Internacional
Dueños de mina chilena piden disculpas por accidente que atrapó a mineros
Los empresarios comparecieron en la reunión de una Comisión Especial del Congreso chileno que investiga el incidente
SANTIAGO, CHILE (31/AGO/2010).- Los dueños de la mina San José pidieron "disculpas" públicas por el accidente que dejó a 33 mineros sepultados al interior de yacimiento, según dijo este martes su gerente general Alejandro Bohn, al declarar voluntariamente en una comisión del Congreso chileno.
"El dolor que ha causado esta situación indeseada e imprevista por nosotros, merece que pidamos disculpas por la angustia que se ha vivido en estos días. Ha sido una situación terrible y esperamos que tenga buen término muy pronto", dijo Bohn, según reproducen medios locales.
"Jamás tuvimos intención de provocar daño alguno a nuestros trabajadores, ni contábamos con información que permitiera prevenir una catástrofe de esta envergadura. No tendríamos trabajadores en la mina si hubiésemos sabido del peligro que esto involucraba", puntualizó.
Bohn, junto a su socio Marcelo Kemeny, fueron citados este martes a una reunión de una Comisión Especial del Congreso chileno que investiga el accidente que el 5 de agosto dejó a los mineros atrapados.
"Como compañía vamos a hacer todo lo posible para poner a disposición de nuestros trabajadores y acreedores todos los bienes que tiene disponible nuestra empresa para concurrir a ellos en todo lo que sea necesario", agregó.
La comisión del Congreso chileno busca determinar las responsabilidades de organismos estatales que permitieron la reapertura de las operaciones de la mina San José, después que un accidente mató a uno de sus trabajadores en 2007.
Los dueños de la mina concurrieron voluntariamente a declarar a esta comisión.
Bohn señaló que "en cuanto a las acusaciones sobre eventuales presiones indebidas a las entidades gubernamentales con el fin de reabrir nuestra mina queremos dejar en claro que estas representan injurias y calumnias".
"Nuestros trabajadores y sus familias nos están dando un ejemplo de valor y entereza. Esperamos que pronto estén reunidos", apostilló Bohn.
La justicia chilena hasta ahora no los ha citado por este caso, sino que ambos son investigados por el accidente que sufrió a inicios de año un trabajador que resultó con una de sus piernas cercenadas.
"El dolor que ha causado esta situación indeseada e imprevista por nosotros, merece que pidamos disculpas por la angustia que se ha vivido en estos días. Ha sido una situación terrible y esperamos que tenga buen término muy pronto", dijo Bohn, según reproducen medios locales.
"Jamás tuvimos intención de provocar daño alguno a nuestros trabajadores, ni contábamos con información que permitiera prevenir una catástrofe de esta envergadura. No tendríamos trabajadores en la mina si hubiésemos sabido del peligro que esto involucraba", puntualizó.
Bohn, junto a su socio Marcelo Kemeny, fueron citados este martes a una reunión de una Comisión Especial del Congreso chileno que investiga el accidente que el 5 de agosto dejó a los mineros atrapados.
"Como compañía vamos a hacer todo lo posible para poner a disposición de nuestros trabajadores y acreedores todos los bienes que tiene disponible nuestra empresa para concurrir a ellos en todo lo que sea necesario", agregó.
La comisión del Congreso chileno busca determinar las responsabilidades de organismos estatales que permitieron la reapertura de las operaciones de la mina San José, después que un accidente mató a uno de sus trabajadores en 2007.
Los dueños de la mina concurrieron voluntariamente a declarar a esta comisión.
Bohn señaló que "en cuanto a las acusaciones sobre eventuales presiones indebidas a las entidades gubernamentales con el fin de reabrir nuestra mina queremos dejar en claro que estas representan injurias y calumnias".
"Nuestros trabajadores y sus familias nos están dando un ejemplo de valor y entereza. Esperamos que pronto estén reunidos", apostilló Bohn.
La justicia chilena hasta ahora no los ha citado por este caso, sino que ambos son investigados por el accidente que sufrió a inicios de año un trabajador que resultó con una de sus piernas cercenadas.