Internacional
Brasil anuncia recortes presupuestarios
Busca compensar un alza del gasto social en respuesta a las exigencias de los manifestantes
RÍO DE JANEIRO, BRASIL (30/JUN/2013).- El Gobierno de Brasil subirá los impuestos o hará recortes presupuestarios para compensar cualquier alza del gasto social en respuesta a las protestas que sacuden a todo el país, informó el ministro de Hacienda, Guido Mantega.
En una entrevista publicada este domingo por el diario O Globo, Mantega recalcó el compromiso del Gobierno con sus metas fiscales pese a las demandas de los manifestantes por mayor gasto en salud y educación, menores precios del transporte público y una mejora de su calidad.
El ministro declaró que cualquier medida en ese sentido será compensada "con un corte de gastos u otro impuesto", aunque aún no sabe qué tasa podría aumentar en ese caso.
Este viernes, el real cayó 1.63% frente al dólar debido al temor de los inversores de que de la presidenta Dilma Rousseff aumente el gasto social, en ánimos de calmar a los manifestantes, y este agrave el déficit presupuestario del país.
La moneda brasileña ha caído casi un 14% desde mediados de abril, también por las indicaciones de la Reserva Federal de que reducirá los estímulos monetarios, lo que hace más atractivos los activos en dólares.
Mantega aseguró que el tipo de cambio ahora perjudica a Brasil, pero afirmó creer que se trata de una "turbulencia pasajera".
Según O Globo, la aprobación de los proyectos presentados en respuesta a las reclamaciones de los manifestantes acarrearían gastos por 50 mil 800 millones de reales (unos 22 mil 800 millones de dólares) para el erario público.
La mayor partida sería con la propuesta legislativa de dedicar el 10% de los Ingresos Corrientes Brutos del Estado a la Salud, que ascenderían a entre 35 mil 500 y 40 mil millones de reales (entre 15 mil 900 y 17 mil 900 millones de dólares).
Este domingo, están convocadas otras dos manifestaciones que se dirigirán al estadio Maracaná, donde Brasil y España disputarán la final de la Copa Confederaciones.
Algunos manifestantes ya se han comenzado a congregar en la Plaza Saens Peña, en el barrio de Tijuca, cerca del estadio.
Las protestas, las mayores llevadas a cabo en varias décadas en Brasil, se extendieron por todo el país en las últimas tres semanas a partir del alza de precio del transporte público en Sao Paulo.
Ahora cuentan con una larga lista de exigencias como una mayor inversión pública en educación y salud, y críticas a la corrupción y al elevado costo de la organización de la Copa Confederaciones y del Mundial de 2014.
En una entrevista publicada este domingo por el diario O Globo, Mantega recalcó el compromiso del Gobierno con sus metas fiscales pese a las demandas de los manifestantes por mayor gasto en salud y educación, menores precios del transporte público y una mejora de su calidad.
El ministro declaró que cualquier medida en ese sentido será compensada "con un corte de gastos u otro impuesto", aunque aún no sabe qué tasa podría aumentar en ese caso.
Este viernes, el real cayó 1.63% frente al dólar debido al temor de los inversores de que de la presidenta Dilma Rousseff aumente el gasto social, en ánimos de calmar a los manifestantes, y este agrave el déficit presupuestario del país.
La moneda brasileña ha caído casi un 14% desde mediados de abril, también por las indicaciones de la Reserva Federal de que reducirá los estímulos monetarios, lo que hace más atractivos los activos en dólares.
Mantega aseguró que el tipo de cambio ahora perjudica a Brasil, pero afirmó creer que se trata de una "turbulencia pasajera".
Según O Globo, la aprobación de los proyectos presentados en respuesta a las reclamaciones de los manifestantes acarrearían gastos por 50 mil 800 millones de reales (unos 22 mil 800 millones de dólares) para el erario público.
La mayor partida sería con la propuesta legislativa de dedicar el 10% de los Ingresos Corrientes Brutos del Estado a la Salud, que ascenderían a entre 35 mil 500 y 40 mil millones de reales (entre 15 mil 900 y 17 mil 900 millones de dólares).
Este domingo, están convocadas otras dos manifestaciones que se dirigirán al estadio Maracaná, donde Brasil y España disputarán la final de la Copa Confederaciones.
Algunos manifestantes ya se han comenzado a congregar en la Plaza Saens Peña, en el barrio de Tijuca, cerca del estadio.
Las protestas, las mayores llevadas a cabo en varias décadas en Brasil, se extendieron por todo el país en las últimas tres semanas a partir del alza de precio del transporte público en Sao Paulo.
Ahora cuentan con una larga lista de exigencias como una mayor inversión pública en educación y salud, y críticas a la corrupción y al elevado costo de la organización de la Copa Confederaciones y del Mundial de 2014.