Entretenimiento

Revolución de rock en el Foro Alterno

Con 50 bandas en escena y cuatro escenarios, el Revolution Fest 2012 logra cautivar a los tapatíos

GUADALAJARA, JALISCO (18/MAR/2012).- Inseguridad al dar un paso. Los ojos servían de poco porque el oído era el que decía para dónde. Y es que no se puede estar en cuatro escenarios al mismo tiempo, así que los 12 mil asistentes al Revolution Fest 2012 debían analizar ante cuál de éstos pararse y unirse al ambiente o, sencillamente, dejarse seducir por algún sonido interesante.

El Foro Alterno fue el refugio de los roqueros (y no tanto) que asistieron a levantar el puño y formar “V” con los dedos en la fiesta de la revolución. Sublevarse al racismo, a la delincuencia y a la intolerancia fueron los pretextos para reunir a más de 50 bandas que, distribuidas en los cuatro escenarios, lucharon por captar la mayor cantidad de asistentes repartidos en los estrados sonoros.

Al medio día comenzó la fiesta, el Sol condescendiente de ayer dejó a los tapatíos disfrutar de bandas como Circo Kandela y Chesire; habiendo tomado ritmo, Elis Paprika, Genitallica y QBO, que dieron ejemplo de que el rock nacional está entre los favoritos de los tapatíos.

Pero cuando se trata de heavy o trash metal, como Destruction, Intoxxicated o Exciter, los locales no los dejan pasar. Saltos, puños arriba y slam son parte del espectáculo.

Entrada la noche el foro llegó a su afluencia final, contrariando al clima, el calor aumentó. Los espacios se reducen y la adrenalina aumenta.

Cartel de Santa los hizo rapear; Hello Sea Horse! dejó atónito a su público; Pato Machete, ex Control Machete, los hizo recordar mejores tiempos con ''Sí señor''; lo mismo hizo Panteón Rococó, pero además los hizo saltar y multiplicar los decibeles.

Casi despidiendo el día pero saludando a las bandas más esperadas (esto porque la programación se atrasó casi dos horas), llegarían con “pura gozadera” Los Amigos Invisibles, Disidente con rock puro y Modoro con rap de España, entre otros.

Rock, metal, ska, reggae, ritmos latinos y más, convivieron codo a codo en un maratónico festival donde el negro en el arroz fueron los prolongados intervalos entre una banda y otra en todos los escenarios.

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