Internacional

Dzhojar despierta, pero lo vuelven a sedar

Senadores se pronuncian contra el uso de los ataques en el maratón como excusa para interrumpir la reforma migratoria

Dzhojar despierta, pero lo vuelven a sedar
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (22/ABR/2013).- El alcalde de Boston, Thomas Menino, anticipó que Dzhojar Tsarnaev, sospechoso de las explosiones ocurridas durante el maratón, enfrentará la pena de muerte y la consideró justificada dada la naturaleza de los ataques y el efecto que tuvo para su ciudad.

“Los cargos podrían ser presentados tan pronto como hoy. Cargos de terrorismo que podrían incluir la pena de muerte”.

Dzhojar recuperó la consciencia ayer, pero debido a la gravedad de su estado volvieron a sedarlo, lo que ha impedido que los agentes puedan entrevistarlo, informó el diario Wall Street Journal

El FBI continúa a la espera de su recuperación para interrogarlo, mientras, es objeto de críticas por no haber previsto la posible radicalización del mayor de los hermanos de origen checheno, quien pasó seis meses en el Cáucaso.

“Según el centro médico Beth Israel Deaconess, Dzhojar Tsarnaev sigue en estado grave”, informó el FBI a pedido del establecimiento hospitalario.

En tanto, Menino confirmó que Dzokhar no será instruido sobre las protecciones que la ley le confiere y los derechos Miranda, que permiten que el sospechoso guarde silencio al momento de su arresto.

La decisión sería invocada ante la naturaleza del caso, y ha sido la norma empleada por el Gobierno federal en las detenciones de sospechosos de terrorismo.

Atentado no opacará reforma migratoria

Por otra parte, los senadores Charles Schumer y Lindsay Graham, se pronunciaron de manera categórica contra cualquier intento para utilizar los ataques terroristas de Boston como excusa para boicotear el debate para la reforma migratoria.

Ambos señalaron que por el contrario, este incidente evidenció la necesidad de avanzar la reforma a partir de los mejores controles que supondrá en la población de inmigrantes indocumentados y los flujos futuros.

Los senadores son parte de la llamada pandilla de los ocho, que la semana pasada presentaron una iniciativa de reforma apoyada por la Casa Blanca.

Con información de NTX y EFE

PERFIL

El boxeador


El checheno Tamerlan Tsarnaev, de 26 años, quien murió al enfrentar a la Policía el jueves, inició en Estados Unidos su carrera de boxeador y quería formar parte del equipo olímpico estadounidense.

Nacido en Majachkalá, la capital de la república norcaucásica rusa de Daguestán, vecina de Chechenia, se habría trasladado en 2002 a EU, al igual que su hermano.

Según el diario Lowell Sun ganó en enero de 2004 un Guante de Oro como novato dentro del peso semipesado.

Después de haber realizado su primera pelea con éxito, tras haber llegado al país en el 2003, declaró: “Me gusta Estados Unidos (...) hay una gran cantidad de puestos de trabajo. Eso es algo que no existe en Rusia. Aquí tienes la oportunidad de hacer dinero si estás dispuesto a trabajar”.

Tamerlan continuó su carrera dentro del boxeo y de acuerdo con informes de prensa, participó en peleas regionales. Según el Sun, ganó el prestigioso trofeo Rocky Marciano como el campeón de New England dentro del peso pesado.

Estudiaba ingeniería en Bunker Hill Community College, en Boston, donde pidió un permiso que le permitiera entrenar de cara a participar en el Torneo de Campeones de los Guantes de Oro, que se celebró en Salt Lake City, en 2009.

Una tía de Tamerlan dijo que éste se convirtió recientemente en un musulmán devoto que rezaba cinco veces al día.

PERFIL

El antisociable

Dzhojar, el menor de los hermanos Tsarnaev consiguió en 2011 una beca universitaria de dos mil 500 dólares para estudiar medicina en Cambridge y estaba registrado como un estudiante de la Universidad de Massachusetts-Dartmouth.

De 19 años, también nació en Majachkalá, Daguestán, vecina de Chechenia. Llegó a estados Unidos cuando tenía nueve años.

Dzhojar y su hermano vivían en una casa con seis miembros de una misma familia, que al parecer incluiría a otras dos hermanas.

También es un atleta, que asistió al Cambridge Rindge y Latin School, en Massachusetts, y compitió con el equipo de lucha libre. De acuerdo con varios informes periodísticos, en 2011 fue nombrado All Star de la Liga de Invierno del Gran Boston.

El joven participaba en clases de lucha y, según indicó una ex compañera de clase a “Fox 25”, era una persona callada y poco sociable.

> ANÁLISIS

La huella de Boston en la memoria y la política de EU

EFE/EL PAÍS

Las imágenes del lunes al viernes en Boston parecían parte del rodaje de una película hollywoodense. Día de fiesta, explosiones, muertos y heridos, operativos policiacos, cacería de sospechosos y, finalmente, aplausos para los agentes de seguridad, pues atraparon a los malos.

