Internacional
Coalición política de Yemen enfrenta obstáculo
Si el líder de Yemen llega a firmar se convertiría en el tercer jefe de estado árabe derrocado por la ola de levantamientos populares
SANA, YEMEN (30/ABR/2011).- El acuerdo para terminar con la crisis política en Yemen encontró obstáculos con el surgimiento de dudas sobre si el presidente Ali Abdullah Saleh firmaría el documento que lo despojaría del poder dentro de un mes.
Sin embargo, la principal coalición de oposición dijo que todavía habían esperanzas de que los ricos estados del Golfo Pérsico que negociaron el acuerdo sean capaces de garantizar la firma de Saleh, un sobreviviente político que ha enfrentado durante tres meses las protestas que buscan su derrocamiento.
"Hasta ahora, todavía tenemos esperanza de que los esfuerzos de que la Secretaría General del Consejo de Cooperación del Golfo tenga éxito a la hora de convencer al presidente para que firme", dijo un prominente líder de la oposición, hablando con la condición de mantener su anonimato.
Saleh, quien ha gobernado Yemen por cerca de 33 años, tendría que haber firmado un acuerdo, que de implementarse, lo convertiría en el tercer jefe de estado árabe derrocado por la ola de levantamientos populares.
Pero en un giro de último minuto, un funcionario del gobierno dijo que se estaban desarrollando conversaciones dentro del partido gobernante sobre si Saleh firmaría su retiro o si delegaría este acto en sus correligionarios. Este cambio podría sembrar dudas sobre la totalidad del acuerdo.
Estados Unidos y la vecina Arabia Saudita quieren que Yemen resuelva su situación para evitar el caos que dejaría espacio a Al Qaeda para operar con más libertad.
Saleh, que es considerado un aliado de Estados Unidos contra el brazo local de Al Qaeda, obligó a los mediadores a dividir la ceremonia de firma en dos días, además de objetar la presencia de representantes qataríes.
Los analistas estiman que una ventana de 30 días hasta la renuncia de Saleh deja bastante tiempo a las fuerzas descontentas de la vieja guardia para provocar problemas en Yemen, un país donde la mitad de la población tiene armas y Al Qaeda ha ganado espacio en las regiones montañosas.
En el caso de que el acuerdo prospere, Saleh nombraría un primer ministro entre los opositores para dirigir un gobierno de transición, que llamaría a elecciones presidenciales 60 días después de su salida del gobierno.
Sin embargo, la principal coalición de oposición dijo que todavía habían esperanzas de que los ricos estados del Golfo Pérsico que negociaron el acuerdo sean capaces de garantizar la firma de Saleh, un sobreviviente político que ha enfrentado durante tres meses las protestas que buscan su derrocamiento.
"Hasta ahora, todavía tenemos esperanza de que los esfuerzos de que la Secretaría General del Consejo de Cooperación del Golfo tenga éxito a la hora de convencer al presidente para que firme", dijo un prominente líder de la oposición, hablando con la condición de mantener su anonimato.
Saleh, quien ha gobernado Yemen por cerca de 33 años, tendría que haber firmado un acuerdo, que de implementarse, lo convertiría en el tercer jefe de estado árabe derrocado por la ola de levantamientos populares.
Pero en un giro de último minuto, un funcionario del gobierno dijo que se estaban desarrollando conversaciones dentro del partido gobernante sobre si Saleh firmaría su retiro o si delegaría este acto en sus correligionarios. Este cambio podría sembrar dudas sobre la totalidad del acuerdo.
Estados Unidos y la vecina Arabia Saudita quieren que Yemen resuelva su situación para evitar el caos que dejaría espacio a Al Qaeda para operar con más libertad.
Saleh, que es considerado un aliado de Estados Unidos contra el brazo local de Al Qaeda, obligó a los mediadores a dividir la ceremonia de firma en dos días, además de objetar la presencia de representantes qataríes.
Los analistas estiman que una ventana de 30 días hasta la renuncia de Saleh deja bastante tiempo a las fuerzas descontentas de la vieja guardia para provocar problemas en Yemen, un país donde la mitad de la población tiene armas y Al Qaeda ha ganado espacio en las regiones montañosas.
En el caso de que el acuerdo prospere, Saleh nombraría un primer ministro entre los opositores para dirigir un gobierno de transición, que llamaría a elecciones presidenciales 60 días después de su salida del gobierno.