Internacional
Documentan hallazgo de 147 cadáveres en el río Queiq de Siria
La organización Human Rights Watch, expone que los fallecidos, aparentemente torturados, fueron registrados en áreas dominadas por el régimen
EL CAIRO, EGIPTO (04/JUN/2013).- El hallazgo de al menos 147 cadáveres que fueron lanzados al río de la ciudad siria de Alepo entre enero y marzo de este año apunta a una posible implicación del régimen en esos actos, indicó hoy la organización Human Rights Watch (HRW).
El grupo de derechos humanos señaló en un comunicado que ha visitado el lugar donde los cuerpos fueron encontrados, entrevistó a los residentes y activistas que los hallaron, y revisó más de 350 fotografías y vídeos de las víctimas.
Los documentos gráficos demuestran, según HRW, que muchos de los fallecidos tenían signos de haber sido detenidos y luego ejecutados, ya que aparecieron con las manos atadas a la espalda, heridas de disparos en las cabezas y las bocas tapadas.
"Es difícil pensar cómo 147 personas pudieron ser ejecutadas y sus cuerpos tirados al río en una zona controlada por el gobierno, como indican las pruebas, sin el conocimiento de las fuerzas gubernamentales que operan en la zona", apuntó el investigador de HRW Ole Solvang.
Según la organización, es probable que las ejecuciones se registraran en áreas controladas por el régimen por los lugares donde se hallaron los cadáveres.
El río Queiq atraviesa Alepo, la segunda ciudad del país y ubicada en el norte de Siria, y cruza la línea que divide los barrios del noroeste, bajo el control general del régimen, y los del sureste, de la oposición.
Según los residentes consultados por el grupo, los cadáveres fueron hallados en un puente que la oposición controla al sur de la línea divisoria, por lo que es difícil que los rebeldes los hubieran lanzado al norte del puente, zona que está al alcance de los francotiradores leales al presidente sirio, Bachar al Asad.
Aunque los grupos de activistas han denunciado el hallazgo de más de 230 cuerpos en el río entre el 29 de enero pasado y el 14 de marzo, HRW solo pudo contabilizar 147 fallecidos en esas circunstancias, todos ellos hombres entre 11 y 64 años.
El grupo identificó a 61 de esas personas y estimó que el número total podría ser mayor, ya que -según activistas- campesinos locales habían quemado al menos 40 cadáveres que habían sido llevados por la corriente del río hasta las afueras de Alepo.
Al menos 57 víctimas fueron encontradas el 29 de enero pasado, una cifra que fue disminuyendo en los dos meses siguientes y, según los testimonios recogidos, a partir de marzo el nivel del agua fluvial se volvió demasiado bajo como para transportar los cuerpos.
Damasco ha acusado al extremista Frente al Nusra de llevar a cabo tales ejecuciones y apuntado que los cuerpos sin vida se encontraron en zonas controladas por la oposición.
Para Solvang, el Consejo de Seguridad de la ONU debería denunciar a Siria ante la Corte Penal Internacional y pedir al Gobierno de Al Asad que permita el acceso al país de la comisión de investigación de Naciones Unidas.
El grupo de derechos humanos señaló en un comunicado que ha visitado el lugar donde los cuerpos fueron encontrados, entrevistó a los residentes y activistas que los hallaron, y revisó más de 350 fotografías y vídeos de las víctimas.
Los documentos gráficos demuestran, según HRW, que muchos de los fallecidos tenían signos de haber sido detenidos y luego ejecutados, ya que aparecieron con las manos atadas a la espalda, heridas de disparos en las cabezas y las bocas tapadas.
"Es difícil pensar cómo 147 personas pudieron ser ejecutadas y sus cuerpos tirados al río en una zona controlada por el gobierno, como indican las pruebas, sin el conocimiento de las fuerzas gubernamentales que operan en la zona", apuntó el investigador de HRW Ole Solvang.
Según la organización, es probable que las ejecuciones se registraran en áreas controladas por el régimen por los lugares donde se hallaron los cadáveres.
El río Queiq atraviesa Alepo, la segunda ciudad del país y ubicada en el norte de Siria, y cruza la línea que divide los barrios del noroeste, bajo el control general del régimen, y los del sureste, de la oposición.
Según los residentes consultados por el grupo, los cadáveres fueron hallados en un puente que la oposición controla al sur de la línea divisoria, por lo que es difícil que los rebeldes los hubieran lanzado al norte del puente, zona que está al alcance de los francotiradores leales al presidente sirio, Bachar al Asad.
Aunque los grupos de activistas han denunciado el hallazgo de más de 230 cuerpos en el río entre el 29 de enero pasado y el 14 de marzo, HRW solo pudo contabilizar 147 fallecidos en esas circunstancias, todos ellos hombres entre 11 y 64 años.
El grupo identificó a 61 de esas personas y estimó que el número total podría ser mayor, ya que -según activistas- campesinos locales habían quemado al menos 40 cadáveres que habían sido llevados por la corriente del río hasta las afueras de Alepo.
Al menos 57 víctimas fueron encontradas el 29 de enero pasado, una cifra que fue disminuyendo en los dos meses siguientes y, según los testimonios recogidos, a partir de marzo el nivel del agua fluvial se volvió demasiado bajo como para transportar los cuerpos.
Damasco ha acusado al extremista Frente al Nusra de llevar a cabo tales ejecuciones y apuntado que los cuerpos sin vida se encontraron en zonas controladas por la oposición.
Para Solvang, el Consejo de Seguridad de la ONU debería denunciar a Siria ante la Corte Penal Internacional y pedir al Gobierno de Al Asad que permita el acceso al país de la comisión de investigación de Naciones Unidas.