Internacional

Benedicto XVI comparte comida con marginados

El Papa encabeza un almuerzo junto a religiosos de Misioneros de la Caridad, en homenaje a la Madre Teresa de Calculta

ROMA, ITALIA (27/DIC/2010).- El Papa Benedicto XVI almorzó con 350 indigentes que viven en Roma, entre ellos un musulmán y un chino, en el Aula “Pablo VI” del Vaticano.

Se trata de indigentes e inmigrantes sin techo a los que prestan cuidados las Misioneras de la Caridad, la congregación fundada por la beata Madre Teresa de Calcuta, de la que se cumple el centenario de su nacimiento.

También asistieron a la comida 180 monjas de la congregación Madre Teresa de Calcuta que tiene en Roma numerosos centros de acogida de indigentes e inmigrantes.

La comida se celebró en el mismo lugar donde el Pontífice suele almorzar con cardenales y prelados en momentos importantes de la Iglesia, como los consistorios para la creación de purpurados o sínodos de obispos.

Ya el año pasado —el 27 de diciembre— Benedicto XVI acudió a la comunidad de Sant'Egidio, en el barrio romano de Trastévere, para comer con 150 pobres, en su primera salida del Vaticano tras el incidente de la Misa del Gallo, cuando fue empujado y tirado al suelo por una mujer que saltó una valla de la basílica de San Pedro.

En esa ocasión el Papa fue acogido con grandes aplausos y él respondió sonriendo, saludando y cambiando algunas palabras con los presentes.

Benedicto XVI fue recibido por el fundador de Sant'Egidio, Andrea Riccardi, que le acompañó hasta el comedor de esta organización humanitaria católica, que sólo en la sede donde comió el Papa servía todos los días mil 200 comidas, 75% a extranjeros.

Según Riccardi, ésa fue la primera ocasión que un Papa comía con aquellas personas con las que no compartirían la mesa los ricos, importantes, personajes televisivos ni los sabios.
Benedicto XVI tiene también previsto visitar el 5 de enero, en la vigilia de la festividad de los Reyes Magos, a los niños enfermos del Policlínico Gemelli, de Roma.

La frase
En momentos de dificultades económicas, todos deben ser testigos de esperanza y rechazar las tentaciones de un egoísmo que sólo deja corazones vacíos
Benedicto XVI,
máxima autoridad de la Iglesia Católica.

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