Internacional
Boudou, en el banquillo de los acusados
Diputados opositores ya pidieron que renuncie a su puesto para enfrentar la ley
BUENOS AIRES, ARGENTINA (30/JUN/2014).- Por corrupción, soborno y tráfico de influencias, el vicepresidente argentino, Amado Boudou, fue procesado el viernes pasado; este es el primer caso en el que la justicia de Argentina juzga a un funcionario con ese cargo.
La oposición en Argentina ya pidió que se separara del cargo a Boudou, mientras que algunos funcionarios más optan por realizar un juicio político contra el acusado, o que éste pida licencia para ser juzgado sin que su puesto influya en la decisión de la justicia.
Por su parte, la presidenta de Argentina no ha emitido alguna opinión respecto al caso.
El juez Ariel Lijo procesó a Boudou por “cohecho pasivo y negociaciones incompatibles” por su supuesta intervención cuando era ministro de Economía para salvar de la quiebra a la imprenta de billetes Ciccone Calcográfica y de haber contribuido a dejar en manos de supuestos allegados suyos la gestión de la empresa.
Además, al vicepresidente se le embargaron sus bienes con un valor de más de 24 mil 600 dólares, según el Centro de Información Judicial de ese país. Por su parte, Boudou calificó las acusaciones como una “patraña”.
A pesar de ser un personaje cercano a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, el acusado aseguró que el caso no afectará a nadie más que a él, pues su intención nunca fue involucrar a alguien, y aseguró, en una entrevista radiofónica, que el ataque está centrado contra él, también aseguró tener la verdad del caso.
La defensa de Boudou afirmó que ya se encuentran trabajando en la apelación del acusado, y consideraron que el vicepresidente fue objeto de un ataque por parte de los jueces que lo señalan de delitos de corrupción.
Al momento de ser notificado de su caso, Amado Boudou se encontraba en una gira de trabajo por Cuba y Panamá. En Argentina el vicepresidente es el encargado de cubrir al presidente en caso de que el ejecutivo se encuentre de viaje, muerte, enfermedad o renuncia, también tiene como obligación presidir el senado del aquel país.
El caso Ciccone, como se le conoce a la investigación, se abrió en febrero de 2012. Amado Boudou llegó a la vicepresidencia gracias a la elección popular, compartiendo el triunfo con Cristina Fernández. La presidenta consideró a Boudou en otras ocasiones como un “aliado”.
PERFIL
Sonriente y fiel a Cristina
Sus gustos por las guitarras, las chaquetas de cuero y las motos son más conocidos que su participación en el Gobierno argentino
Aimé, como lo conocen sus amigos, fue militante de centro derecha durante su juventud y ministro de Economía en 2009.
En 2012, el vicepresidente arremetió contra la prensa y los jueces que lo juzgaron en 2012 por posibles negocios monopólicos en su país.
De carácter jovial, y sonriente, Boudou recientemente volvió a aparecer en la escena política para cubrir a Cristina Fernández durante su enfermedad.
El caso Ciccone
Amado Boudou fue señalado por haber comprado la empresa Ciccone Calcografía, una de las imprentas más grandes de Argentina, salvándola de la quiebra mientras era ministro de Economía en aquel país sudamericano.
La justicia también lo acusa de usar su cargo como ministro de Economía para acaparar el negocio de una manera monopólica. La oposición argentina no duda en acusarlo de esas conductas.
En 2012, Boudou ya había sido acusado de corrupción, y en ese entonces calificó a sus acusadores de realizar un “ataque de mafias”.
La oposición en Argentina ya pidió que se separara del cargo a Boudou, mientras que algunos funcionarios más optan por realizar un juicio político contra el acusado, o que éste pida licencia para ser juzgado sin que su puesto influya en la decisión de la justicia.
Por su parte, la presidenta de Argentina no ha emitido alguna opinión respecto al caso.
El juez Ariel Lijo procesó a Boudou por “cohecho pasivo y negociaciones incompatibles” por su supuesta intervención cuando era ministro de Economía para salvar de la quiebra a la imprenta de billetes Ciccone Calcográfica y de haber contribuido a dejar en manos de supuestos allegados suyos la gestión de la empresa.
Además, al vicepresidente se le embargaron sus bienes con un valor de más de 24 mil 600 dólares, según el Centro de Información Judicial de ese país. Por su parte, Boudou calificó las acusaciones como una “patraña”.
A pesar de ser un personaje cercano a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, el acusado aseguró que el caso no afectará a nadie más que a él, pues su intención nunca fue involucrar a alguien, y aseguró, en una entrevista radiofónica, que el ataque está centrado contra él, también aseguró tener la verdad del caso.
La defensa de Boudou afirmó que ya se encuentran trabajando en la apelación del acusado, y consideraron que el vicepresidente fue objeto de un ataque por parte de los jueces que lo señalan de delitos de corrupción.
Al momento de ser notificado de su caso, Amado Boudou se encontraba en una gira de trabajo por Cuba y Panamá. En Argentina el vicepresidente es el encargado de cubrir al presidente en caso de que el ejecutivo se encuentre de viaje, muerte, enfermedad o renuncia, también tiene como obligación presidir el senado del aquel país.
El caso Ciccone, como se le conoce a la investigación, se abrió en febrero de 2012. Amado Boudou llegó a la vicepresidencia gracias a la elección popular, compartiendo el triunfo con Cristina Fernández. La presidenta consideró a Boudou en otras ocasiones como un “aliado”.
PERFIL
Sonriente y fiel a Cristina
Sus gustos por las guitarras, las chaquetas de cuero y las motos son más conocidos que su participación en el Gobierno argentino
Aimé, como lo conocen sus amigos, fue militante de centro derecha durante su juventud y ministro de Economía en 2009.
En 2012, el vicepresidente arremetió contra la prensa y los jueces que lo juzgaron en 2012 por posibles negocios monopólicos en su país.
De carácter jovial, y sonriente, Boudou recientemente volvió a aparecer en la escena política para cubrir a Cristina Fernández durante su enfermedad.
El caso Ciccone
Amado Boudou fue señalado por haber comprado la empresa Ciccone Calcografía, una de las imprentas más grandes de Argentina, salvándola de la quiebra mientras era ministro de Economía en aquel país sudamericano.
La justicia también lo acusa de usar su cargo como ministro de Economía para acaparar el negocio de una manera monopólica. La oposición argentina no duda en acusarlo de esas conductas.
En 2012, Boudou ya había sido acusado de corrupción, y en ese entonces calificó a sus acusadores de realizar un “ataque de mafias”.