Internacional
El gobierno tailandés adopta una severa postura ante manifestantes
El gobierno ha rechazado mantener diálogos bajo la supervisión de la ONU
BANGKOK, TAILANDIA (16/MAY/2010). - El gobierno tailandés asumió el domingo una dura postura frente a miles de manifestantes contrarios al Gobierno, rechazando las demandas de diálogos bajo la supervisión de Naciones Unidas y llamando a sus líderes a rendirse tras letales enfrentamientos con las tropas.
Los comentarios de línea dura del Gobierno tailandés sofocaron las esperanzas de un compromiso para terminar con tres días de caóticos enfrentamientos que han causado la muerte de al menos 29 personas y dejaron 221 heridos, provocando que residentes queden atrapados en sus casas y aumentando el riesgo de un mayor conflicto.
Nattawut Saikai, líder de los manifestantes, hizo un llamado al cese al fuego y pidió que Naciones Unidas modere los diálogos.
"No tenemos otra condición. No queremos más pérdidas", dijo a sus partidarios.
Pero el Gobierno descartó rápidamente la oferta.
"Si ellos realmente quieren dialogar, no deberían establecer condiciones como pedirnos que retiremos las tropas", dijo Korbsak Sabhavasu, secretario general del primer ministro.
Mientras estallaban enfrentamientos en dos áreas de la ciudad de 15 millones de habitantes, residentes juntaban comida en supermercados, permanecían en sus viviendas o huían de barrios transformados en campos de batalla.
Sigue la violencia
"El rechazo a cualquier cese al fuego es muy mala señal", dijo el cientista político Vienrat Nethito en la Universidad de Chulalongkorn.
"Esto prácticamente garantiza que los enfrentamientos continuarán y que la ciudad estará aún más cerca de una guerra civil", agregó.
Los enfrentamientos más severos ocurrieron en el área de Bon Kai de Rama IV, una importante arteria del distrito comercial. Tropas y francotiradores disparaban rifles de asalto, mientras manifestantes lanzaban bombas molotov y quemaban barricadas de neumáticos rociados de querosene para camuflarse.
Un manifestante recibió un disparo de un francotirador, dijo un testigo de Reuters. En la tarde, mientras los choques se intensificaban, una granada fue lanzada a las tropas, las cuales respondieron con disparos, agregaron testigos.
Algunos manifestantes heridos fueron trasladados a un hospital en la parte trasera de motos, relataron testigos, mientras que rescatistas eran bloqueados por el Ejército o estaban muy temerosos para ingresar al lugar de los enfrentamientos luego de que dos médicos murieran el sábado.
El portavoz de Gobierno Panitan Wattanayagorn hizo un llamado a los líderes de los manifestantes para que terminen de inmediato con las protestas.
"Seguiremos adelante. No podemos retirarnos ahora", dijo en comentarios transmitidos por televisión el primer ministro Abhisit Vejjajiva, reflejando el ánimo del Gobierno.
Tailandia declaró feriados el lunes y el martes, pero los bancos y mercados financieros permanecerían abiertos.
Analistas y diplomáticos han dicho que aparentemente el Ejército subestimó la determinación de miles de manifestantes apostados en un lujoso distrito comercial desde hace seis semanas.
Abhisit amenazó brevemente con imponer un toque de queda en zonas de Bangkok, diciendo que podría ayudar a aislar el área.
Los manifestantes siguen desafiantes, exigiendo la renuncia de Abhisit, nacido en el Reino Unido y educado en Oxford, a quien acusan de conspirar con la elite realista de Tailandia e interferir con el poder judicial para derrocar a los gobiernos electos previos.
Los comentarios de línea dura del Gobierno tailandés sofocaron las esperanzas de un compromiso para terminar con tres días de caóticos enfrentamientos que han causado la muerte de al menos 29 personas y dejaron 221 heridos, provocando que residentes queden atrapados en sus casas y aumentando el riesgo de un mayor conflicto.
Nattawut Saikai, líder de los manifestantes, hizo un llamado al cese al fuego y pidió que Naciones Unidas modere los diálogos.
"No tenemos otra condición. No queremos más pérdidas", dijo a sus partidarios.
Pero el Gobierno descartó rápidamente la oferta.
"Si ellos realmente quieren dialogar, no deberían establecer condiciones como pedirnos que retiremos las tropas", dijo Korbsak Sabhavasu, secretario general del primer ministro.
Mientras estallaban enfrentamientos en dos áreas de la ciudad de 15 millones de habitantes, residentes juntaban comida en supermercados, permanecían en sus viviendas o huían de barrios transformados en campos de batalla.
Sigue la violencia
"El rechazo a cualquier cese al fuego es muy mala señal", dijo el cientista político Vienrat Nethito en la Universidad de Chulalongkorn.
"Esto prácticamente garantiza que los enfrentamientos continuarán y que la ciudad estará aún más cerca de una guerra civil", agregó.
Los enfrentamientos más severos ocurrieron en el área de Bon Kai de Rama IV, una importante arteria del distrito comercial. Tropas y francotiradores disparaban rifles de asalto, mientras manifestantes lanzaban bombas molotov y quemaban barricadas de neumáticos rociados de querosene para camuflarse.
Un manifestante recibió un disparo de un francotirador, dijo un testigo de Reuters. En la tarde, mientras los choques se intensificaban, una granada fue lanzada a las tropas, las cuales respondieron con disparos, agregaron testigos.
Algunos manifestantes heridos fueron trasladados a un hospital en la parte trasera de motos, relataron testigos, mientras que rescatistas eran bloqueados por el Ejército o estaban muy temerosos para ingresar al lugar de los enfrentamientos luego de que dos médicos murieran el sábado.
El portavoz de Gobierno Panitan Wattanayagorn hizo un llamado a los líderes de los manifestantes para que terminen de inmediato con las protestas.
"Seguiremos adelante. No podemos retirarnos ahora", dijo en comentarios transmitidos por televisión el primer ministro Abhisit Vejjajiva, reflejando el ánimo del Gobierno.
Tailandia declaró feriados el lunes y el martes, pero los bancos y mercados financieros permanecerían abiertos.
Analistas y diplomáticos han dicho que aparentemente el Ejército subestimó la determinación de miles de manifestantes apostados en un lujoso distrito comercial desde hace seis semanas.
Abhisit amenazó brevemente con imponer un toque de queda en zonas de Bangkok, diciendo que podría ayudar a aislar el área.
Los manifestantes siguen desafiantes, exigiendo la renuncia de Abhisit, nacido en el Reino Unido y educado en Oxford, a quien acusan de conspirar con la elite realista de Tailandia e interferir con el poder judicial para derrocar a los gobiernos electos previos.