Internacional

Critica el Vaticano a China por ordenar a obispo sin permiso

La Santa Sede causó a la Iglesia católica respaldada por el gobierno de ese país de dañar seriamente la fe y; el obispo está en peligro de ser excomulgado

CIUDAD DEL VATICANO (24/NOV/2010).- El Vaticano criticó el miércoles a China por haber ordenado a un obispo sin consentimiento papal, acusó a la Iglesia católica respaldada por el gobierno de ese país de dañar seriamente la fe y advirtió que el obispo está en peligro de ser excomulgado.

En un comunicado, El Vaticano también acusó a las autoridades chinas de cometer "graves violaciones a la libertad de religión y conciencia" al obligar a obispos aprobados por el Vaticano a que asistieran a la ceremonia de ordenación del reverendo Joseph Guo Jincai.

Guo fue ordenado el sábado obispo de Chengde, en China. Fue la primera vez en cinco años que el país tomó una medida así sin el consentimiento de Roma. Según versiones de prensa, las autoridades chinas obligaron al menos a tres obispos aprobados por El Vaticano a asistir al acto tras aislarlos con días de anticipación.

China comunista obligó en 1951 a sus católicos romanos a que interrumpieran vínculos con El Vaticano y sólo permite la práctica de esta fe en las iglesias que cuentan con la aprobación gubernamental, aunque millones de chinos pertenecen a congregaciones no oficiales leales a Roma.

En los últimos años, bajo el Papa Benedicto XVI, las relaciones han mejorado y el pontífice afirmó que la restauración de las relaciones diplomáticas con Beijing es una prioridad.

Las disputas por los nombramientos en la iglesia oficial en China han sido evitadas mediante negociaciones discretas sobre los candidatos, lo cual ha permitido varias ordenaciones de obispos con la venia de la Santa Sede.

Sin embargo, éste no fue el caso en la ordenación de Guo, secretario adjunto de la Asociación Patriótica Católica China, el grupo bajo control gubernamental que dirige las iglesias católicas en China.

Guo se arriesga a una excomunión automática, el castigo más severo conforme a la ley eclesiástica, dijo El Vaticano.

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