Internacional

Chavistas arrasan en las elecciones

Los socialistas triunfan en 20 de 23 gobernaciones; el opositor Henrique Capriles es reelegido en el Estado de Miranda

CARACAS, VENEZUELA (18/DIC/2012).- El Gobierno de Venezuela interpretó el triunfo del chavismo en las elecciones regionales como un apoyo incondicional al presidente, Hugo Chávez, y el líder opositor, Henrique Capriles, llamó a mantener la lucha, mientras que el país sigue pendiente de las noticias sobre al salud del gobernante que llegan de Cuba.

Las elecciones regionales que se celebraron en Venezuela, tiñeron del rojo del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) el mapa del país caribeño y dejaron aún más limitados los movimientos de la oposición, derrotada el 7 de octubre pasado en los comicios presidenciales y arrollado en los comicios regionales, en los que apenas consiguió 3 de 23 gobernaciones en juego.

El vice presidente venezolano, Nicolás Maduro dijo que para quien ese "pueblo" que votó por los candidatos de Gobierno ha dado una lección "de conciencia" y "de determinación".
Chávez, quien se recupera de su cuarta intervención quirúrgica en La Habana para hacer frente al cáncer que anunció padecer en junio de 2011, no se ha manifestado con respecto al triunfo en las primeras elecciones en que no estuvo presente en 14 años.

El mandatario, reelegido el 7 de octubre para un nuevo periodo presidencial de seis años (2013-2019), debe asumir el 10 de enero, aunque él mismo ha declarado que de no presentarse a la nueva investidura a causa de su enfermedad, el chavismo debe apoyar una posible candidatura del hoy vice presidente. Maduro señaló durante la celebración de los 182 años de la muerte de El Libertador, Simón Bolívar, que el pueblo chavista ha sentido "como nunca" el orgullo y admiración "por la obra de Chávez".

Además, apuntó que tras las elecciones regionales el pueblo venezolano se liberó "del yugo de la burguesía regional" en estados en los que gobernaba la oposición como Carabobo, Nueva Esparta, Mérida, Monagas, Táchira y Zulia.

Sin embargo, el chavismo no logró vencer en el céntrico estado Miranda, donde el gobernador y ex candidato presidencial, Henrique Capriles, logró ser reelegido y vencer al aspirante del PSUV Elías Jaua, ex vicepresidente de Chávez hasta hace un par de meses y pieza fuerte del mandatario para reducir a la oposición.

FRASE

''Este pueblo está determinado a acompañar a Chávez en todas las circunstancias''.

Nicolás Maduro, vice presidente de Venezuela.

ANÁLISIS

Ecos perjudiciales del triunfo


Orestes E. Díaz Rodríguez

Las elecciones regionales constituían un reto mayor para la oposición que para el oficialismo, como han mostrado los resultados. En la teoría de los ciclos electorales es cosa aceptada que en los comicios estatales, legislativos o municipales que se celebran inmediatamente después de las elecciones presidenciales tiende a predominar el partido ganador de las generales.

Quizás la ausencia del mandatario y principalmente,  el deseo de avanzar contra un régimen considerado  lesivo,  facilitó que se insuflara injustificadamente las posibilidades opositoras, aun cuando un mes antes se llegara a la conclusión que dentro del actual estado de cosas es cada vez más improbable una derrota electoral del chavismo.

Uso desproporcionado de los recursos de la maquinaria del Estado, control de las instituciones autónomas clave y jugar en el límite de las reglas y hasta apartarse de las mismas cuando es conveniente, son algunas de las fortalezas del oficialismo que inclinan en última instancia la balanza.

Pero Henrique Capriles logró imponerse  nada menos que al ex vicepresidente Elías Jaua haciendo que la victoria no tenga tampoco el sabor arrollador que reflejan muchos medios y el propio chavismo.

A esta hora debe de haber un malestar justificado, pero no reconocido en el estado mayor oficialista, el principal adversario, la amenaza del status quo bolivariano, resurge fortalecido en las circunstancias menos propicias.

El primer efecto de la victoria de Capriles será que a como dé lugar el mandatario enfermo intentará cumplir el trámite de tomar posesión, a fin de evitar, como exige la Constitución, una contienda electoral entre su delfín y el fogueado líder opositor.

El problema vendría después, pues para evitar definitivamente ese escenario el mandatario inhabilitado de facto, tendría que vencer durante los próximos cuatro años a un adversario aún más incruento que lo ha lanzado cuatro veces a la lona en menos de 18 meses.

Es precisamente a partir de ahora cuando será más fuerte que nunca la tentación de interpretar de forma laxa la letra constitucional. Por cierto, ¡cuántas situaciones límites devinieron de la misma Carta Magna que con tanta ilusión promulgaron en 1999!

Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG

www.orestesenrique.wordpress.com

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