Comisión de acuerdo con el Tratado de Lisboa’. Aunque los nombramientos sean objeto de debate en el encuentro de finales de octubre, parece cada vez más probable la convocatoria de una cumbre extraordinaria para mediados de noviembre, para dedicarla a la designación de los nuevos comisarios, del presidente y el Alto Representante. El Parlamento ya tiene previsto votar a la nueva comisión a principios de diciembre. La elección de los futuros mandatarios estará muy determinada por los acuerdos entre los grandes países, especialmente Alemania, Francia y Reino Unido.

Nuevo servicio exterior

Con el horizonte más despejado tras las promesas del presidente checo, Václav Klaus, de firmar el Tratado de Lisboa, la UE trabaja a toda máquina para poner en marcha el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE). Se trata de la mayor innovación del nuevo tratado, que potenciará la imagen y el peso exterior de la UE. Entre sus objetivos figura establecer una extensa red de embajadas para atender a los europeos cuando se encuentren fuera de la Unión.

El Servicio Exterior será una de las más importantes realizaciones concretas de la UE como en su día fueron el euro y el espacio Schengen, que permite la libre circulación de los ciudadanos de los países que lo han aceptado.

El SEAE estará constituido por una red de unas 130 embajadas de la UE y un equipo de varios miles de funcionarios, procedentes de la Comisión Europea, el Consejo y de los Estados Miembros. La proporción de cada una de las tres partes es objeto de negociación.

La Comisión Europea, que aportará parte de los 6.700 empleados que constituyen su red exterior, contribuirá con un 30% o 40% de los efectivos totales. Una proporción similar procederá de los cuerpos diplomáticos de los Estados miembros y el resto del Consejo.

El proyecto del nuevo servicio será aprobado mañana en Lu-xemburgo por el Consejo de Ministros de Exteriores de la Unión. El SEAE será un organismo especial, completamente autónomo, con presupuesto independiente que estará bajo el mando absoluto del Alto Representante, que le convertirá en uno de los cargos más relevantes de la UE. El Alto Representante deberá presentar en el plazo de un mes tras la entrada en vigor del nuevo tratado su modelo de organización y funcionamiento, cuya decisión deberá ser aprobada por el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo.

El SEAE será la organización diplomática más potente del mundo, no tan sólo por el número de sus efectivos, sino sobre todo por su calidad que agrupará a los diplomáticos tradicionales de la Unión bajo un solo mando. ‘Contará con los mejores diplomáticos en cada zona como los ingleses en los países de su antiguo imperio; los franceses en el norte de África y Oriente Medio; españoles en América Latina y Alemania en la Europa del Este’, señala una fuente comunitaria.

La nueva institución arranca con la sólida herencia del trabajo de Javier Solana, que durante los últimos 10 años ha puesto en pie las bases del futuro Servicio Exterior. La UE cuenta con una experimentada actividad exterior. Durante los últimos años Europa ha desplegado más de 20 operaciones de gestión de crisis, en las que han participado cerca de 70.000 personas en cuatro continentes. El SEAE dispondrá en el futuro de los recursos civiles y militares de los 27 Estados miembros y de un presupuesto comunitario para la acción exterior de unos 50.000 millones de euros de aquí hasta 2013.

El ámbito y las competencias del nuevo servicio son, sin embargo, objeto de una fuerte negociación entre los Estados. Por una parte está la concepción minimalista, defendida por Reino Unido y algunos países nórdicos, que propugna que el SEAE se limite a las actividades diplomáticas estrictas y defensa. Londres quiere que los servicios de atención a los ciudadanos permanezcan en las embajadas nacionales y se resiste a incorporar las actividades de desarrollo y comercio. Alemania, España e Italia apuestan por una idea maximalista en la que se incluyan también buena parte de los servicios consulares y desarrollo. La Unión trabaja a toda marcha para que la decisión que establecerá la organización y el desarrollo del servicio esté aprobada en abril, antes de que los conservadores británicos lleguen al poder e intenten reducir sus competencias.

El Parlamento Europeo ha aprobado un informe sobre el Servicio Exterior, elaborado por el diputado popular alemán Elmar Brok, que señala que ‘en cuanto a servicio sui géneris en los ámbitos organizativo y presupuestario, el SEAE debería integrarse en la estructura administrativa de la Comisión para garantizar de esta manera su absoluta transparencia’.

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