Pero la realidad para el presidente Barack Obama, es que tras una “semana negra”, Estados Unidos se encuentra ante el riesgo de prolongar una guerra contra el terrorismo que se pretendía superada.

Desde los sangrientos atentados perpetrados por Al Qaeda hace más de 11 años a las Torres Gemelas de Nueva York no vivía Estados Unidos unas jornadas tan dramáticas, con muertos y heridos en sus calles, tanquetas en las avenidas de alguna gran ciudad y psicosis de paquetes bomba por todo el país.

Los atentados del maratón de Boston, ejecutados según todos los indicios por los hermanos Tamerlan y Dzhojar Tsarnaev, han devuelto al pueblo americano a un pasado de inseguridad que empezaba a tener olvidado.

Y, aunque resuelto eficazmente el caso, con la muerte a tiros de Tamerlan y la detención espectacular de Dzhojar, el episodio va a dejar sin duda huella en la memoria y el subconsciente de los estadounidenses.

La procedencia extranjera de los dos presuntos autores abre un sinfín de interrogantes sobre los motivos políticos o religiosos de su acción y sobre el eventual respaldo obtenido de grupos foráneos peligrosos.

Su origen chechén plantea además el riesgo de contaminación de la vida estadounidense con un conflicto foráneo irresoluble.

Durante días después de los atentados, que se cobraron la vida de tres personas, entre ellas un niño de ocho años, e hirieron a más de 170 en esa ciudad símbolo de la Revolución Americana, la población no supo quién había cometido la carnicería y todavía hoy sigue sin saber por qué razón.

Al final, con la captura del segundo sospechoso, las fuerzas de seguridad estadounidenses, en particular el Buró Federal de Investigaciones (FBI), se han anotado un gran éxito, porque han sabido trabajar de manera coordinada para cerrar, relativamente en poco tiempo, un caso que estaba provocando enorme angustia en la población.

“Han trabajado como deben hacerlo, como un equipo, y les estamos muy agradecidos por ello”, decía el presidente Barack Obama en una declaración ante los medios tras la captura de Dzhojar Tsarnaev en un barrio de las afueras de Boston.

Pero, como advertía a renglón seguido, quedan muchas preguntas sin responder.

La primera de ellas: ¿Cómo es posible que unos jóvenes que han crecido y estudiado aquí, como parte de nuestras comunidades y de nuestro país, recurran a semejante violencia?, se preguntó el presidente.

En definitiva, ¿qué es lo que hace que algunos individuos desarrollen tal odio contra la sociedad y la comunidad que los acoge?

Y en relación con ello, ¿cómo llega a producirse el adoctrinamiento de unos jóvenes que tanto sus familiares como sus amistades describen como estadounidenses perfectamente corrientes?

Son preguntas difíciles que llegan en un momento clave, precisamente cuando el Senado de Estados Unidos da trámite un proyecto de reforma migratoria integral cuyo objetivo es la legalización de 11 millones de extranjeros indocumentados —en su mayoría de origen mexicano—  que llevan años si no décadas “en las sombras”.

Los atentados de Boston, a este respecto, amenazan con avivar las dudas de la oposición republicana sobre el objetivo mismo de la reforma migratoria.

Al comienzo de la primera audiencia del Comité Judicial del Senado dedicada a debatir el proyecto bipartidista recién presentado, el senador republicano Charles Grassley pidió una reflexión más pausada, debido a las incógnitas que suscitan, en su opinión, el atentado terrorista y los acontecimientos de Boston de estos días.

“¿Cómo pueden unos individuos eludir a las autoridades y planear semejantes ataques en nuestro suelo? ¿Cómo podemos reforzar nuestros controles de seguridad sobre la gente que quiere entrar en los Estados Unidos?”, se preguntó el senador.

Muchas cosas podrían cambiar en la política estadounidense como consecuencia de los sucesos de la semana, que terminó cuando los ciudadanos de Boston salieron la noche del viernes con júbilo a la calle para celebrar la captura del presunto coautor de las explosiones del pasado lunes, el joven Dzhojar Tsarnaev, después de una cinco días de shock, duelo y angustia.

La investigación del atentado de Boston, cuyas consecuencias pueden variar considerablemente si se trata de una acción aislada o planificada desde el exterior, presenta ya una serie de desafíos políticos y de seguridad que pueden acabar influyendo en la agenda de Gobierno de Barack Obama, quien, de entrada, se encuentra ante el riesgo de prolongar una guerra contra el terrorismo que se pretendía superada.

PROPUESTA DE JHON MCCAIN

Que se le trate como terrorista

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Los senadores republicanos John McCain y Lindsey Graham, pidieron declarar como “combatiente enemigo” a Dzhojar Tsarnaev, el segundo sospechoso de los ataques de Boston, pese a su condición de estadounidense naturalizado. Para los senadores, las acusaciones que penden contra Tsarnaev justifican que sea colocado en la misma categoría que el Gobierno aplica a los sospechosos de terrorismo.

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