Internacional
Bogotá tiene un problema gravísimo de corrupción: Carlos Fernando Galán
Galán busca la alcaldía de Bogotá
BOGOTÁ, COLOMBIA (29/OCT/2011).- Más de 20 años después del asesinato del candidato presidencial colombiano Luis Carlos Galán por sicarios del narcotraficante Pablo Escobar, su hijo, Carlos Fernando, candidato a la alcaldía de Bogotá en las regionales de este domingo, retoma su lucha contra la corrupción.
Carlos Fernando, de 34 años, es el menor de los tres hijos del asesinado dirigente liberal, que se apartó de esas toldas políticas y ahoro busca la alcaldía de la capital por el partido de centro-derecha Cambio Radical.
"Cuando asumí como concejal de Bogotá (en 2007), para los medios de comunicación yo era sobre todo el hijo de Galán", dijo.
Desde niño recorrió el país acompañando a su padre en campaña. Huérfano con apenas 12 años, la historia de su familia es similar a la de otras muchas en Colombia, arrasada por la violencia.
Además de la muerte de su padre, Carlos Fernando Galán sufrió también del lado de su familia materna el secuestro de una tía y un atentado contra un tío.
Años después, Carlos Fernando perdonó a Juan Pablo, el hijo del abatido capo Pablo Escobar, a la vez que decidía retomar la lucha de su padre contra la corrupción.
Aunque sólo figura de cuarto entre nueve candidatos para la alcaldía de Bogotá según la encuestas -el favorito es el izquierdista Gustavo Petro, del movimiento Progresistas-, es reconocido como actor fundamental en las denuncias de corrupción en la ciudad, que desembocaron en la salida del cargo del alcalde Samuel Moreno.
Galán asegura que ha desarrollado una labor "de control político serio para denunciar la corrupción".
"La ciudad tiene un problema gravísimo de corrupción, tal vez sin precedentes. Tiene un alcalde suspendido por razones disciplinarias y preso por razones penales", dijo.
Bogotá, ciudad de 7 millones de habitantes, ya no tiembla por los narcotraficantes (como en tiempos de su padre), sino "por las organizaciones delictivas de cuello blanco", aseveró.
Pero en su opinión "son retos similares a los que vivió Colombia cuando enfrentaba la captura del Estado por organizaciones mafiosas" y aún se enfrentan los mismos riesgos, lo demuestran los gastos electorales desmedidos de algunos candidatos, explicó.
"Si una persona se gasta dos millones de dólares en la campaña electoral para el concejo y los honorarios que se le van a pagar durante los cuatro años como concejal no superan los 200.000 dólares, entonces es que va a buscar ganar de otra forma, está haciendo una inversión para otras cosas y eso es lo que hay que acabar en nuestra cuidad", enfatizó.
Galán no oculta que esos problemas se presentan también en su propio partido. "Logré sacar 170 candidatos (cuestionados) de las listas. Muchos quedaron pero ya se logró un avance importante. Ese es otro reto", destacó el candidato, cuyo esquema de seguridad ha sido reforzado a raíz de estas decisiones.
Carlos Fernando, de 34 años, es el menor de los tres hijos del asesinado dirigente liberal, que se apartó de esas toldas políticas y ahoro busca la alcaldía de la capital por el partido de centro-derecha Cambio Radical.
"Cuando asumí como concejal de Bogotá (en 2007), para los medios de comunicación yo era sobre todo el hijo de Galán", dijo.
Desde niño recorrió el país acompañando a su padre en campaña. Huérfano con apenas 12 años, la historia de su familia es similar a la de otras muchas en Colombia, arrasada por la violencia.
Además de la muerte de su padre, Carlos Fernando Galán sufrió también del lado de su familia materna el secuestro de una tía y un atentado contra un tío.
Años después, Carlos Fernando perdonó a Juan Pablo, el hijo del abatido capo Pablo Escobar, a la vez que decidía retomar la lucha de su padre contra la corrupción.
Aunque sólo figura de cuarto entre nueve candidatos para la alcaldía de Bogotá según la encuestas -el favorito es el izquierdista Gustavo Petro, del movimiento Progresistas-, es reconocido como actor fundamental en las denuncias de corrupción en la ciudad, que desembocaron en la salida del cargo del alcalde Samuel Moreno.
Galán asegura que ha desarrollado una labor "de control político serio para denunciar la corrupción".
"La ciudad tiene un problema gravísimo de corrupción, tal vez sin precedentes. Tiene un alcalde suspendido por razones disciplinarias y preso por razones penales", dijo.
Bogotá, ciudad de 7 millones de habitantes, ya no tiembla por los narcotraficantes (como en tiempos de su padre), sino "por las organizaciones delictivas de cuello blanco", aseveró.
Pero en su opinión "son retos similares a los que vivió Colombia cuando enfrentaba la captura del Estado por organizaciones mafiosas" y aún se enfrentan los mismos riesgos, lo demuestran los gastos electorales desmedidos de algunos candidatos, explicó.
"Si una persona se gasta dos millones de dólares en la campaña electoral para el concejo y los honorarios que se le van a pagar durante los cuatro años como concejal no superan los 200.000 dólares, entonces es que va a buscar ganar de otra forma, está haciendo una inversión para otras cosas y eso es lo que hay que acabar en nuestra cuidad", enfatizó.
Galán no oculta que esos problemas se presentan también en su propio partido. "Logré sacar 170 candidatos (cuestionados) de las listas. Muchos quedaron pero ya se logró un avance importante. Ese es otro reto", destacó el candidato, cuyo esquema de seguridad ha sido reforzado a raíz de estas decisiones.